Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y Economía Social, y Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones

Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y Economía Social, y Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones EFE

Empleo Hoy

Las empresas reclaman tener más control sobre las bajas por IT para reducir los retrasos en las altas que genera la Sanidad

Cada vez falta más gente los lunes y los viernes de menos de 35 años.

Se plantea una reincorporación gradual al trabajo para las bajas médicas.

Más información: La realidad del absentismo: 1,6 millones de personas faltan a diario a su trabajo y sus bajas cuestan 33.000 millones al año.

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Las claves

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Las empresas piden cambios legislativos para tener más control e información sobre las bajas por incapacidad temporal y así reducir retrasos en la reincorporación.

El absentismo laboral alcanza un 7,6% de las horas de trabajo, con un coste anual que puede superar los 59.000 millones de euros, siendo el 80% por causas médicas.

La falta de coordinación entre la sanidad pública y las mutuas privadas provoca retrasos en los procesos de recuperación y reincorporación laboral.

Sectores como correos, juegos de azar, logística y transporte presentan tasas de absentismo superiores a la media, mientras que los servicios profesionales registran los niveles más bajos.

Los empresarios reclaman un cambio legislativo que les permita tener más control e información sobre los trabajadores en baja por incapacidad temporal (IT), para descubrir y atajar los retrasos en los procesos de recuperación que se generan por las listas de espera y los atascos en la sanidad pública.

Con la normativa actual, un empresario ni siquiera puede preguntar sobre la situación de sus empleados de baja. Ni existe una coordinación eficaz entre las mutuas privadas y el sistema de salud para poder saber la situación de cada caso y las opciones o los plazos de vuelta al trabajo que puede tener.

Esa es una de las quejas que más reciben los asesores de las empresas para frenar el elevado índice de absentismo laboral que sufre España, que acapara ya el 7,6% de las horas de trabajo y puede llegar a costar 59.000 euros al año.

De ese dato de ausencia total al puesto de trabajo, que equivale a 1,6 millones de personas al día, el 80% (un 5,6% de las horas) son casos médicos, de incapacidad temporal por contingencias comunes, según los últimos datos de entidades como Adecco o Randstad, recogidos en un análisis de KPMG.

En ese grupo de IT no se incluye a las personas que estén con permisos retribuidos, las licencias por nacimiento o conciliación, los conflictos laborales o ausencias organizativas, y las ausencias injustificadas. El coste de esa IT para las empresas puede llegar a los 33.000 millones de euros, más de la mitad del total estimado.

Los analistas de la big four aseguran que las bajas fraudulentas apenas son significativas en el dato de absentismo en España. Pero no así las que se causan, de forma legal, por retrasos en la asistencia sanitaria que necesitan los trabajadores declarados en baja médica.

Para evitar ese despropósito y que el resultado sea el mejor para empresa y trabajador, se necesita tener más datos y que funcionen de forma profesional los servicios de prevención de las empresas y las mutuas privadas.

Frente a ello, lo que ocurre en España es que hay una total falta de coordinación entre la sanidad pública y la privada, que provoca situaciones de larga inactividad sobrevenidas.

Desde KPMG advierten que existen retrasos endémicos en las pruebas diagnósticas y los tratamientos, que disparan el tiempo entre la baja y la recuperación total por factores exógenos a la empresa y al propio trabajador.

Las empresas apuestan por compartir la información, para establecer modelos en los que se pueda establecer una reincorporación gradual de las personas que estén de baja. Incluso para determinar modelos de prevención o una revisión funcional del puesto de trabajo para adaptarlo mejor a las necesidades del empleado.

Los datos del primer trimestre del año demuestran que el problema sigue y la tasa sube. Es más, cada vez se detectan más bajas cortas, de lunes y viernes, y en trabajadores con menos de 35 años, que llevan a pensar en un deterioro mayor de la situación.

Cambios legales

Hay sectores, como el servicio postal de correos o los juegos de azar, cuya tasa de absentismo se ha disparado a niveles del 12% y el 13%, casi el doble de la media, en los que se necesitan medidas de choque multidisciplinares que ayuden a solventar el problema.

También es alta la tasa en determinadas actividades industriales, los servicios de logística y transporte o la propia sanidad. Y se quedan en niveles reducidos del 2% al 3% los servicios profesionales.

También es más alto el absentismo en las zonas con un mayor desarrollo económico y de marcado carácter industrial, como el País Vasco, en las que hay menos miedo a perder el empleo. Pero el rango es alto, del 6% al 9,2%, y se ha disparado en los últimos cuatro años.

El otro gran problema que ven los empresarios para intentar bajar el coste de las faltas al trabajo es la rigidez legislativa sobre altas y bajas laborales que hay en España. La jurisprudencia ha apostado por defender siempre el derecho fundamental a la salud de los trabajadores y la no discriminación, frente a las razones económicas de las empresas.

Una clave con la que desbloquear estas situaciones sería abrir más los límites que la negociación colectiva establece en estos casos. Antes de que el dato de absentismo se disparase, las empresas pactaron complementos de IT para los trabajadores en baja, que ahora se han convertido en un lastre para la gestión.

En algunos convenios se han empezado a revisar, pero los analistas ven en las sentencias desarrolladas por el Tribunal Supremo un freno para la búsqueda de soluciones. Y se trata de un problema que ya es estructural y obedece a múltiples factores que hay que revisar.