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Economía

Verdades y mentiras del ‘España va como una moto’: más empleo que nunca pero el PIB se frena y el consumo cae

Tanto el optimismo del PSOE como las críticas del PP coexisten en una economía española que afronta una situación paradójica. 

25 junio, 2023 02:51
Eduardo Ortega Socorro Arturo Criado

En las semanas previas a la campaña electoral del 23 de julio, Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo (es decir, PSOE y PP) se han enzarzado en un cruce de declaraciones y discusiones sobre la situación de la economía española. Mientras que el presidente del Gobierno y los suyos afirman que "España va como una moto", los 'populares' consideran que el Producto Interior Bruto (PIB) de nuestro país está "estancado".

¿Quién tiene razón? Si se toma algo de equidistancia, es posible que los dos bandos tengan parte de razón. Es verdad que nuestro país crece a tasas que cuadruplican las de vecinos como Alemania, pero también lo es que el PIB de España venía 'rebotando' para tratar de recuperar los niveles prepandemia. 

La economía española ha necesitado tres años para recuperar el nivel de riqueza que ostentaba en 2019, antes de la llegada de la Covid-19. Una recuperación mucho más lenta que la de nuestros 'pares' europeos pese a que en los últimos trimestres el crecimiento es mayor que el conjunto de la Unión Monetaria. 

Además, este 2023 está exhibiendo una impactante paradoja económica: España es uno de los países de la UE que más está creciendo en términos de PIB, mientras que el empleo está en cifras nunca vistas. Pero, al mismo tiempo, el crecimiento de la economía se está frenando notablemente, el consumo de los hogares se está ralentizando y la precariedad salarial sigue más viva que nunca.

En las últimas semanas, prácticamente todas las casas de análisis económico y entes reguladores se han visto obligados a revisar al alza su previsión de crecimiento para este año precisamente por el buen desempeño de la economía española.

El último en hacerlo ha sido el Banco de España, que ha elevado su previsión de crecimiento para este año hasta el 2,3%. Supone dos décimas más que el 2,1% pronosticado por el equipo de la vicepresidenta Nadia Calviño en su último cuadro macroeconómico. 

Todas las previsiones apuntan a que España será el país de la Unión Europea (UE) que más crezca este ejercicio y uno de los que más lo haga entre las economías desarrolladas. De hecho, la tasa interanual de crecimiento del PIB del primer trimestre cuadruplicó la media europea. Y la del segundo trimestre, que está a punto de terminar, va por este camino. 

Pese al buen arranque del año no debemos perder la perspectiva de lo que ocurre en los países de nuestro alrededor: una economía europea realmente estancada, con Alemania en recesión técnica. Esto hace que se vaya a pasar de un crecimiento del 5,5% en 2022 a uno del 2,3% en 2023 (en el escenario más favorable).

Nuestro país afronta, por tanto, un notable frenazo económico una vez se han terminado los impulsos de la recuperación tras la Covid y el empuje de los primeros años de llegada de los fondos europeos (cuya influencia real en la economía española está puesta en permanente duda). 

Resulta preocupante, además, lo que está sucediendo con el consumo de los hogares, una de las claves del crecimiento para el presente y el futuro, según los análisis que el Ejecutivo envía periódicamente a la Comisión Europea. 

La cuestión no es sólo que el gasto de las familias se esté desacelerando, sino que está cayendo. Entre octubre de 2022 y marzo de este año bajó casi tres puntos. Hay varias causas para esto, pero la principal es la pérdida de poder adquisitivo generada por la elevada inflación que sufre España (y Europa) desde la segunda mitad de 2021. 

Sector exterior

A esto hay que sumar unas subidas de tipos de interés que han encarecido el pago de determinadas hipotecas y que también han elevado el coste de acceso al crédito al consumo.

¿Qué respalda entonces a la economía española? Las exportaciones. Mientras que la demanda interna sólo ha aportado un tercio de crecimiento del PIB del último trimestre, la demanda externa es la que ha impulsado nuestra economía

De hecho, este es otro de los datos de los presume el PSOE. La inversión extranjera está en cifras de récord. En 2022 rompieron techo y, en lo que va de año, apunta en la misma dirección (un 8,1% más en el primer trimestre) gracias, sobre todo, a Estados Unidos. Bienvenido, Mr. Marshall, entonan desde Moncloa

Sin embargo, esto también pone de manifiesto que el sector productivo español no pasa por su mejor momento. En este sentido, entes como el Banco de España apuntan a varias causas, como los incrementos de costes y también de tipos de interés, que impiden el acceso a liquidez para hacer las correspondientes inversiones. 

Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España, durante su intervención en la ceremonia de clausura del curso de economía organizado por la APIE en la Universidad Menéndez Pelayo.

Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España, durante su intervención en la ceremonia de clausura del curso de economía organizado por la APIE en la Universidad Menéndez Pelayo. APIE Santander

Dentro del sector exterior, mucho tiene que ver la (muy) buena salud del turismo. Esa buena salud del sector turístico también influye en que España esté en récord de empleo. En mayo, nuestro país rebasó por primera vez en la historia los 10,8 millones de cotizantes, batiendo récords de contratos indefinidos gracias a las limitaciones que establece la reforma laboral a la contratación temporal. 

Sin embargo, esto no implica que haya menos precariedad en el empleo. Para empezar, la mayoría de los contratos indefinidos son a tiempo parcial o fijos discontinuos. Es decir, que en muchos casos se trata de trabajadores que tienen que compatibilizar varios trabajos. Muestra de ello es que sólo el 55,4% de los contratos realizados en mayo son a jornada completa, dos puntos menos que el pasado abril.

Esta situación, que se repite desde que se puso en marcha la reforma laboral de Yolanda Díaz, ha provocado que en los últimos años España haya batido su propio récord (al menos desde que hay datos registrados) de pluriempleo, tal y como refleja la Encuesta de Población Activa (EPA). Es decir, personas que tienen varios empleos para poder llegar a fin de mes. 

De hecho, los datos del pasado mayo muestran cómo la duración media de los contratos pasa de los 52 días de 2021 a 43 en 2023, según datos agrupados por la Unión Sindical Obrera (USO) a partir de datos del Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE).

Esa reducción de la duración de los contratos conlleva un efecto inmediato: se trabajan menos horas. A cierre del primer trimestre de 2023 nos faltan casi 78 millones de horas por recuperar para volver a tener el mismo número que había en 2019. Es decir, con más empleo que nunca se trabaja menos que antes de la pandemia. Por tanto, ni se favorece la calidad del empleo ni tampoco la productividad.  

Todo esto implica que el incremento del empleo no palía la pérdida de poder adquisitivo que han sufrido los trabajadores por la inflación, totalmente disparada en 2022 por los precios de la energía y en 2023 por los de los alimentos

[La crisis económica y las subidas de precios llevan a que el pluriempleo se eleve a cifras históricas en España]

En este examen a la economía española conviene echar también un vistazo a la situación de la deuda pública. En el primer trimestre del año, el conjunto de las Administraciones públicas adeudaba 1,53 billones de euros, lo que supone un 113% del PIB. 

Son datos del Banco de España en el que se puede comprobar cómo el endeudamiento está en niveles nunca vistos. En el último año se ha incrementado en más de 81.400 millones de euros, lo que supone un 5,6% más, debido, sobre todo, a las medidas aplicadas para contener la inflación y cuyo coste no ha podido ser paliado íntegramente por la recaudación tributaria. 

La previsión del Gobierno es que a cierre de año la deuda pública esté en el entorno del 111% del PIB, o incluso en el del 110%. Salvo sorpresa, su reducción vendrá más por el crecimiento económico que por una reducción real del gasto público. 

A partir de estos argumentos, se podría decir que la economía no va como una moto. Pero también que no está estancada. Con todo, ¿qué visión de la economía española prevalece entre los españoles, la positiva o la negativa? La respuesta la tendremos el 23 de julio, cuando se conozca el resultado de las elecciones generales.