La presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Inés Olóndriz.

La presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Inés Olóndriz. Diego Radamés

Economía

España es uno de los países de Europa que más ha subido el Ingreso Mínimo Vital y menos ha bajado el índice de pobreza

La prestación garantizada del IMV en España es más del 30% de la renta neta.

La cobertura de la tasa de pobreza sigue por debajo de la media europea.

Más información: La AIReF pide modificar el IMV porque casi un 30% de los beneficiarios cobra también prestaciones por desempleo.

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Las claves

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España ha aumentado notablemente el Ingreso Mínimo Vital (IMV), situándose entre los países europeos con mayores subidas desde 2020.

A pesar del incremento en el IMV, la reducción de los índices de pobreza en España sigue siendo inferior a la media de la Unión Europea.

La cobertura del IMV en España se ha duplicado desde 2020, pero aún está entre seis y ocho puntos por debajo de la media europea.

La AIReF señala que otros países europeos ajustan mejor las prestaciones y tienen condiciones más estrictas para los beneficiarios respecto al modelo español.

España es uno de los socios de la UE que más ha aumentado el Ingreso Mínimo Vital (IMV) desde su creación, en mayo de 2020. Pero ese incremento no se ha correspondido con un recorte significativo de los índices de pobreza, que siguen por debajo de la media de la UE.

Esta es una de las grandes conclusiones que la AIReF ha obtenido del estudio comparado de la evolución de las llamadas "prestaciones de último recurso" en Europa en los últimos años, en su quinto y último análisis periódico del IMV.

Con los datos cerrados de 2023, España era ya el sexto país con la mayor renta neta garantizada para hogares unipersonales y el séptimo para unidades familiares con dos adultos y dos menores, con porcentajes por encima del 30% de la mediana de renta neta.

Eso supone que fue uno de los tres países donde más creció esta cuantía desde su puesta en marcha, con subidas de entre el 19% y el 37% según los casos, en un contexto en el que las prestaciones medias de la UE estaban a la baja (4,9 % de caída para hogares unipersonales y 2,4 % con dos adultos y dos menores).

Si lo ponemos en datos del IMV de 2025, cuando la unidad familiar es de una sola persona, el pago medio del IMV es de 658 euros al mes. Mientras que en el hogar medio de dos adultos y dos menores, esa cuantía se eleva hasta los 1.251 euros.

Pese a ello, los técnicos de la AIReF concluyen en su estudio que "el impacto de las prestaciones de último recurso en España en términos de reducción de la tasa y la brecha de pobreza siga situándose, en promedio, por debajo de la media de la UE-27".

El problema detectado en los datos de la AIReF, que es la primera vez que hace la comparativa europea, es que España partía en 2020 de una tasa de cobertura de la pobreza muy baja. De hecho, esa cobertura prácticamente se ha duplicado en estos años, hasta niveles de entre el 22% y el 30% según las referencias estipuladas, pero sigue entre seis y ocho puntos porcentuales por debajo de la media de la UE.

A pesar de esa evolución positiva, la AIReF concluye que "en términos de reducción porcentual de la tasa de pobreza, España continúa en una posición relativamente rezagada en el contexto europeo". Se coloca entre los puestos 15 y 17 del ranking de la UE, prácticamente en la mitad de la media europea.

El análisis también advierte de que la reducción de la brecha de pobreza (diferencia entre las rentas vulnerables y la renta mediana neta) a través de las prestaciones de último recurso es inferior en España que la media de la UE, a pesar de ser de los países que más ha incrementado este indicador desde 2019.

Ejemplo europeo

Una vez analizados los modelos de renta mínima garantizada que existen en Europa, desde la AIReF consideran que hay una serie de factores a tener en cuenta a la hora de hacer un rediseño del IMV español, cuya eficacia parece estancada en estos últimos cinco años.

Hay países, como Países Bajos, Francia y Alemania, que no calculan la cuantía de su IMV a partir de los ingresos del año anterior, como en España, sino de un periodo más reciente, algo que ayuda a tener datos y prestaciones más ajustados a cada caso.

También existen diferencias a la hora de delimitar lo que es una unidad familiar, que se hacen de forma más restringida que en el caso español, que tiene en cuenta incluso al segundo grado de consanguinidad o afinidad.

Tanto en España como en los principales países europeos, el ingreso de último recurso se puede compatibilizar con el cobro de rentas del trabajo a modo de incentivo. Pero el desarrollo de ese mecanismo varía de forma muy significativa.

Incluso a la hora de poner condiciones laborales para los beneficiarios, que en otras zonas de Europa son más exigentes que en España.