Carlos Cuerpo, vicepresidente primero y ministro de Economía, durante la sesión de control al Senado este martes en el Congreso.

Carlos Cuerpo, vicepresidente primero y ministro de Economía, durante la sesión de control al Senado este martes en el Congreso.

Macroeconomía

Bruselas confirma que España ha usado 10.200 millones de euros de fondos 'Next Generation' para gasto corriente

Los datos de Eurostat publicados por primera vez indican que tenemos la séptima peor ejecución de todo el continente con apenas el 43,8%.

Más información: Los diez fracasos del Gobierno español que explican la mala gestión y las sospechas de los fondos europeos 'NextGen'

Publicada
Actualizada
Las claves

Las claves

España ha destinado 10.200 millones de euros de los fondos Next Generation a gasto corriente, el 22,5% de lo ejecutado.

Casi tres de cada diez euros de los fondos se han dedicado a gasto corriente y solo siete a inversión, según la Comisión Europea.

España figura como el séptimo país con peor ejecución de fondos Next Generation en la UE, solo ha gastado el 28% de los fondos inicialmente asignados.

El uso de fondos europeos para gasto corriente, como el pago de pensiones, se ha repetido durante toda la ejecución del plan, restando recursos a la inversión.

La Comisión Europea confirma que España utilizó 10.200 millones de euros de los fondos Next Generation exclusivamente para gasto corriente en los cinco primeros años del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

Estamos hablando del 22,5% de los 45.054 millones que España ha ejecutado de estos fondos, según la contabilidad de Bruselas. Dicho de otra manera, casi tres de cada diez euros se han destinado a gasto corriente y sólo siete a inversión.

Son cifras hasta el 31 de diciembre de 2025, por lo que sólo faltarían ocho meses de ejecución del plan y 57.000 millones por gastar, según Eurostat.

Las estadísticas comunitarias comparan por primera vez la ejecución de todos los países de la Unión Europea (UE) de forma homogénea y dejan a España con la séptima peor ejecución de todo el continente.

Los datos de la UE confirman además lo publicado por EL ESPAÑOL-Invertia en los últimos meses: la velocidad de ejecución no sólo es lenta, sino que es de las más bajas del continente.

Es así como, el registro de la oficina de estadística comunitaria indica que el gasto corriente utilizado por España fue de 519 millones en 2021, de 1.767 millones en 2022, de 2.777 millones en 2023, de 2.900 millones en 2024 y de 2.257 millones en 2025.

Este gasto corriente consiste en el dinero que gasta el aparato estatal para el funcionamiento diario de sus instituciones y servicios públicos. Es lo contrario de la inversión real (gasto de capital) como era la filosofía del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR) aprobado por Bruselas en el año 2020.

Esto supone que Bruselas -a través de Eurostat- confirma que el gasto de 2.300 millones que España destinó a pensiones en 2024 con recursos asignados a los NextGen no fue un caso aislado.

En este caso, el Gobierno español argumentó que se trataba de una situación puntual y excepcional producida por la necesidad de pagar pensiones y el escaso margen de unos presupuestos generales (PGE) prorrogados.

También indicó que contablemente este dinero era un remanente y que al sobrar -por no ser utilizado- se destinó a pensiones de las clases pasivas.

Pero los datos de Eurostat confirman que el gasto corriente ha triplicado esta cifra durante toda la ejecución del Plan de Recuperación y que se ha utilizado para parchear las estrecheces de unos PGE prorrogados.

Este diario también publicó que en 2025 el Gobierno utilizó 13.300 millones de los Next Generation para gasto corriente durante cinco meses, aunque posteriormente devolvió y restituyó parte de este montante.

En el caso de estos 10.200 millones que España ha utilizado para gasto corriente que registra Bruselas, incluye el gasto del plan y su operativa administrativa, pero también otras contingencias que han restado recursos a lo que realmente importaba: la inversión.

Bruselas confirma que España ha usado 10.200 millones de euros de fondos 'Next Generation' para gasto corriente

Bruselas repartió estos fondos para inversión, pero España sólo ha destinado -de momento- 35.000 millones de los 163.000 que fueron originalmente asignados, 102.000 después de la renuncia de 60.000 millones en créditos del año pasado. Sólo el 35% del total.

¿Qué significa esto? Desde el punto de vista legal, probablemente Bruselas no pueda hacer nada, aunque han indicado que investigan los 2.300 millones destinados a pensiones en 2024.

Pero en cuanto al impacto en la economía, estos datos son muy relevantes. Para el economista Santiago Sánchez se confirma el descontrol de unos presupuestos prorrogados y un Gobierno "que se ha servido de la flexibilidad presupuestaria para mover fondos sin control y con total arbitrariedad y opacidad".

Del mismo modo, advierte que "el efecto transformador prometido está muy lejos de haberse materializado. Para un país que era uno de los principales receptores europeos, el coste de oportunidad es evidente", ha indicado.

Ejecución de los fondos

Eurostat permite por primera vez medir la ejecución real de los fondos europeos con un dato homogéneo y comparable. Y ese dato desmonta buena parte del relato del Gobierno.

Entre 2021 y 2025, España ha ejecutado realmente 45.054 millones de euros de fondos Next Generation, frente a una asignación inicial de 163.014 millones y una asignación efectiva, tras renuncias y ajustes, de 102.560 millones.

Es decir, cinco años después, sólo el 28% de los fondos inicialmente anunciados se ha traducido en gasto real según Eurostat. El 43,8% si se consideran los 102.560 millones que debemos recibir.

Una cifra que nos coloca como el séptimo peor país en ejecución y que se compara negativamente con los 109.732 millones que ya ha gastado Italia (con un 56% de ejecución) y con otros países como Francia que ya han gastado el 96,8% o Alemania con el 82,3%.

"Transformación histórica"

Para Santiago Sánchez, el dato es relevante porque no hablamos ya de fondos anunciados, convocados, autorizados o resueltos, sino de ejecución real.

"Durante años, el Gobierno ha ido cambiando de indicador en función de lo que le resultaba más favorable: primero la asignación total, después los desembolsos recibidos, más tarde las convocatorias publicadas y finalmente los importes resueltos. Pero la cifra que importa para evaluar el impacto económico es otra: cuánto dinero ha llegado efectivamente a financiar gasto e inversión. Y ahí el resultado es mucho más modesto".

Del mismo modo, recuerda que el nuevo dato de Eurostat no es una discusión contable: es el resumen de cinco años de propaganda frente a cinco años de ejecución insuficiente. "El Gobierno vendió una transformación histórica; Eurostat pone ahora el último baño de realidad antes del cierre del programa en agosto", ha concluido.