La vicepresidenta del Gobierno, María Jesús Montero.

La vicepresidenta del Gobierno, María Jesús Montero. Imagen de archivo

Macroeconomía

Hacienda recauda 50 millones más en dos semanas de guerra sólo por el IVA a los carburantes

El Gobierno dispara la recaudación por los impuestos a los combustibles en medio de la crisis mundial de suministro de petróleo.

Más información: Hacienda recaudará 1.800 millones más si la guerra de Irán lleva a los carburantes a su récord del año 2022

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Las claves

Hacienda ha recaudado 50 millones de euros más en dos semanas por el IVA de los carburantes debido al aumento de precios tras el inicio de la guerra en Irán.

La recaudación por IVA a las gasolinas alcanzó los 373 millones en ese periodo, frente a los 323 millones del año anterior.

El Gobierno se resiste a rebajar impuestos sobre los carburantes pese a las peticiones de empresarios, transportistas y la Comisión Europea.

La gasolina de 95 octanos ha subido un 13,7% y el diésel un 25,6% desde el comienzo del conflicto, superando en algunos casos los dos euros por litro.

El Ministerio de Hacienda ha recaudado unos 50 millones de euros extra en dos semanas de guerra de Irán, solo por Impuesto al Valor Añadido (IVA) que ingresa por los carburantes.

Los datos, calculados en base a los registros del Ministerio de Transición Ecológica y del Ministerio de Hacienda, indican que desde el comienzo del conflicto se ha producido una recaudación de unos 373 millones de euros por el IVA a las gasolinas.

Hace un año, los ingresos por estas mismas fechas llegaron a los 323 millones de euros en dos semanas, es decir 50 millones menos que ahora han ido a parar directamente al erario público. Un montante que podría ir a más si se consolidan y aumentan los actuales precios del carburante.

Y es que estamos en cifras todavía un poco por debajo de los precios medios que se registraron en 2022, en plena guerra de Ucrania y cuando la mayoría de los combustibles llegaron a superar los dos euros por litro.

Esta coyuntura se produce en pleno debate por la fiscalidad de las gasolinas y las ayudas a la guerra que el Gobierno lleva días preparando.

Los transportistas, gasolineras, energéticas, empresarios, la Comisión Europea y el Partido Popular piden rebajas generalizadas de impuestos para aliviar el bolsillo de empresas y particulares. Así -creen- el coste de guerra será asumido por el Estado.

Pero el Gobierno se resiste a aprobar una bajada transversal y solo abre la puerta a pequeños ajustes en los tributos que tengan que ver con la factura de la luz.

En el caso de los carburantes, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, deslizó la semana pasada que no tiene mucho sentido repetir la bonificación de veinte céntimos a las gasolinas aplicadas en la guerra de Ucrania, porque -dijo- sectores empresariales y sindicales le han trasladado que no es lo más eficaz.

Por otro lado, en el Gobierno tampoco son partidarios de bajar impuestos a los carburantes como el IVA -los transportistas piden reducirlo del 21% al 10%-, ni tampoco prevén tocar el Impuesto especial sobre los Hidrocarburos (IEH).

Según la Asociación de la Industria del Combustible de España (AICE), Hacienda puede llevarse más de 22 euros por cada 50 que se eche en el depósito. Esto significa que una media del 44% del precio de cada litro se va a las arcas públicas.

En 2022, con las gasolinas en máximos, el Estado ingresó 10.000 millones por el IVA a las gasolinas y otros 12.000 por el IEH, un récord de 22.000 millones al año.

Este curso, si los precios cerraran en niveles similares a entonces, los ingresos fiscales podrían rondar los 23.000 millones.

Esto supondría, como ya explicó este diario, una recaudación de 1.800 millones de euros más que lo registrado el año pasado con el precio del petróleo en 60 dólares, muy por debajo de los más de 100 que llegó a cotizar la semana pasada.

Margen fiscal

Es decir, el Gobierno se resiste a rebajar este impuesto casi exclusivamente por el gran impacto que esta subida de los combustibles ya está teniendo en las arcas públicas.

Pese a que el margen fiscal es importante, y crece con cada céntimo que suben las gasolinas, el Gobierno prefiere esperar a ver la evolución del conflicto y se sigue resistiendo a mover ficha fiscal.

En cambio, se decanta por la vigilancia de los precios. La semana pasada acordó con la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) reforzar la supervisión, la transparencia y la coordinación institucional sobre los mercados energéticos.

Supervisión de los precios

Ante esta fuerte volatilidad de los precios por la guerra en Irán, que está trasladándose con rapidez a los precios en las gasolineras, se acordó incrementar la frecuencia de publicación de información sobre carburantes, que pasará a ser semanal.

El objetivo es facilitar a los consumidores un mejor acceso a los precios y márgenes "en un momento de especial sensibilidad".

También se reforzó el intercambio diario de datos y análisis entre la CNMC y los ministerios de Economía y Transición Ecológica y la coordinación con los operadores de los mercados eléctrico (OMIE) y gasista (Mibgas).

Todo ello para monitorizar la situación y "detectar posibles comportamientos irregulares o contrarios al buen funcionamiento de los mercados".

Subida de los carburantes

¿Y cuánto han subido los carburantes? La gasolina de 95 octanos, la más habitual, se ha disparado hasta los 1,68 euros de media, esto es un crecimiento del 13,7% desde que comenzó el ataque a Irán, aunque se han detectado subidas puntuales de más del 25%.

Por su parte, la de 98 octanos se ha situado en 1,82 euros, un crecimiento similar, y el diésel lo ha hecho un 25,6% hasta los 1,8 euros. Hablamos de medias, lo que supone que en algunos sitios ya se han superado los dos euros por litro.