El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la ediciónde 2025 del Foro Davos.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la ediciónde 2025 del Foro Davos. Europa Press

Macroeconomía

Davos avisa del riesgo de deterioro de las pensiones y del aumento de la polarización política de España

Otro foco de preocupación es la escasez de talento y mano de obra adecuada para las necesidades de la economía española.

Más información: El FMI avisa que España es el cuarto país avanzado que mayor esfuerzo tendrá que hacer para pagar las pensiones hasta 2050

L. Piedehierro
Publicada

Las claves

El Foro Económico Mundial de Davos señala la polarización política como el principal riesgo para España, superando incluso a las amenazas económicas.

El informe destaca la escasez de talento y el desajuste laboral como un grave problema para la economía española, dificultando la transición verde y digital.

La presión sobre las pensiones, la deuda pública y privada, y la insuficiencia de servicios públicos se consideran factores que debilitan el Estado del bienestar.

A nivel global, Davos advierte sobre la confrontación geoeconómica, la desinformación y los riesgos ambientales como amenazas crecientes para los próximos años.

El último informe de riesgos globales del Foro Económico Mundial de Davos vuelve a situar a España como un país atrapado entre la polarización política, la presión sobre las pensiones y el resto del Estado del bienestar, la deuda y la escasez de talento.

Elaborado a partir de la Encuesta de Opinión Ejecutiva 2025, en la que IESE Business School actúa como socio en España, el Global Risks Report 2026 identifica cinco amenazas clave para el país en el corto plazo.

El primer aviso de Davos es político. La polarización social aparece como el riesgo número uno para España, por delante de cualquier amenaza económica.

El Foro define este fenómeno como una fractura ideológica y cultural que bloquea la toma de decisiones y erosiona la confianza en las instituciones, un retrato que encaja con el clima de confrontación permanente entre el Gobierno de Pedro Sánchez, la oposición y varios ejecutivos autonómicos.

El segundo gran foco de preocupación es la escasez de talento y mano de obra adecuada para las necesidades de la economía española.

Davos advierte de un desajuste estructural entre las capacidades disponibles y las exigidas por la transición verde y digital, lo que limita el impacto de las reformas laborales y de los programas de formación impulsados por el Ejecutivo.

En tercer lugar, los líderes empresariales consultados señalan unos servicios públicos y protecciones sociales insuficientes, desde la sanidad y la educación hasta las pensiones y las infraestructuras.

El informe encuadra este deterioro en una “recesión del Estado de derecho”, es decir, un deterioro de la calidad institucional y de las garantías legales, y en el desgaste del contrato social en el conjunto de la OCDE, un diagnóstico que pone a prueba la ambición social del Gobierno y condiciona su margen de maniobra fiscal.

El cuarto riesgo es la deuda, tanto pública como corporativa y de los hogares, en un entorno de tipos de interés que ya no son extraordinariamente bajos.

Davos avisa de que este volumen de endeudamiento puede convertirse en un freno severo si llegara una nueva sacudida económica, reduciendo la capacidad del Estado para sostener el gasto social y la inversión con la que el Gobierno ha amortiguado anteriores crisis.

Cierra la lista la falta de oportunidades económicas y el desempleo, un riesgo clásico para la economía española que el Foro vincula ahora también a la desafección política y al malestar de las clases medias.

Pese a las mejoras en afiliación y a la reforma laboral, el informe advierte de que la persistencia del paro elevado, la baja productividad y las brechas territoriales pueden seguir alimentando la sensación de agravio entre jóvenes y trabajadores con menor cualificación.

El análisis específico de España se inserta en un contexto internacional que Davos describe como una “edad de la competencia”, marcada por la erosión del multilateralismo, la degradación del orden jurídico internacional y la instrumentalización de la economía como arma política.

La confrontación geoeconómica —el uso de aranceles, sanciones, restricciones a la inversión y vetos tecnológicos— se convierte en el principal riesgo global a corto plazo, por encima incluso de los conflictos armados entre Estados.

En el horizonte de dos años, el mapa de riesgos que traza el Foro está dominado por tres grandes bloques: choques geoeconómicos, desinformación y tensiones sociales ligadas a la desigualdad.

La confrontación geoeconómica encabeza el ranking como la amenaza inmediata más grave, porque amenaza con fragmentar cadenas de suministro, encarecer el comercio y disparar nuevas rondas de inflación “importada” en un momento de elevado endeudamiento público y privado.

Sobre este terreno inestable se superpone una ola de desinformación y contenido falso, amplificada por la inteligencia artificial generativa, que el informe coloca entre los riesgos más graves a dos años vista.

La proliferación de contenidos sintéticos y “deepfakes” erosiona la confianza en los procesos electorales, alimenta la polarización y dificulta los acuerdos en sociedades ya cansadas por la inflación y el estancamiento de los salarios reales.

El resultado es un cóctel en el que cualquier shock —económico, bélico o tecnológico— puede escalar con rapidez hasta convertirse en una crisis política.

A diez años, los riesgos ambientales vuelven a ocupar la parte alta del ranking. Fenómenos meteorológicos extremos, pérdida de biodiversidad y cambios críticos en los sistemas terrestres son las amenazas consideradas más severas para la humanidad.

En esa misma década, las consecuencias adversas de la inteligencia artificial escalan posiciones hasta situarse entre los principales riesgos estructurales.

Se advierte de un doble frente. Por un lado, la posible obsolescencia de la ciberseguridad y de infraestructuras críticas ante nuevas capacidades de ataque.

Por el otro, una transformación abrupta de los mercados laborales que podría profundizar las brechas entre países, sectores y grupos sociales si no se acompaña de políticas de formación y protección adecuadas.

En este tablero, España no solo debe gestionar sus cinco vulnerabilidades domésticas, sino hacerlo en un entorno de competencia estratégica entre potencias y revolución tecnológica acelerada.

El informe se publica apenas unos días antes de que se celebre una nueva edición del Foro Económico Mundial de Davos, al que volverá a acudir el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, entre el 19 y el 23 de enero.

Estará acompañado del ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, además de otros tres miembros del Ejecutivo.

Sánchez coincidirá con el gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, y representantes de grandes empresas españolas como Acciona, Banco Santander, BBVA, Telefónica, Iberdrola, Repsol, Ferrovial, Naturgy y Moeve.