La presidenta del BCE, Christine Lagarde, durante la reunión celebrada este jueves en Berlín

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, durante la reunión celebrada este jueves en Berlín BCE

Bancos centrales

El BCE sube los tipos por segunda vez al 2,5% para frenar la inflación provocada por la guerra de Irán

Lagarde revisa al alza su previsión de crecimiento y empeora la de inflación, lo que apunta a más incrementos del precio del dinero.

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El BCE sube los tipos de interés al 2,5%, su segundo incremento del año, para frenar la inflación impulsada por la guerra de Irán.

La nueva oleada inflacionista se debe al encarecimiento de la energía, con el petróleo por encima de los 100 dólares por barril.

El BCE mejora las previsiones de crecimiento para la eurozona pero eleva las de inflación para 2027 y 2028.

El euríbor supera el 3%, encareciendo las hipotecas variables, mientras la inflación de la eurozona alcanza el 3,3% en agosto.

Ajustándose al milímetro al guión preanunciado, el Banco Central Europeo (BCE) ha vuelto a subir este jueves los tipos de interés en un cuarto de punto, su segundo incremento del año, hasta situar la tasa de referencia en el 2,5%, su nivel más alto desde abril de 2025.

La institución que preside Christine Lagarde da este paso en un intento de frenar la nueva oleada inflacionista desatada por la guerra de Irán, que ha disparado los precios de la energía.

La reanudación de las hostilidades entre los EEUU y el régimen de los ayatolás ha empujado de nuevo el petróleo por encima de los 100 dólares por barril esta semana, avivando el temor a que el encarecimiento energético termine trasladándose al conjunto de los precios.

"El conflicto en Oriente Próximo continúa generando presiones inflacionistas y se prevé que la inflación se mantendrá muy por encima del objetivo durante un período prolongado", avisa el Consejo de Gobierno en el comunicado hecho público al término de la reunión.

De cara al futuro, los mercados y la mayoría de los analistas descuentan una tercera subida de tipos antes de que acabe el año, probablemente en diciembre, porque la guerra de Irán no se resuelve y sigue alimentando la inflación energética. Un movimiento que llevaría la tasa de referencia hasta el 2,75%, nivel ya claramente restrictivo para la actividad económica.

El BCE evita, sin embargo, comprometerse con esta senda. En el comunicado difundido tras la reunión, el Consejo de Gobierno se limita a repetir su conocido mantra de que decidirá reunión a reunión, en función de los datos disponibles. La elevada incertidumbre, sostiene, impide anticipar de antemano la trayectoria de los tipos.

Tampoco Lagarde ha querido dar pistas sobre sus próximos pasos y ha sido mucho más cauta de lo habitual en su rueda de prensa. "La decisión que hemos tomado hoy, que, por cierto, ha sido unánime, no planteaba dudas. Lo que tengamos que hacer en el futuro se determinará en cada una de las reuniones".

"Todas las discusiones que hemos tenido hoy se han centrado en la decisión de hoy. No hemos debatido en absoluto ningún tipo de trayectoria futura, ni la probabilidad de que ocurra esto o aquello", asegura la presidenta.

"Pero lo que sí puedo decirle, y esto figura en el comunicado de política monetaria, es que estamos decididos a cumplir nuestro objetivo (de reducir la inflación al 2%)", ha zanjado Lagarde.

En todo caso, el BCE ha mejorado este jueves sus previsiones de crecimiento para la eurozona y ha empeorado las de inflación, lo que en principio apunta a que tendrá que seguir endureciendo la política monetaria.

Fráncfort pronostica ahora que la eurozona avanzará un 0,9% en 2026 (una décima más de lo que había calculado en junio), el 1,4% en 2027 (dos décimas más) y el 1,5% en 2028. "Esta revisión al alza para 2026 y 2027 refleja principalmente una capacidad de resistencia de la economía de la zona del euro mayor de la esperada", explica en el comunicado.

Al mismo tiempo, los técnicos del BCE han revisado al alza sus proyecciones de inflación para 2027 y 2028 debido a una senda más elevada de los precios de la energía, que se espera que se transmita en cierta medida a la inflación de los alimentos, los bienes y los servicios.

La tasa de inflación de la eurozona se situará este año de media en el 3% (la misma previsión que en junio) y bajará progresivamente al 2,5% en 2027 (dos décimas más) y el 2,1% en 2028 (una décima más). La tasa subyacente -excluidos la energía y los alimentos- se situará en el 2,5% en 2026, el 2,6% en 2027 y el 2,3% en 2028.

"Las perspectivas siguen siendo inciertas, con riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico. Las plenas implicaciones de la guerra para la inflación y el crecimiento a medio plazo dependerán de la intensidad y la duración de la perturbación de los precios energéticos, así como de la magnitud de sus efectos indirectos y de segunda vuelta", dice el comunicado.

En agosto, la inflación de la eurozona se aceleró hasta el 3,3%, cuatro décimas más que en julio y su nivel más alto en casi tres años, lastrada por la escalada de los precios energéticos. El repunte aleja aún más al BCE de su objetivo del 2%, considerado compatible con la estabilidad de precios.

Pero el contagio sigue siendo limitado. La inflación subyacente, que excluye energía, alimentos, alcohol y tabaco y ofrece una imagen más estructural de las presiones sobre los precios, se moderó ligeramente hasta el 2,4%. De momento, el shock energético no se ha trasladado al resto de la cesta.

Por ahora, la economía europea está resistiendo mejor de lo previsto el shock de la guerra de Irán. La eurozona creció un 0,6% en el segundo trimestre, impulsada por el consumo de los hogares y las exportaciones. Y el mercado laboral mantiene su fortaleza, con una tasa de paro todavía próxima a mínimos históricos.

La subida de este jueves deja la facilidad de depósito en el 2,5%, el tipo que remunera el dinero que los bancos comerciales mantienen a un día en el BCE y la principal referencia de la política monetaria. Es, además, su nivel más alto desde abril de 2025.

El resto de los tipos también sube: el aplicable a las operaciones principales de financiación alcanza el 2,65%, mientras que la facilidad marginal de crédito -el coste de financiarse a un día para la banca- escala hasta el 2,9%.

El mercado ya se había anticipado al movimiento y el euríbor ronda el 3%, encareciendo de nuevo los créditos y las hipotecas.