Trabajadores de Moeve en el complejo químico en Huelva que desarrolla hidrógeno verde.
'Semana grande' en la industria andaluza: crece cuatro veces más que la media nacional con 14.000 M€ de valor añadido
Moeve, Atlantic Copper, Santana y Navantia protagonizaron hitos destacados.
El sector es clave para ganar productividad y desestacionalización.
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Semana grande para la industria andaluza: Atlantic Copper inaugura CirCular, Moeve pone la primera piedra de su Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, Santana avanza en su alianza con el gigante chico BAIC y Navantia entrega nuevos barcos.
Son hitos que ponen el foco, con hechos y no con promesas eternas, en un sector que crece cuatro veces por encima de la media nacional y que genera un Valor Añadido Bruto de casi 14.000 millones. La base de un cambio en el modelo productivo regional.
Pero que aún enfrenta debilidades , como las carencias en la red eléctrica que, según explicó el presidente Juanma Moreno esta semana, bloquean 119 proyectos. Hay que ajustar además el mercado laboral.
Y con crisis puntuales, como la derivada para todo el sector aeroespacial (150 empresas, 3.000 millones de negocio y 15.000 empleos) del conflicto laboral de Airbus.
Pero la importancia de los hitos que se han sucedido durante toda la semana en la industria andaluza permite exhibir cómo el sector secundario es ya una palanca de transformación del tejido productivo andaluz.
CirCular de Atlantic Copper, con 550 millones de inversión para recuperar metales estratégicos de dispositivos electrónicos en desuso, ha sido calificada como la iniciativa de economía circular más avanzada de España y está declarada de Interés Estratégico para la UE.
Con el Valle Andaluz del Hidrógeno, máximo ejemplo de la apuesta andaluza por las renovables con 1.000 millones comprometidos, la escala es aún mayor, pues lidera la apuesta europea por las nuevas fuentes de energía.
Santana Motors simboliza como pocas empresas la resurrección de zonas industriales tradicionales deprimidas, como Linares. Con su alianza con la china BAIC, ratificada este jueves, se habla ya de cifras cercanas a los 20.000 vehículos ensamblados al año en el medio plazo.
Y Navantia ha entregado estos días una patrullera a Marruecos y un buque de acción marítima y rescate submarino, valorado en más de 200 millones de euros. La Defensa es uno de los vectores claves en la nueva industria andaluza.
Economía circular, renovables, nuevas fórmulas para desarrollar industria e impulso de la Defensa son pilares para un sector al que Andalucía fía buena parte de su desarrollo. Con cifras que alimentan el optimismo.
Las cifras
El valor añadido bruto de la industria regional ha crecido casi un 19% (un 18,89%) en siete años. Ha pasado de los 11.596 millones de euros en 2018 a 13.787 en 2025.
La pandemia marcó un punto de inflexión. Con un ritmo cada vez más acelerado. En los primeros seis meses de este año, Andalucía ha sido la segunda comunidad que más ha crecido industrialmente: un 4,7% frente al 1,1% nacional.
Tomando como referencia el interanual, de junio de 2025 al mismo mes de este año, la mejora andaluza fue del 20,9% por un 9,2% en el conjunto de España. Sólo en junio pasado, el índice de producción industrial aumentó un 5,8%.
Cerca de 360.000 empleos dependen de la industria (dato a cierre de 2025). La industria andaluza generó 65.500 puestos de trabajo entre 2019 y 2025. El empleo industrial aumentó más de 22% en siete años.
La industria verde andaluza ha captado más de 5.000 millones apoyada en el despliegue de las renovables y la digitalización, apuntan desde la Junta.
La administración señala que habrá más hechos relevantes en los próximos meses que van a poner aún con más intensidad los focos del despegue industrial en Andalucía: la nueva planta de aeronáutica de Pilatus, el centro de motores de Ryanair, entre ellos.
También habrá pronto avances en las inversiones chinas de Desay (componentes de automoción) y Coronet en Linares, Abbot (nutrición) en Granada, proyectos de Escribano (Defensa), Dragados o la nueva minería con Cobre Las Cruces, entre otras de una larga lista.
Sólo en Hidrógeno Verde, muchas veces tapados por la enormidad de Valle Andaluz de Moeve, hay otras 13 iniciativas impulsadas desde la Unidad Aceleradora de Proyectos, con una inversión global de 6.200 millones y 10.000 empleos (incluidos los de Moeve).
Palanca estratégica
“Andalucía se ha convertido en una de las CCAA donde más crece la producción industrial. Estamos promoviendo una industria útil y cercana para crear nuevas oportunidades”, repiten desde el ejecutivo andaluz como un mantra.
Un discurso que abandera el consejero de Industria, Jorge Paradela, pero que forma parte ya de forma recurrente de las intervenciones del presidente Juanma Moreno allá donde se le concede la palabra.
El plan CRECE Industria 2027, impulsado por la Consejería de Industria, recoge incentivos por valor de 1.800 millones de euros para impulsar cadenas de valor hasta en 19 subsectores. Es un matiz importante: ya no se habla de fábricas sino de cadenas de valor.
A estas inversiones habría que sumar importantes partidas en formación (reglada y no reglada) para abastecer a sectores como Defensa, logística, aeronáutica, hidrógeno verde, renovables o nuevas tecnologías de mano de obra cualificada.
Tal es la apuesta del Gobierno autonómico para impulsar la industria.
Transformación estructural
El primer motivo de semejante interés es el impacto estructural de la industria en el mercado laboral. Y menos por lo cuantitativo (aunque 65.500 nuevos empleos no son en absoluto una cifra menor) que por lo cualitativo.
La principal debilidad laboral andaluza no es el 14,5% (EPA) de tasa de paro, sino la baja productividad y la estacionalidad, según advierten organismos como el Observatorio Regional de Andalucía.
Los dos sectores más intensivos en mano de obra en la comunidad son el turismo y la agricultura, con empleos de poco valor añadido, bajos salarios y sujetos a campañas.
Sectores que en ciclos económicos expansivos crean mucho empleo, pero que lo destruyen con igual facilidad cuando vienen mal dadas. Son sectores embarcados durante los últimos años en fuertes inversiones para generar más valor.
Pero ahí es donde, según el análisis que hacen las autoridades regionales, encaja la expansión industrial: empleo con salarios superiores a la media, con mayor productividad y más estables en situaciones de inestabilidad.
Desde 2018, el empleo en industria y servicios intensivos en tecnología ha crecido un 38,1% (el 22% se atribuye a la industria) modificando de forma paulatina la composición interna del PIB hacia actividades de mayor valor añadido, según el Observatorio.
El empuje de la aeronáutica, la defensa (concentrada en Sevilla y Cádiz) y la industria química (Huelva) han liderado esta transformación estructural. En Málaga son los servicios avanzados.