Protestas contra el acuerdo UE-Mercosur.

Protestas contra el acuerdo UE-Mercosur. Europa Press.

Economía

El frenazo al Mercosur envalentona a los agricultores para tomar las calles: "Hay que seguir apretando"

La Comisión puede avanzar de forma provisional con el acuerdo, pero el campo está convencido de que cuenta con otra oportunidad para tumbarlo.

Más información: La Eurocámara paraliza el polémico acuerdo de libre comercio con Mercosur al pedir al TJUE que se pronuncie

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Las claves

El Parlamento Europeo ha paralizado la ratificación del acuerdo comercial entre la UE y Mercosur, lo que ha sido recibido como una victoria parcial por las organizaciones agrarias españolas.

Agricultores y organizaciones como COAG, Asaja y UPA planean nuevas protestas la próxima semana, alentados por el retraso en el acuerdo y exigiendo corregir los desequilibrios y la competencia desleal.

El acuerdo, negociado durante 26 años, podría incrementar las exportaciones europeas y reducir aranceles, pero el sector agrario teme la entrada de productos sudamericanos con menores costes de producción.

La decisión de la Eurocámara podría retrasar la ratificación definitiva hasta dos años, aunque la parte comercial podría aplicarse provisionalmente si la Comisión Europea lo decide.

“Hemos ganado una batalla, no la guerra”. La frase, pronunciada por uno de los responsables de la organización agraria COAG, resume cómo ha recibido el campo español la paralización del Parlamento Europeo al acuerdo UE-Mercosur, una bestia negra para ellos y ante la que se creen ahora con más armas.

La Eurocámara les ha dado una nueva gasolina. "Hay que seguir apretando", afirman, en la marea de protestas previstas para la semana que viene. Así prevén dar continuidad a lo comenzado en Bruselas, que consideran el resultado de lo que organizaciones agrarias como ellos y también Asaja han hecho en los despachos de la capital comunitaria.

Los representantes del campo español, al igual que los colegas europeos, llevan semanas convenciendo a eurodiputados para que paralizaran el acuerdo. El fruto se ha visto este miércoles.

Por un estrecho margen de apenas diez votos, la Eurocámara ha acordado pedir al Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) que se pronuncie sobre la legalidad del acuerdo comercial, el mayor que ha negociado nunca la UE y que Ursula von der Leyen aceleró para abrir nuevas vías comerciales frente a Trump.

La decisión implica un importante retraso para el acuerdo con el bloque formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay: la Eurocámara no podrá votar la ratificación hasta que no haya sentencia, lo que podría tardar entre 18 y 24 meses.

No obstante, aunque la entrada en vigor de manera permanente se retrase, el pacto podría funcionar de manera provisional en la parte comercial, la que más temen los agricultores, en cuanto al menos un país de Mercosur cumpla su proceso interno si así lo decide la Comisión Europea.

Por eso animan ahora las organizaciones agrarias a 'apretar' la semana que viene, en la que desarrollarán varias protestas que tendrán como día álgido el día 29.

Movilizaciones

La lógica es que, una vez retrasado hasta dos años la ratificación, toca dar un empujón más para que se corrijan los "desequilibrios y competencia desleal" que genera el acuerdo, en opinión de Asaja.

"Gracias a la presión de las organizaciones agrarias traemos resultados a casa", resume José María Castilla, director de la oficina de Asaja en Bruselas.

Todos miran ya al próximo lunes. Ese día arranca una semana de movilizaciones convocadas por Asaja, COAG y UPA, interlocutores con el Gobierno, para protestar por el acuerdo con Mercosur pero también por los recortes de fondos planteados para la futura Política Agraria Común (PAC), que debe entrar en vigor en 2028.

Las protestas, con tractoradas incluidas, se repartirán por diferentes puntos de la geografía e irán in crescendo hasta el jueves 29, día en que se prevén además actos en Madrid.

El llamamiento a que estas protestas sean tan masivas como las vistas en febrero de 2024 se ha intensificado en las últimas horas, envalentonados por el resultado en Bruselas.

"Es el momento que el campo español diga que no está de acuerdo con las medidas que nos han preparado para el futuro", ha recalcado el líder de Asaja, Pedro Barato.

En el ojo del huracán está la llamada 'reciprocidad': los agricultores europeos sostienen que los colegas sudamericanos, al no aplicar las mismas reglas de producción que ellos, tienen un menor coste y por ello una ventaja competitiva al introducir sus productos en la UE.

Las quejas

En el otro extremo, crece la frustración del Ejecutivo de Von der Leyen, que ha tratado con este pacto, negociado durante 26 años, abrir una nueva vía comercial en medio de la guerra arancelaria de Donald Trump, que vuelve a la palestra por la crisis de Groenlandia.

Su argumento es el siguiente: el acuerdo con el bloque latinoamericano -que se basa en el canje de carne de vacuno y productos agrícolas latinoamericanos por coches y maquinaria de la Unión Europea- formará un mercado de 700 millones de habitantes y ahorrará a los exportadores europeos 4.000 millones de euros al año en aranceles.

En concreto, se recortan los "aranceles prohibitivos" de Mercosur sobre productos industriales clave como automóviles (actualmente 35%), maquinaria (14-20%) y farmacéuticos (hasta 14%).

Además, calcula que el acuerdo puede incrementar las exportaciones anuales de la UE a Mercosur hasta un 39% (49.000 millones de euros), apoyando más de 440.000 empleos en Europa. En el caso del agroalimentario, las exportaciones europeas podrían dispararse un 50%.

¿Los grandes beneficiados? Vinos y licores (hasta el 35%), chocolate (20%) y aceite de oliva (10%). Y promete salvaguardias para poder reintroducir aranceles si hay fuertes desequilibrios en las importaciones de ciertos productos 'sensibles', como ternera, pollo, arroz y azúcar.

Pero no convence nada de esto; hay nueva gasolina para los tractores del campo, que vuelven a las calles en cuatro días.