El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visita la sede de Xiaomi en Pekín junto a su mujer, Begoña Gómez.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visita la sede de Xiaomi en Pekín junto a su mujer, Begoña Gómez. Pool Moncloa/Fernando Calvo

Macroeconomía

Los riesgos del comercio con China: la importación de alta tecnología de Pekín restaría 2.300 millones al PIB de España

Las compras a China llegaron a los 50.250 millones en 2025, disparando un 12% el déficit comercial con la segunda economía del mundo.

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Las claves

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El aumento de importaciones tecnológicas desde China podría restar 2.300 millones de euros al PIB de España en 2025, según un informe de Goldman Sachs.

España es uno de los países europeos más afectados por el crecimiento de exportaciones chinas de alta tecnología, junto con Alemania e Italia.

El déficit comercial de España con China sigue creciendo y en 2025 superó los 42.000 millones de euros, debido a la diferencia entre importaciones y exportaciones.

La Comisión Europea cuestiona la relación comercial tecnológica con China por riesgos para la seguridad estratégica, con empresas como Huawei y ZTE en el punto de mira.

El aumento de las importaciones de China, en especial de suministradores tecnológicos como Huawei, ZTE o Chery, podría restar 0,14 puntos al Producto Interior Bruto (PIB) de España, según un reciente informe de Goldman Sachs al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL-Invertia.

Desde el punto de vista económico esto supone un impacto real de entre 2.200 a 2.360 millones de euros menos de crecimiento, según el PIB registrado en 2025.

Empresas que además están en el punto de mira de la Unión Europea y de Estados Unidos, por tratarse de cercanas al régimen de Pekín y que pueden representar un riesgo para la soberanía estratégica, en el caso de las tecnologías; o para la libre competencia, como los fabricantes de coches.

El informe del departamento de análisis del banco de inversión aborda el acelerado crecimiento de la economía china y el impacto de sus exportaciones en el sector de la alta tecnología a sus principales socios comerciales durante este año y el próximo.

Bajo el supuesto de que las exportaciones reales chinas crecen aproximadamente un 5% anual -algo que lleva una década cumpliéndose- España sería uno de los países europeos más afectados, junto con Alemania e Italia.

En 2025 -y con todas las presiones de los aranceles de Estados Unidos- China salió indemne y logró mejorar sus exportaciones un 8%, por la diversificación de sus mercados y peso del sector digital.

De hecho, el informe de Goldman indica que se ha consolidado un nuevo modelo de crecimiento que además se ha reforzado en el 15.º Plan Quinquenal (2026-2030) aprobado en marzo pasado.

En lugar de desplazar la manufactura intensiva en mano de obra y de bajo valor añadido, como ocurrió en el pasado, el "shock chino 2.0" podría desplazar la manufactura intensiva hacia tecnología de alto valor añadido.

Esto dará lugar a un impulso desinflacionario continuo por parte de los productos chinos más baratos, aunque éstos se desplazarán desde juguetes y zapatos hasta automóviles y semiconductores.

El informe refleja que, mientras más se aceleran las exportaciones de la segunda economía del mundo en el sector digital, se detraerá el desarrollo del país importador, al sustituir tecnología que -sin China- podría impulsar dentro de sus propias fronteras.

En este sentido, Alemania vería reducido en 0,27 puntos su PIB si sigue aumentando su dependencia de las importaciones tecnológicas chinas, mientras que Italia lo vería recortado en 0,19.

El tercer país más afectado sería España con 0,14, Francia con un 0,13 y Reino Unido con un recorte de 0,11 puntos en su crecimiento.

Unas cifras que se conocen cuando Pedro Sánchez concluye este martes su cuarta visita a China en los últimos cuatro años.

Desequilibrio comercial

Como en ocasiones anteriores, el objetivo es reforzar los lazos comerciales, atraer inversión y reducir el fuerte déficit comercial con la segunda economía del mundo.

El problema es que desde que el Ejecutivo de Pedro Sánchez se ha marcado este objetivo el desequilibrio de la economía española con China no ha parado de crecer.

Solo durante 2025, las importaciones superaron por primera vez los 50.000 millones de euros (50.250), un 11,2% de crecimiento respecto de 2014, hasta consolidar a China como nuestro segundo mayor proveedor por debajo de Alemania.

En cambio, las exportaciones de empresas españolas llegaron a 7.971 millones, un crecimiento del 6,8% que, sin embargo, no pudo evitar que el déficit comercial se disparara hasta los 42.278 millones, un 12% más en solo un año.

Viaje de Sánchez a Pekín

Un evidente desequilibrio que deja a China como el responsable del 11% de nuestro suministro y solo representando el 2% del volumen de los que vendemos al exterior.

En 2025, el mayor peso de las exportaciones se lo llevaron los bienes de equipo y de maquinaria específica, aunque el peso de transferencia tecnológica es creciente por los proyectos de empresas chinas en España como la fábrica de Chery en Barcelona, gigafactorías o energías renovables.

La visita de esta semana del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se centra en reforzar las alianzas con compañías digitales locales, como su visita a los cuarteles generales de Xiaomi y reuniones con otras firmas de alta tecnología.

Y por el contrario, el Gobierno ha manifestado que su otro objetivo es reforzar las alianzas para los exportadores de alimentos y agricultura. Especialmente en el caso del sector porcino, al que China amenazó con aranceles en medio de sus disputas comerciales con la UE.

Chery y Ebro Motors

Así, la estrategia española está en la línea de lo que advierte Goldman: reforzar las alianzas para que empresas chinas traigan tecnologías a España y les vendamos productos agroalimentarios.

Fuentes consultadas por este diario advierten, además, de que las relaciones comerciales de España con estos proveedores tecnológicos llevan varios meses siendo cuestionadas por la Comisión Europea por el riesgo que -cree Bruselas- representan para la seguridad estratégica.

En el caso de Huawei y de ZTE, España ha reforzado lazos con contratos en el ámbito público, el último para las redes críticas de Cataluña con el primero de estos fabricantes como suministrador.

Por otro lado, la Comisión lleva un año intentando reducir el déficit comercial con China, pero además ha criticado la industria de coches eléctricos de Pekín, a su juicio altamente subvencionada.

En este contexto, la china Chery abrió hace más de un año una fábrica en Barcelona en una joint venture con Ebro Motors. De momento, solo para montar coches que vienen desde Pekín a la espera de producirlos en los próximos meses, aunque siempre con tecnología de la segunda economía del mundo.