La presidenta del BCE, Christine Lagarde, durante una rueda de prensa.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, durante una rueda de prensa. Reuters

Bancos centrales

Lagarde (BCE) enfría las expectativas de nuevos recortes de tipos: "El euro fuerte podría reducir más la inflación"

La institución aprovecha para reivindicar el papel internacional de la divisa comunitaria y la necesidad de reforzar su arquitectura institucional.

Más información: El BCE deja los tipos sin cambios en el 2% por quinta reunión consecutiva y consolida la pausa monetaria

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Las claves

El BCE mantiene los tipos de interés en el 2% por quinta reunión consecutiva y evita comprometerse con futuros recortes.

Christine Lagarde destaca que la fortaleza del euro podría reducir aún más la inflación, que ya está por debajo del objetivo del 2%.

El BCE seguirá vigilando la evolución de la inflación subyacente y los salarios, y mantendrá un enfoque basado en los datos y reunión por reunión.

Lagarde reafirma que la política monetaria del BCE es flexible y que la institución está preparada para ajustar sus instrumentos si es necesario.

El Banco Central Europeo (BCE) ha mantenido por quinta reunión consecutiva los tipos de interés en el 2%. Tras tomar esta decisión, su presidenta, Christine Lagarde, ha evitado comprometerse con una senda futura de recortes.

La economista francesa ha advertido de que “un euro más fuerte podría reducir la inflación más allá de las expectativas actuales”.

Lo ha hecho en un momento en el que el índice de precios al consumo (IPC) de la eurozona se sitúa en el 1,7%, por debajo del objetivo del 2% marcado por la autoridad monetaria. En este contexto, los mercados buscan señales sobre los próximos pasos del banco central.

En la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno, Lagarde ha explicado que la apreciación del euro frente al dólar desde marzo de 2025 ya forma parte del escenario base de la institución.

Sin embargo, ha subrayado que el tipo de cambio es relevante “tanto para las perspectivas de crecimiento como para las de inflación”. Por esta razón, la institución sigue “muy de cerca” la evolución de la divisa comunitaria.

En ese contexto, ha reconocido que la fortaleza de la moneda única está ejerciendo presión a la baja sobre los precios y ha remarcado que un euro más fuerte podría empujar la inflación por debajo de lo que actualmente descuentan las previsiones.

En el frente de los precios, Lagarde ha defendido que la inflación “está en un buen lugar”, pese a la lectura de enero en el 1,7%, influida en gran medida por el componente energético y por efectos de base.

En este sentido, ha advertido de que el BCE no va a sobrerreaccionar a un único dato mensual.

Al respecto, ha recordado que las proyecciones del propio banco contemplan desde hace tiempo una fase de inflación ligeramente por debajo del 2% en 2026, antes de converger al objetivo a partir de 2027.

Por ello, la institución mirará la trayectoria general y, en particular, la evolución de la inflación subyacente y de los salarios en el sector servicios.

Lagarde también ha destacado que la economía de la zona euro mantiene una “resiliencia” notable en un entorno global complejo.

Ha señalado que el crecimiento se apoya en un mercado laboral todavía sólido, con el desempleo en mínimos históricos, en el tirón de la inversión —tanto pública, especialmente en defensa e infraestructuras, como privada— y en el impacto retardado de los recortes de tipos acometidos en 2025.

Al mismo tiempo, ha reconocido que el balance de riesgos sigue marcado por la incertidumbre geopolítica, las tensiones comerciales y la volatilidad del comercio internacional.

Próximos movimientos

Sobre los próximos movimientos del BCE, su presidenta ha cerrado con firmeza la puerta a ofrecer una orientación explícita.

Ha reiterado que el Consejo de Gobierno ha decidido “por unanimidad” mantener el nivel actual de tipos y ha descrito el balance de riesgos sobre crecimiento e inflación como “ampliamente equilibrado”, con factores al alza y a la baja.

Sin embargo, ha dejado claro que el banco central seguirá un enfoque “basado en los datos y reunión por reunión” y que “no se compromete previamente con una trayectoria de tipos específica”, evitando así alimentar expectativas de recortes o subidas automáticas.

Cuando se le ha preguntado si el mensaje debe leerse como más duro o más acomodaticio, Lagarde ha eludido las tradicionales etiquetas de halcón o paloma.

Cuando en el argot de los bancos centrales se habla de un mensaje halcón, se alude a una comunicación más dura con la inflación, que sugiere tipos de interés más altos o por más tiempo para evitar repuntes de precios.

En cambio, un mensaje paloma describe un tono más acomodaticio, que deja entrever mayor disposición a bajar los tipos o a mantenerlos bajos durante más tiempo.

Ha defendido que la política monetaria está “en buena forma” precisamente porque es lo bastante ágil como para reaccionar a shocks nuevos sin quedar encadenada a una promesa previa.

Lagarde también ha insistido en que el BCE está preparado para ajustar todos sus instrumentos si fuera necesario, tanto en un escenario de inflación por debajo del objetivo como en el caso de que resurjan presiones inflacionistas.

En paralelo, ha aprovechado el turno de preguntas para enmarcar el debate sobre el papel internacional del euro.

Ha recordado que una moneda que aspira a ser referencia global no tiene por qué estar siempre apreciada respecto a las demás. Ha vinculado la fortaleza estructural del euro a la solidez institucional.

También la ha asociado a la inversión en defensa e infraestructuras. Además, ha citado la red de acuerdos comerciales y ha destacado la capacidad de la zona euro para ofrecer liquidez al resto del mundo.

En ese sentido, ha avanzado que el BCE está revisando su marco de liquidez. Ha explicado que está trabajando en la reforma de sus líneas repo con bancos centrales de fuera de la eurozona.

El objetivo es hacerlas más accesibles y también, más atractivas como mecanismo para canalizar liquidez en euros a escala global.