Ursula von der Leyen y Donald Trump, durante la firma del acuerdo comercial entre la UE y EEUU en julio en Escocia

Ursula von der Leyen y Donald Trump, durante la firma del acuerdo comercial entre la UE y EEUU en julio en Escocia Comisión Europea

Macroeconomía

La Unión Europea aprovecha el fallo del Supremo para pedirle a Trump que rebaje sus aranceles

Bruselas reclama "estabilidad" y "previsibilidad" en las relaciones comerciales transatlánticas ante el periodo de incertidumbre que abre la sentencia.

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Las claves

El Tribunal Supremo de EEUU anuló la mayoría de los aranceles impuestos por Donald Trump, al considerar que no tenía autoridad legal para hacerlo.

La Unión Europea recibe la decisión con alivio, pero mantiene la cautela ante posibles nuevas medidas proteccionistas por parte de Trump.

Bruselas pide a EEUU una reducción de aranceles y subraya la importancia de la estabilidad comercial para empresas de ambos lados del Atlántico.

El presidente del comité de Comercio de la Eurocámara considera que el fallo es una señal positiva para el Estado de derecho y limita los aranceles arbitrarios.

Con una mezcla de alivio, cautela e incluso inquietud. Así recibe la Unión Europea el fallo del Tribunal Supremo de EEUU que tumba la mayor parte de los aranceles impuestos por Donald Trump, al considerar que no tenía autoridad legal: la Constitución reserva al Congreso esa competencia.

Alivio, porque el veredicto se percibe como una derrota de Trump, un presidente profundamente hostil a la UE; cautela, porque los líderes comunitarios dan por hecho que el inquilino de la Casa Blanca buscará nuevos atajos legales para reimponer los recargos; preocupación, porque el Supremo podría haber abierto un nuevo periodo de incertidumbre que golpee a los exportadores europeos.

"Tomamos nota del fallo del Tribunal Supremo de EE UU y lo estamos analizando con atención", explicó este viernes el portavoz de Comercio de la Comisión Europea, Olof Gill.

"Mantenemos un contacto estrecho con la Administración estadounidense y buscamos claridad sobre las medidas que prevén adoptar en respuesta a esta decisión", añadió.

"Las empresas a ambos lados del Atlántico dependen de la estabilidad y la previsibilidad de la relación comercial. Por eso seguimos defendiendo la reducción de aranceles y trabajando para lograrla", concluye la primera reacción de urgencia de Bruselas al revés judicial contra Trump.

Los dirigentes de la UE aún no se han repuesto de la “humillación” que supuso el acuerdo comercial firmado en julio en Escocia por Ursula von der Leyen con el presidente de EE UU.

En ese pacto, Bruselas no solo aceptó un arancel general del 15% a los productos europeos -50% para el acero y el aluminio- sin adoptar represalias contra Trump, sino que además se comprometió a rebajar a cero las tasas a las mercancías industriales estadounidenses.

La presidenta de la Comisión siempre ha sostenido que no había alternativa: era el precio para preservar la relación transatlántica y garantizar el apoyo de EE UU a Ucrania frente a Rusia y a la seguridad europea.

Pero Trump no solo ha cortado la ayuda militar y financiera a Kiev, mientras se muestra comprensivo con Vladímir Putin; también amenazó en enero a sus aliados con nuevos aranceles e incluso con una intervención militar si no aceptan su plan para hacerse con Groenlandia.

Ante estas presiones, la Eurocámara congeló la ratificación del acuerdo comercial de julio. En las últimas semanas la ha reactivado, tras renunciar el presidente estadounidense a sus medidas de presión.

"El fallo arancelario del Supremo es una señal positiva para el Estado de derecho. Los jueces han demostrado que ni siquiera un presidente estadounidense actúa en un vacío legal", ha celebrado el presidente de la comisión de Comercio de la Eurocámara, el socialista alemán Bernd Lange.

"Se han establecido barreras legales; la era de los aranceles ilimitados y arbitrarios impuestos por el presidente podría estar llegando a su fin", sostiene Lange.

"Ahora debemos evaluar cuidadosamente la decisión y sus consecuencias", ha agregado, al tiempo que anunciaba la convocatoria para el lunes de una reunión extraordinaria del comité de Comercio con el fin de debatir los próximos pasos.

Pero en Bruselas nadie da por cerrado el pulso. Pocos creen que Trump vaya a desistir pese al varapalo del Supremo: los aranceles son el eje de su política económica.