Varias personas se protegen de la lluvia y el viento en Santiago de Compostela.

Varias personas se protegen de la lluvia y el viento en Santiago de Compostela. Efe

Macroeconomía

Las lluvias enfrían el consumo en España y el corte ferroviario asfixia el turismo en Andalucía

El gasto presencial en España cae un 1,5% en la primera quincena de febrero, salvado únicamente por el auge del comercio 'online'.

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Las claves

Las lluvias intensas en febrero han provocado una fuerte caída del consumo presencial en España, especialmente en ocio y hostelería.

El accidente ferroviario en Adamuz cortó el AVE Madrid-Andalucía, reduciendo significativamente la llegada de turistas al sur y afectando el gasto turístico.

Mientras el consumo físico caía, el comercio online y las compras de visitantes extranjeros crecieron, compensando parcialmente el descenso general.

El turismo en Andalucía fue uno de los sectores más afectados, con una caída del 5,4% en el turismo interno y del 0,6% en el gasto de extranjeros en las provincias más impactadas.

El arranque de febrero de 2026 ha dejado dos grandes damnificados en la economía española: el consumo y el turismo.

Por un lado, el mal tiempo ha vaciado las calles de gran parte del país, frenando en seco las compras físicas de los ciudadanos.

Por otro, la interrupción del corredor ferroviario Madrid–Andalucía tras el accidente registrado en Adamuz (Córdoba) ha reducido la llegada de viajeros al sur, asestando un duro golpe a los negocios turísticos de Andalucía.

Según los datos analizados por CaixaBank Research, el gasto doméstico registró un tímido avance interanual del 0,5% en la primera quincena de febrero, cayendo 3,5 puntos porcentuales respecto a su ritmo de enero.

El gran lastre de este frenazo fue el consumo presencial, que acumuló un descenso del 1,5% en estos catorce días. Llegó a descender un 2,1% durante la primera semana a causa de las fuertes precipitaciones.

Sectores dependientes de la movilidad, como el ocio y la hostelería, sufrieron un importante revés del 2% en los primeros siete días del mes.

Ante la paralización de las calles, las familias priorizaron el abastecimiento más inmediato: los bienes de primera necesidad crecieron un 3,5% al inicio del mes y aceleraron su repunte al 4% en la segunda semana.

Para entender la magnitud de este frenazo y la importancia del consumo como motor de la economía española, es necesario observar la inercia de la que veníamos.

Según los datos de Contabilidad Nacional, tras la estabilización vivida en 2022 y 2023, el consumo familiar experimentó una fuerte aceleración en 2024 y encadenó un excelente 2025.

El pasado ejercicio el consumo de las familias creció de forma ininterrumpida por encima del 3%, cerrando el año con un sólido avance del 3,3%.

Frente a ese patrón, el 0,5% de febrero parece un bache significativo, aunque esta primera quincena apenas representa una sexta parte del trimestre y no determina por sí sola el rumbo del año.

Mientras las compras físicas se estancaban, el impulso vino del comercio digital y del visitante extranjero.

El comercio electrónico de los residentes creció un 6,4% en la primera semana y un 4,4% en la segunda, y las compras por internet de los extranjeros se dispararon un 23% en el conjunto de la quincena.

Además, el consumo presencial de los no residentes se mostró inmune al mal tiempo, con un crecimiento del 15% interanual en la segunda semana del mes.

Detrás de este comportamiento desigual está una insólita racha de borrascas que ha marcado el mapa del consumo.

Mal tiempo

En la primera semana, Leonardo y Marta dejaron lluvias torrenciales e inundaciones, sobre todo en Andalucía. En la segunda, Nils y Oriana trajeron vientos huracanados que barrieron la costa mediterránea y el norte.

Una vez superadas las inundaciones, la economía de las provincias andaluzas más castigadas por las borrascas (Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Málaga y Sevilla) mostró dos caras muy distintas, según los datos de BBVA Research.

El gasto presencial de los residentes locales repuntó un 6,2% interanual en la segunda semana, 12,4 puntos más que en la anterior, y casi borró el impacto del temporal.

Sin embargo, los comercios vinculados al visitante quedaron fuera de ese rebote porque el corte ferroviario en Adamuz frenó la llegada de turistas y ha dejado en el aire una industria clave para la región.

Sin alta velocidad

A mediados de enero, la colisión entre un tren de Iryo y un Alvia de Renfe en la línea de alta velocidad Madrid–Andalucía dejó un trágico saldo de 46 muertos y decenas de heridos.

Este siniestro obligó a cerrar por completo el corredor AVE entre Madrid y Sevilla durante casi un mes. La reapertura tuvo lugar el pasado 17 de febrero.

Para medir la gravedad del golpe, los datos del INE y de Exceltur sitúan la aportación del turismo en el 12,6% del PIB español en 2024 (más de 200.699 millones de euros) y en torno al 12,5% del PIB de Andalucía.

El golpe se nota ya en las cifras de gasto. El turismo interno hacia las provincias andaluzas más afectadas por el corte del AVE —Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Málaga y Sevilla, que dependen de la conexión de alta velocidad con Madrid— cayó un 5,4% en la segunda semana de febrero.

El consumo presencial de los madrileños en estos destinos se hundió un 13,1%.

También se enfrió el turismo internacional. Mientras en el resto de España los visitantes extranjeros aumentaban su gasto cerca de un 15%, en estas provincias las compras con tarjetas foráneas bajaron un 0,6%.

Con este panorama, los sectores más ligados al turismo, como viajes, ocio, alojamiento, restauración y transporte, siguen en terreno negativo mientras el resto del comercio se recupera.

Pese al bache, las perspectivas de cara a marzo invitan a un optimismo cauteloso. Por ahora, los datos sugieren un shock concentrado en el tiempo y no un cambio de ciclo.

La normalización del clima y la reciente reapertura del corredor ferroviario deberían permitir recuperar gran parte de la actividad en las próximas semanas.

La evolución inmediata del consumo presencial y del turismo será, por tanto, la clave para determinar si febrero queda como un episodio puntual o si, por el contrario, anticipa una moderación más prolongada en el conjunto del primer trimestre.