El presidente de la Fed, Jerome Powell.

El presidente de la Fed, Jerome Powell. Reuters

Bancos centrales

La Fed mantiene los tipos en el 3,75% mientras Trump prepara el relevo de Powell

El presidente del banco central ha defendido su independencia. Rick Rieder, gurú de BlackRock, es el gran favorito para sustituirle a partir del 15 de mayo.

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Las claves

La Reserva Federal mantiene los tipos de interés entre el 3,5% y el 3,75% en su primer encuentro del año, en medio de tensiones políticas y económicas.

El mandato de Jerome Powell como presidente de la Fed termina el 15 de mayo, con Rick Rieder, de BlackRock, como favorito para sucederle.

La Fed enfrenta presiones de la Casa Blanca para bajar aún más los tipos y una investigación criminal contra Powell por la reforma de la sede.

Powell defiende la independencia de la Fed frente a las injerencias políticas, advirtiendo que la credibilidad sería difícil de recuperar si se pierde.

La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha vuelto a cumplir con las expectativas de los mercados: la institución ha dejado los tipos de interés en el rango de entre el 3,5% y el 3,75% en su primer encuentro del año.

La pausa llega en un momento tenso para la institución. El Departamento de Justicia ha abierto una causa contra su presidente, Jerome Powell, debido a la reforma de su sede. A su vez, el fin del mandato del banquero central se acerca.

De hecho, si la Casa Blanca hubiera cumplido con el calendario comunicado, ya se conocería el nombre de su sucesor. El favorito en las quinielas es ahora Rick Rieder, gurú de renta fija de BlackRock.

Ese relevo se producirá tras uno de los ciclos más intensos de la historia reciente de la Fed. En apenas tres años, el banco central ha vivido un giro de guión que explica por sí solo el pulso de la economía estadounidense.

Tras la gran batalla contra la inflación desatada después de la pandemia, el banco central llevó el precio del dinero desde el suelo cercano al 0% hasta el rango del 5,25%–5,5%, el nivel más alto en más de dos décadas.

Ese ciclo de subidas, que se dio entre 2022 y 2023, fue el ariete con el que la Fed trató de enfriar una economía recalentada por el exceso de estímulos y los cuellos de botella globales.

A partir de ahí, el relato cambió de signo. Con una inflación ya más contenida y un mercado laboral que empezaba a mostrar fatiga, la Fed abrió la puerta a bajar el pistón.

En 2024 encadenó tres recortes de 25 puntos básicos en otoño –en septiembre, noviembre y diciembre–, que fueron rebajando los tipos hasta la horquilla de entre el 4,5% y el 4,75%.

Durante 2025, ese giro se consolidó en pequeñas dosis. El banco central aprobó tres recortes de un cuarto de punto –en septiembre, finales de octubre y diciembre–, con los que el precio del dinero terminó el ejercicio entre el 3,5% y el 3,75%.

A ojos de Washington, ese nivel empieza a describirse como una zona "más neutral", un punto de equilibrio inestable entre dos obsesiones: no reavivar la inflación y no estrangular el crecimiento en un momento en el que el mercado laboral estadounidense da señales de cansancio.

Ahora, la Fed ha optado por pisar el freno. Reunidos este miércoles, los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) han dejado las tasas en el mencionado rango de entre el 3,5% y el 3,75%.

En el comunicado posterior a la reunión, la Fed ha subrayado que la incertidumbre sobre las perspectivas económicas sigue siendo "alta", motivo por el que continuará "pendiente" de los riesgos que pesan sobre el empleo y la inflación.

La decisión de este miércoles no ha contado con la unanimidad de los miembros del FOMC, ya que Stephen Miran y Christopher Waller han abogado por un recorte de 25 puntos básicos.

La discrepancia de Miran resulta especialmente significativa, ya que se inscribe en la pugna abierta entre Powell y Trump, decidido a forzar una bajada más agresiva del precio del dinero.

En esa misma línea se sitúan otros miembros del organismo cercanos a la Casa Blanca, como el propio Waller o la vicepresidenta de Supervisión, Michelle Bowman, quien en este caso se ha mostrado partidaria de no tocar las tasas.

Investigación criminal

La pausa de tipos llega con la Fed en el centro de una tormenta inédita. Por un lado, la Casa Blanca presiona para abaratar aún más el coste de la deuda de un país ya muy endeudado.

Por otro, la Administración Trump ha convertido la reforma de la sede del banco central en un arma política y jurídica contra Powell.

El Departamento de Justicia ha abierto una investigación criminal sobre Powell a raíz de su testimonio en el Senado sobre la multimillonaria reforma del edificio de la Fed en Washington.

La acusación se centra en si Powell engañó al Congreso al minimizar el alcance y el coste de las obras, negando la existencia de ciertos "lujos".

Entre esos supuestos extras, la Casa Blanca y aliados de Trump citan terrazas, comedores VIP o acabados de mármol como ejemplo de despilfarro.

La independencia de la Fed

En ese clima de presión, Powell se ha aferrado al mensaje que considera central para su legado, la independencia del banco central. Al ser preguntado por si confía en que la Fed pueda preservar esa autonomía frente a las injerencias políticas, ha respondido: "Sí. Estoy firmemente comprometido con ello, al igual que mis colegas".

En esa misma línea, ha defendido que la independencia de la Reserva Federal no es un capricho institucional, sino que ha sido beneficiosa para la gente.

"El objetivo de la independencia no es proteger a los que diseñan la política monetaria, es porque toda economía avanzada y democracia ha considerado que esto es una práctica común", ha subrayado.

Ha advertido además de que, si la institución cediera a las presiones políticas, la credibilidad perdida sería casi imposible de recuperar.

Pese a ese tono desafiante, el reloj institucional no se detiene. El mensaje de Powell llega en un momento clave del calendario político de la Fed: su mandato como presidente termina el 15 de mayo.

Y, aunque Trump llevaba meses prometiendo que anunciaría a su sucesor "a finales de 2025" o "a comienzos de 2026", la Casa Blanca sigue sin desvelar el nombre.

En lugar de un proceso silencioso y previsible, el relevo se ha convertido en otra fuente de incertidumbre. El mercado da por hecho que habrá un nuevo presidente alineado con la preferencia de la Casa Blanca por tipos más bajos.

Así, la Fed congela los tipos mientras la Casa Blanca termina de decidir quién llevará el timón.

El sustituto de Powell

Las quinielas para suceder a Jerome Powell han dado un giro inesperado en las últimas semanas. "Los Kevin" —Kevin Warsh y Kevin Hassett, que eran los principales favoritos— han sido adelantados por Rick Rieder.

En las plataformas de apuestas políticas y entre los grandes bancos, Rieder ha pasado de ser un tapado a encabezar las probabilidades de convertirse en el próximo presidente de la Reserva Federal.

¿Quién es Rick Rieder? Uno de los hombres más influyentes del planeta en el mercado de deuda.

Como director de inversiones de renta fija global en BlackRock, supervisa billones de dólares en bonos soberanos y corporativos y forma parte del núcleo duro de decisión de la mayor gestora del mundo.

Desde ese puesto ha defendido en público que la Fed debería seguir recortando tipos por debajo del nivel actual, hacia una zona más cercana al 3%, para adaptarse a una economía con menos inflación estructural y al impacto de la inteligencia artificial sobre la productividad.

Un discurso que encaja como un guante con las prioridades de la Casa Blanca.