La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz.

La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz. Fernando Sánchez Europa Press

Empleo Hoy

Regularizar inmigrantes recupera el empleo veraniego y permite a Sánchez presumir de mercado laboral de cara a las elecciones

El 65% de las nuevas afiliaciones a la Seguridad Social son extranjeros.

Los 103.000 regularizados de julio se repetirán en los próximos meses.

Más información: Los inmigrantes regularizados salvan la afiliación en julio pero provocan la mayor subida del paro desde 2008.

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Las claves

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La regularización de inmigrantes ha impulsado el empleo en España, especialmente en los meses de verano, con más de 262.000 nuevos afiliados extranjeros en junio y julio.

El 65% de las nuevas afiliaciones a la Seguridad Social y casi el 80% de los nuevos autónomos corresponden a inmigrantes, superando todas las previsiones para este año.

El aumento del empleo se acompaña de un alza en el paro registrado, con 19.300 desempleados más en julio, debido a que algunos inmigrantes regularizados se inscriben en el SEPE.

Los inmigrantes regularizados acceden cada vez más a sectores diversificados, incluyendo profesiones técnicas, construcción, transporte e informática, más allá de la hostelería y el comercio.

Los datos sobre afiliación del mes de julio han servido para corroborar que la regularización de inmigrantes en marcha va a dar un vuelco a las cifras de empleo en España, al menos durante lo que queda de año y el inicio del que viene.

Tanto en el Ministerio de Trabajo como en el de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones tienen claro que el aumento de 262.475 nuevos afiliados extranjeros de junio y julio marca una tendencia que se va a mantener en los próximos meses.

Con ello se romperán todas las previsiones que hace apenas cinco meses auguraban un frenazo a casi la mitad en la creación de empleo este mismo año y el que viene, con varias citas electorales (generales, municipales y autonómicas) sobre la mesa.

Ni Funcas, ni el Banco de España, ni BBVA Research, ni la AIReF. Ningún analista podía predecir al inicio del año que el 65% de las nuevas afiliaciones al régimen general de la Seguridad Social, y casi el 80% de los nuevos autónomos, iban a ser extranjeros.

El ritmo anual hasta ese momento era de apenas la mitad o mucho menos. Pero la regularización apunta a un aumento medio anual de 100.000 empleos sobre el medio millón que se venía generando en los últimos meses de 2025.

Los casi 642.500 nuevos ocupados de los últimos doce meses marcan un crecimiento medio del empleo del 2,94%, que supera el 3,1% si analizamos sólo los afiliados por cuenta ajena del régimen general.

Esos niveles están casi un punto por encima de todos los servicios de estudios marcaban para este ejercicio y casi en el doble de lo previsto para 2027. La idea era cerrar 2026 con poco más de 350.000 nuevos empleos anuales y bajar un año más tarde a 250.000.

Esa desaceleración no sólo ha desaparecido, sino que puede ser perfectamente doblegada hasta primeros del año que viene cada mes. Quedan por conocer los datos del segundo semestre del año, que siempre son peores, por ser el final de las contrataciones del verano. Pero todo apunta a que se compensará con la regularización.

Ese fenómeno, tras una campaña turística que va camino de récord en contrataciones e ingresos, es lo que hace ser precavidos a los políticos y los analistas. Todos coinciden en que es pronto para hacer cálculos más ajustados.

Pero al mismo tiempo reconocen que ese incremento medio de unos 100.000 nuevos afiliados extranjeros al mes procedentes de la regularización, se prolongará hasta diluir en el empleo la parte de los 1,17 millones de aspirantes a ser regularizados que consigan papeles para trabajar.

En los dos primeros meses con datos reales han aflorado a la legalidad el 22% de todas esas peticiones. A una media de entre dos y tres meses para resolver cada caso con el permiso definitivo, lo normal es que las cifras que surjan sigan trastocando los datos del empleo al alza hasta la primavera que viene, señalan varios expertos consultados.

“Es un proceso intenso que está en curso y el efecto se prolongará en los próximos meses”, admiten tanto desde Trabajo como desde Seguridad Social. Eso sí, con la coletilla de que es “prematuro” hablar de sectores, tipos de contrato o cifras concretas en este momento.

Más paro, menos calidad

El lado oscuro que el Gobierno no esperaba con la regularización es el aumento del paro registrado mensual. De los 103.000 nuevos inmigrantes regularizados en julio, Trabajo admite que unos 15.000 se han apuntado al SEPE.

El resultado ha sido 19.300 parados más, la cifra más alta de subida del paro desde 2008, poco habitual en un mes de verano en España, por más irregular que haya sido siempre el comportamiento de los datos en medio de época estival.

Desde el Ministerio de Yolanda Díaz intentan restar importancia a ese aumento, que entienden que no es más que un proceso administrativo lógico que muchos de los regularizados deben hacer para optar a tener un contrato de trabajo una vez les llegan los papeles.

“Todos los datos son provisionales aún”, señalaba este martes en rueda de prensa el secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey. “Lo lógico es que quienes se regularicen vayan a afiliación, y no al paro”.

A falta de que se confirme esa tendencia, lo que sí ha superado con creces la regularización ha sido a la Inspección de Trabajo. Los 262.475 ilegales que han aflorado están muy por encima de los 11.000 casos de contrataciones ilegales detectadas por la inspección en lo que va de año.

El otro gran hándicap que puede darse en esta nueva situación del empleo es la generación de puestos de menos calidad, sueldos bajos y poca productividad, como ya han alertado sindicatos como USO.

Frente a ello, desde agencias como Infojobs advierten que el trabajo al que acceden los inmigrantes en España se ha diversificado mucho y ya no depende tanto de la hostelería y el comercio como hace diez años.

Es sintomático en ese proceso la fuerte subida de extranjeros como autónomos, que acaparan sobre todo actividad en construcción y promoción inmobiliaria, por un lado; y en profesiones científicas y técnicas, junto a programación y telecos, por otro.

“En los últimos diez años se ha producido una mayor fragmentación de las actividades en las que se distribuyen estos trabajadores. Ahora cobran relevancia en profesiones de alto valor, como las relacionadas con la informática, o con sectores clave para la economía como la construcción y el transporte”, señala Infojobs.