Ursula von der Leyen y António Costa, durante una rueda de prensa en Bruselas.

Ursula von der Leyen y António Costa, durante una rueda de prensa en Bruselas. Unión Europea

Economía

Von der Leyen y Costa inician una batalla en la UE cuando más unión hace falta en energía, finanzas, defensa y Presupuesto

Empresarios y analistas recuerdan que Alemania nunca ha perdido una batalla en la que estuviera en juego su futuro y el de la Unión Europea

Más información: Bruselas pide a los Gobiernos reducir al mínimo el IVA y las tasas a la electricidad para abaratar la factura.

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Las claves

La confrontación entre Ursula von der Leyen y Antonio Costa pone en riesgo la unidad de la UE en energía, finanzas, defensa y presupuestos.

Las diferencias entre la Comisión y el Consejo Europeo afectan la respuesta ante desafíos internacionales y las relaciones con líderes como Trump y Putin.

El debate sobre la energía nuclear y la reducción del IVA en electricidad divide a los países miembros, enfrentando posturas de Alemania, Francia y España.

Empresas y bancos europeos reclaman menos regulación y más integración para ser competitivos, mientras la defensa europea busca avanzar pese a las tensiones políticas.

La confrontación entre la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, y su homólogo en el Consejo, Antonio Costa, sobre el papel que debe jugar la Vieja Europa en el nuevo contexto mundial es un golpe en la línea de flotación de la UE cuando más falta hace que esté unida.

Todos los analistas y líderes europeos coinciden en que la autonomía estratégica europea a todos los niveles sólo se consigue con "más Europa". Pero la distinta visión de Comisión y Consejo sobre respetar las reglas del derecho internacional o adaptarse a la vía de los hechos de Trump y Putin, lo pone en duda.

La batalla interna que ha desatado la presidenta de la Comisión puede ser un freno para esa mayor unión en ámbitos clave, como la energía, la defensa, la armonización presupuestaria o la unión bancaria y el futuro mercado europeo de capitales.

Algunos empresarios y analistas conocedores de la realidad europea advierten que el desplante a España del canciller alemán, Friedrich Merz, en la Casa Blanca, fue la antesala de lo que Von der Leyen iba a secundar después, para situarse más cerca de Trump que de Sánchez.

De una forma o de otra, el conflicto bélico de Israel y EEUU en Gaza e Irán amenaza los planes de acelerar la integración europea que había abierto la guerra de Ucrania, frente al poder ruso. Una nueva batalla interna en la UE donde, según advierten los expertos, nunca ha perdido Alemania.

Tal vez el ámbito energético de la UE sea el de mayor calado por la rápida subida del coste de la vida que supone cualquier conflicto bélico que amenace al petróleo o al gas.

La primera gran recomendación que ha hecho la Comisión Europea a todos los socios, en plena discusión institucional en las alturas, ha sido la opción de bajar el IVA y las tasas a la electricidad para compensar la elevación de costes a las familias y las empresas.

Pero el sudoku de las renovables está aún por resolver en la UE. Fuentes cercanas a la política alemana aseguran que su Cancillería siempre ha defendido una unión energética que priorizara a su industria, con la menor regulación medioambiental posible. Luego, todo lo demás.

Nada más escuchar las palabras de Costa, la presidenta alemana de la Comisión se lanzó a defender la energía nuclear como el gran asidero ‘verde’ al que Europa debe agarrarse, aunque eso sea saltarse algunas viejas normas del sector.

Sacaba incluso a la palestra la opción de crear minireactores nucleares en la UE, avalados desde Bruselas, para solventar los elevados costes del gas y depender la dependencia europea de los combustibles fósiles.

Evidentemente, eso es además un guiño a sus vecinos franceses, que basan todo su desarrollo en ese tipo de energía. Mientras, España se debate entre bajar los costes de la subida del petróleo y el gas, esta vez con Teresa Ribera haciendo la guerra interna a Von der Leyen desde Bruselas.

La ministra española fue una de las primeras que censuraron las palabras de su 'jefa' en la capital europea sobre la necesidad de renovar las reglas del derecho internacional con las que se rige Europa, para hacer frente a las acciones unilaterales de Putin, Trump o Netanyahu, que solo traen caos y desorden.

Y este mismo martes reprochaba de nuevo a Von der Leyen que meterse en el futuro de las nucleares era algo interno de cada país. Aunque sólo fuera para defender el calendario de cierres que Sánchez tiene previsto en España.

Mientras, las empresas energéticas de cada país hacen la guerra por su cuenta. En España, Repsol, Iberdrola o Naturgy tienen en marcha su apuesta millonaria por las renovables, pero buscan en EEUU alternativas al gas y al petróleo que no llegan de Oriente Próximo.

Y la Comisión se abre incluso a renegociar las sanciones a Rusia y prorrogar el cierre definitivo del suministro ruso. Otra cosa es que sea Putin el que cierre ese grifo de forma unilateral para abastecer a su gran aliado chino a través de Siberia.

Bancos y Presupuestos

Fue la primera banquera española, Ana Botín, quien advirtió hace apenas un mes de la necesidad que Europa tiene de hacer los deberes y reducir de forma conjunta una regulación bancaria que encorseta al sector y no permite competir en un mercado global.

Y lo hizo después de anunciar la compra de uno de los más emblemáticos bancos medianos de la costa noreste de EEUU, el Webster Bank. Primero, para hacer más grande al Santander; pero también, porque la regulación norteamericana se lo facilitaba.

Los grandes financieros privados de España y de toda la UE llevan años reclamando que se pase de las palabras a la acción para frenar las duplicidades en requerimientos de capital y en supervisión que sufren los bancos europeos.

Aunque sólo sea porque el exceso de regulación bancaria frena la competitividad, el crecimiento y la capacidad de financiación en Europa, frente los mercados anglosajones o las economías dirigidas del continente asiático.

Fuentes del sector financiero aseguran que queda mucho para la unión bancaria y apuestan por certificar antes un mercado de capitales europeo flexible y ágil, a partir de 2028.

Nadie cuenta con que una visión política distinta como la que se ha dejado ver esta semana anule ese proceso (hay que financiar y pagar los Next Generation), pero no ayuda a alcanzar un acuerdo rápido.

La Unión Europea tiene además ante sí el reto de coordinar más las reglas fiscales de gasto, deuda y déficit que deben regir las economías de los Estados miembros a partir de 2027.

Ni que decir tiene que, en el caso español es necesario tener primero unos Presupuestos aprobados. Pero un enfrentamiento entre las prioridades que marca el Consejo Europeo y las políticas que ejecuta la Comisión no va a servir para acercar posturas.

Europa de la defensa

Pero si hay un sector que debe preocuparse por la mala relación entre socios comunitarios que puede abrir la nueva batalla interna en Europa, es de la defensa.

La nueva defensa que se ha planteado en un mercado con 800.000 millones de dinero público europeo es la base de la autonomía estratégica que la UE se ha impuesto en este ámbito.

Aunque el objetivo de la OTAN sea que cada socio invierta el 5% de su PIB en defensa, muy pocos socios comunitarios pasan del 3% en la actualidad. Mucho menos España, que defiende su 2% como suficiente para cubrir las capacidades que le han sido encomendadas en la Alianza.

La clave está en la formación de consorcios europeos, que puedan hacer frente al dominio del mercado que marcan EEUU y China. España incluso se ha lanzado a crear su propia empresa tractora a través de Indra.

De hecho, la tecnológica controlada por el Estado y que controla el grueso de los Programas Especiales de Modernización españoles, ya alcanzó hace casi un año un preacuerdo con el gigante alemán Rheinmettal para acceder a los grandes planes europeos.

Eso además compensaba la falta de entendimiento con la filial española de la norteamericana General Dynamics (Santa Bárbara), que es por ahora la única capaz de montar grandes desarrollos de armamento terrestre en suelo español.

Desde el sector aseguran que va a ser el avance de grandes empresas (como Airbus y Navantia, en el caso español) y la innovación tecnológica que sean capaces de alcanzar las medianas, lo que va a marcar el devenir del sector por encima de las rencillas políticas.

Pero a nadie se le escapa que la práctica totalidad de los contratos provienen del dinero que los Estados aportan. Un mal entendimiento futuro en Europa no es deseable para un mercado que se acaba de resucitar y necesita grandes empujes para no dejar a nadie atrás.