Donald Trump, presidente de Estados Unidos.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Europa Press

Macroeconomía

EEUU creció un 2,1% en 2025, siete décimas menos que en 2024, tras el regreso de Trump a la Casa Blanca

Es el dato más débil desde 2020, cuando la economía estadounidense se contrajo un 2,1% a raíz de la pandemia de Covid-19 y los confinamientos.

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Las claves

La economía de Estados Unidos creció un 2,1% en 2025, siete décimas menos que en 2024, marcando el dato más débil desde la pandemia.

El crecimiento se vio afectado por el cierre del Gobierno federal, que duró 43 días y fue el más largo de la historia del país.

La nueva ronda de aranceles impulsada por Trump y la caída del gasto público y las exportaciones contribuyeron a la desaceleración.

La inflación se mantuvo por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal, limitando el margen para bajar los tipos de interés.

Estados Unidos cerró 2025, el primer año del segundo mandato de Donald Trump, con un crecimiento económico del 2,1%. La expansión es siete décimas inferior a la registrada en 2024, cuando se situó en el 2,8%.

De hecho, es el dato más débil desde 2020, cuando la primera potencia mundial se contrajo un 2,1% a raíz de la pandemia de Covid-19 y los confinamientos. Supone además una revisión a la baja de una décima frente a la primera estimación de la Oficina de Análisis Económico (BEA).

La publicada este viernes es la segunda estimación del producto interior bruto (PIB) de Estados Unidos e incorpora información más completa y revisada sobre consumo, inversión, comercio exterior y gasto público.

Según la BEA, el PIB de Estados Unidos aumentó a una tasa anual de sólo el 0,7% en el cuarto trimestre de 2025, frente al 4,4% registrado entre julio y septiembre. El contraste en las cifras evidencia un frenazo de la actividad a final de año.

Esta segunda estimación rebaja a la mitad el dato adelantado para ese periodo, que situaba el crecimiento en el 1,4%.

La revisión refleja un menor dinamismo de las inversiones —cuyo crecimiento se recortó cinco décimas, hasta el 3,3%— y del gasto en consumo, que se redujo cuatro décimas hasta el 2%, además de una contracción más pronunciada en las exportaciones.

El retroceso del crecimiento también estuvo influido por un fuerte descenso del gasto público, que pasó del -5,1% al -5,8% en la revisión más reciente, y por una caída más profunda en las exportaciones, cuya bajada se amplió desde el -0,9% inicial hasta el -3,3%.

Por su parte, las importaciones —que restan al cálculo del PIB— también se revisaron a la baja, con una disminución del 1,1% frente al 1,3% estimado anteriormente.

En términos puramente intertrimestrales, el avance del cuarto trimestre equivale a un crecimiento aproximado del 0,2% respecto al trimestre anterior. Son dos décimas menos de lo que reflejaba la primera estimación.

Cierre de Gobierno y aranceles

El ejercicio económico 2025 estuvo condicionado en Estados Unidos por el cierre del Gobierno federal. El shutdown arrancó el 1 de octubre por la falta de acuerdo presupuestario en el Congreso y se prolongó 43 días, hasta el 12 de noviembre, convirtiéndose en el más largo de la historia del país.

Según las simulaciones de la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO), un cierre de Gobierno de este calibre puede restar entre 1 y 2 puntos a la tasa anual de crecimiento del PIB de un trimestre, al hundirse el gasto federal durante varias semanas.

En términos de nivel de actividad, el CBO estima una pérdida permanente de entre 7.000 y 14.000 millones de dólares —decisiones de consumo e inversión que se cancelan y no se recuperan—, aunque la mayor parte del impacto se compensará en los trimestres siguientes con la reapertura del Gobierno y el pago de atrasos.

La BEA explica que este cierre obligó a reprogramar el calendario de publicaciones y complicó la recopilación de algunos datos oficiales clave, como estadísticas de precios y encuestas de servicios, lo que ha exigido imputaciones y revisiones posteriores en las series del PIB.

De hecho, la segunda estimación del PIB del cuarto trimestre, que tradicionalmente se publica a finales de febrero, se ha retrasado hasta el 13 de marzo precisamente por el impacto del shutdown en el trabajo de las agencias federales.

El balance de 2025 también está marcado por la nueva ronda de aranceles impulsada por Trump desde el inicio de su segundo mandato, con subidas generalizadas a las importaciones y recargos específicos sobre productos como el acero, el aluminio o determinados bienes manufacturados.

Diversos trabajos —entre ellos análisis del Peterson Institute y del Budget Lab de Yale— apuntan a que estos aranceles encarecen parte de la cesta de la compra y elevan los costes empresariales, incrementando la inflación en torno a un punto en los primeros años de aplicación.

Además, pueden restar en torno a dos décimas de crecimiento al PIB estadounidense en 2025.

La inflación y la Fed

Respecto a los precios, el dato clave es el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE), el indicador favorito de la Reserva Federal para medir la inflación.

En enero, la tasa general del PCE se redujo una décima, al 2,8% interanual, mientras que su versión subyacente —que excluye energía y alimentos— se mantuvo en el 3,1%, niveles todavía claramente por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal (Fed).

Con este cuadro —una economía que se enfría, pero con la inflación todavía por encima de la meta— el banco central estadounidense afronta la reunión de la semana que viene con poco margen para bajar los tipos de interés.

Frente a esa cautela, pesa la presión de Trump para forzar recortes más rápidos y el impacto del reciente incremento de los precios del petróleo por la guerra en Irán, que complica aún más las decisiones de la institución presidida por Jerome Powell.