Kevin Warsh, nominado por Donald Trump para presidir la Fed, testifica ante el Comité Bancario del Senado.

Kevin Warsh, nominado por Donald Trump para presidir la Fed, testifica ante el Comité Bancario del Senado. Reuters

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Del republicano rebelde a las dudas de su independencia: qué puede impedir que el candidato de Trump presida la Fed

Warsh debe recibir el visto bueno del Comité Bancario del Senado y con la Cámara Alta en pleno.

Más información: Trump exige bajar ya los tipos de interés mientras su candidato a presidir la Fed reivindica su independencia

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Las claves

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Kevin Warsh, nominado por Trump para presidir la Reserva Federal, enfrenta un proceso de confirmación incierto debido a dudas sobre su independencia y el bloqueo de un senador republicano.

El senador Thom Tillis amenaza con bloquear la nominación hasta que termine una investigación penal sobre Jerome Powell, actual presidente de la Fed.

La votación en el Senado es crítica, ya que la mayoría republicana es frágil y bastan pocas deserciones para impedir la confirmación de Warsh.

Si Warsh no logra ser confirmado y Powell no renuncia, este último podría seguir como presidente interino de la Fed más allá del final de su mandato.

Kevin Warsh, nominado por Donald Trump para sustituir a Jerome Powell al frente de la Reserva Federal (Fed), se enfrenta a un proceso de confirmación altamente incierto en el Senado.

Aunque la Casa Blanca y los mercados presionan para que asuma la presidencia del banco central en mayo, su camino está plagado de obstáculos que amenazan con descarrilar o retrasar su nombramiento.

Esos impedimentos van desde las dudas sobre su independencia hasta un bloqueo legislativo en cuyo epicentro se encuentra un senador republicano rebelde.

Qué puede impedir que el candidato de Trump presida la Fed

El camino hacia la presidencia de la Fed tiene plazos muy marcados que chocan con una fecha límite: el mandato de Jerome Powell, actual presidente de la institución, expira el 15 de mayo de 2026.

El proceso oficial arrancó este martes, con la comparecencia de Warsh ante el Comité Bancario del Senado, donde expuso su visión de la Fed y se sometió a las preguntas de los legisladores.

Tras esta audiencia, el comité debe realizar una votación interna para decidir si recomienda favorablemente la nominación, un trámite que suele agendarse entre una y dos semanas después, pero que podría retrasarse si persiste el bloqueo político.

El Comité Bancario está bajo control republicano, con 13 senadores conservadores frente a 11 demócratas. En teoría, esto debería garantizar un camino plácido para Warsh, pero los expertos son muy escépticos.

Desde Link Securities señalan que “es poco factible que en estos momentos Warsh sea capaz de superar este trámite”.

Esta dificultad nace de una rebelión decisiva en las propias filas republicanas que amenaza con paralizar la votación interna del comité. El mayor obstáculo de la nominación de Warsh tiene nombre y apellidos: el senador republicano Thom Tillis.

Tillis, que ya ha anunciado que no buscará la reelección, ha prometido bloquear la nominación de Warsh hasta que el Departamento de Justicia cierre la investigación penal contra Jerome Powell por el sobrecoste de 2.500 millones de dólares en la renovación de la sede de la Fed.

Si el resto de republicanos del comité votan a favor de Warsh y el senador Tillis se mantiene en su bloqueo, el resultado sería 12 votos a favor y 12 en contra, lo que frenaría la recomendación de la nominación y bloquearía su paso al Senado en pleno.

Votación en el Senado

Si Warsh logra sobrevivir al bloqueo en el Comité Bancario, el verdadero reto le espera en el pleno de la Cámara Alta, donde necesita una mayoría simple de 51 votos para ser confirmado.

La mayoría republicana es clara en el papel, pero frágil en la práctica. El pleno está compuesto por 53 republicanos, 45 demócratas y 2 independientes -Bernie Sanders y Angus King- que votan habitualmente con la oposición.

Dado que el bloque demócrata de 47 votos se opondrá en masa por el temor a que la Fed se politice, el margen de error para la Casa Blanca es de apenas dos deserciones.

Al declarar su bloqueo, Tillis ya ha restado un voto a la mayoría republicana, dejando el contador en 52. Esto significa que basta con que otros dos senadores conservadores duden de Warsh para que la nominación caiga.

El nuevo líder de la mayoría, John Thune, no tiene el férreo control de su predecesor y la Casa Blanca vigila de cerca a perfiles moderados como Susan Collins o Lisa Murkowski, quienes podrían votar en contra para proteger la independencia institucional.

En caso de que se produzcan tres deserciones -dejando un empate a 50 votos-, el vicepresidente J.D. Vance tendría que acudir de urgencia a la cámara para romper el empate. Se espera que la votación, de llegar a producirse, se celebre entre finales de abril y el 5 de mayo.

Bajadas de tipos

Más allá de las matemáticas parlamentarias, el proceso está empañado por la guerra abierta entre Trump y la Fed. El mandatario exige bajadas agresivas de los tipos, ha amenazado públicamente con despedir a Powell en mayo y ya intentó destituir a la gobernadora Lisa Cook.

Ante los senadores, Warsh prometió que la política monetaria seguirá siendo “estrictamente independiente”. Esta postura lo sitúa en una encrucijada: si cede a la presión política, puede dañar la credibilidad de la Fed; si se resiste, se enfrenta directamente a Trump.

Para tomar las riendas de la Reserva Federal, Kevin Warsh debe superar un requisito legal innegociable: nadie puede ser presidente sin ser, antes, gobernador.

La ley prohíbe los fichajes externos directos; la presidencia debe recaer obligatoriamente en uno de los siete miembros de la Junta de Gobernadores.

Por ello, el proceso en el Senado no es un trámite único, sino una doble validación. Se trata primero para cubrir un asiento vacante en la Junta y, segundo, para ejercer el liderazgo del organismo.

Warsh ha sido nominado para ocupar la silla que dejó vacante Adriana Kugler y que ahora ocupa interinamente Stephen Miran, colaborador cercano de Trump.

El sacrificio de Miran implica que Warsh no ampliaría la mayoría aliada de Trump dentro del Comité Federal de Mercado Abierto, el núcleo de decisión operativa de la Fed.

¿Qué ocurre si el 15 de mayo la Fed no tiene nuevo presidente? Powell se convertirá automáticamente en presidente interino, ya que su mandato como gobernador en la Junta no expira hasta el 31 de enero de 2028.

Además, ha dejado claro que renunciar voluntariamente mientras está bajo investigación del Departamento de Justicia sería visto como una admisión de culpa, por lo que utilizará este resquicio legal para proteger la integridad de la institución.

En caso de una renuncia anticipada, las riendas del banco central pasarían a manos del vicepresidente Philip Jefferson, alineado con la ortodoxia de la actual presidencia.

Si Trump quisiera forzar la entrada de Warsh ante una negativa de Powell a abandonar su asiento en la Junta, tendría que despedir a otro gobernador sin causa justificada, desatando una batalla legal histórica.