La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde

La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde Europa Press

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El mercado no espera un gran giro en la política del BCE tras la salida de Lagarde y el ánimo dependerá del perfil del relevo

En el corto plazo, los analistas creen que la incertidumbre sí podría impulsar la volatilidad.

Más información: La presidenta del BCE, Christine Lagarde, abandonará el cargo antes de que finalice su mandato de ocho años

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Las claves

Christine Lagarde planea dejar la presidencia del BCE antes de finalizar su mandato, probablemente para presentarse a las elecciones presidenciales francesas de 2027.

Los analistas no prevén grandes cambios en la política monetaria del BCE tras la salida de Lagarde, aunque el impacto dependerá del perfil de su sucesor.

El mercado podría experimentar volatilidad e incertidumbre a corto plazo, especialmente en el euro y las primas de riesgo, ante el proceso de relevo.

España busca jugar un papel relevante en el futuro Consejo Ejecutivo del BCE y asegura estar preparada para presentar una candidatura competitiva.

Las últimas informaciones sobre una salida anticipada de Christine Lagarde han vuelto a poner sobre la mesa nuevas incógnitas sobre el futuro de la política monetaria del BCE.

Según Financial Times, la actual presidenta del Banco Central Europeo abandonará la institución monetaria antes de que finalice su mandato de ocho años que se inició en 2019. Si se siguieran los tiempos establecidos, Lagarde tendría que dejar el puesto en octubre de 2027.

Sin embargo, las elecciones presidenciales de Francia -previstas para abril de 2027- habrían sido el catalizador de este giro en la narrativa del Banco Central. Lagarde quiere dejar la institución antes de los comicios franceses para tener tiempo suficiente para presentarse como candidata.

Bajo este telón de fondo, el mercado comienza a pronosticar el impacto de este movimiento. En las primeras valoraciones, los analistas apuntan a que el cambio de liderazgo no tendría un gran impacto.

Los expertos no auguran grandes cambios ni en los movimientos en los tipos ni en la estrategia a largo plazo del Banco Central Europeo, aunque la salida de Lagarde sí podría suponer un cambio de ciclo.

La presidencia de Christine Lagarde, iniciada en octubre de 2019, ha estado marcada por la recuperación tras la crisis de Covid-19, el estallido de la inflación por la crisis de Ucrania y la subida más rápida de tipos de la historia del euro, relevada por la etapa de ciclo de recortes -emprendida en junio de 2024- que se mantiene en la actualidad.

Sin embargo, sí que hay un factor que apunta a ser determinante para el ánimo inversor: la credibilidad del relevo y el tono en la comunicación durante el cambio.

Si el próximo presidente se enmarca en un perfil más 'halcón', los inversores tendrán que reajustar sus expectativas sobre el ritmo de las bajadas en los tipos e incluso podría resurgir la especulación sobre posibles subidas, según apuntan desde Allianz Global Investors.

Por el contrario, un mandatario del BCE más 'paloma' que fomentara la expansión de la eurozona sería el perfil más continuista de las últimas políticas impuestas por la institución monetaria.

En el corto plazo, los analistas concuerdan en que la incertidumbre podría hacer de las suyas e impulsar la volatilidad en los mercados, especialmente en la moneda común, el euro.

En este sentido, la inestabilidad también podría trasladarse a las primas de riesgo. Si los estados periféricos dudan del respaldo del Banco Central Europeo sobre sus deudas, el precio de los bonos es susceptible de bailar.

Papel de España

En cualquier caso, el fin del mandato de Lagarde abre una etapa más estructural, vinculada a la consolidación en el largo plazo de las políticas ya emprendidas.

A falta de ir resolviendo las dudas sobre quién liderará las apuestas para ser el presidente del BCE, España sigue trabajando en su candidatura mientras se estrecha el horizonte para el relevo.

Esa es también la idea que trasladan desde el Ministerio de Economía, aunque también dicen "ser prudentes" en declaraciones realizadas a EL ESPAÑOL-Invertia.

El departamento liderado por Carlos Cuerpo sostiene que España quiere tener un "papel preponderante en el Consejo Ejecutivo del BCE" mientras manifiestan que "es una buena oportunidad".

De esta manera, desde el Ministerio de Economía transmiten que "vamos a tener la mejor candidatura posible" y que las recientes informaciones sobre una salida anticipada de Lagarde no suponen un problema en cuestión de tiempos.

"Estamos preparados porque se lleva tiempo trabajando en esto", afirman desde el gabinete de Cuerpo.