Una oficina de empleo, en Madrid.

Una oficina de empleo, en Madrid.

Empleo

Cómo ‘saltarse’ la cola del paro de un SEPE desbordado

La gestión digital de la prestación por desempleo supone la principal esperanza para las personas que hayan perdido su empleo recientemente. 

8 diciembre, 2020 01:48

La situación en las oficinas de empleo ha vuelto a ser dramática. Miles de personas recién despedidas van a tener que esperar hasta tres meses para comenzar a cobrar su prestación de desempleo por la situación de desborde que sufre el Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE)

Sin embargo, hay fórmulas para ‘saltarse’ esta espera y que la gestión de la situación sea mucho más rápida. Eso sí, es totalmente digital y está gestionada por el propio beneficiario

Se trata de la petición telemática autogestionada del desempleo. Esta vía para pedir la prestación que está disponible en la página web del SEPE y, según indica Manuel Galdeano, de CSIF, es la fórmula más inmediata para tramitar el paro en estos momentos

Una oficina de empleo.

Una oficina de empleo.

“Si es un paro normal, se puede reconocer online. El trabajador rellena sus datos y calcula la prestación. Lo envía, nosotros lo validamos y luego se cobra”, explica. 

La segunda vía también es telemática, pero no tan veloz. El ciudadano afectado puede pedir cita para gestionar el paro de forma telemática, concretamente telefónica, con personal del SEPE.  

Presolicitud

Así, una vez se envía la presolicitud, “la oficina que corresponda llamará y tramitará esta prestación por vía telemática. La duración de este proceso depende de la saturación de la oficina”. 

Finalmente, está la vía más solicitada, que es la petición de cita previa para ser atendido en una oficina de empleo, que al mismo tiempo es la que más atascada está. 

“Como hay muchísima incidencia de personas en expedientes de regulación de empleo temporal (ERTE), los plazos de espera de la cita previa se han alargado de manera exagerada”, admite Galdeano. 

Como ya ha informado este periódico, se trata de un fenómeno que está sucediendo particularmente en Madrid, Barcelona y Baleares, donde las citas presenciales en las oficinas de empleo no se están dando hasta febrero.