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Economía

Los nueve frentes económicos que ya esperan al Gobierno Sánchez-Iglesias

  • Las subidas del SMI y las pensiones serán adoptadas de inmediato
  • La elaboración y aprobación de los Presupuestos resultarán determinantes para medir la estabilidad y duración de la legislatura
7 enero, 2020 12:31

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Pedro Sánchez ya es presidente del Gobierno. Tras tanto tiempo en funciones y tras dos Elecciones Generales, el nuevo Ejecutivo no tendrá tiempo que perder. Con el apoyo de su socio, Unidas Podemos (UP), con el que da lugar al primer Gobierno de coalición del actual ciclo democrático, en lo económico son nueve los frentes que ya tiene abiertos y de los que deberá ocuparse con premura. 

1. Reforma laboral. Uno de los grandes caballos de batalla del nuevo Ejecutivo. Primero, porque España sigue cargando con un paro del 14%. Y segundo, porque prescindir de la Reforma Laboral aprobada por el PP en 2012 se ha convertido en una de las principales banderas electorales tanto del PSOE como de UP. La duda reside en la intensidad. En principio, el programa socialista contemplaba eliminar solo los aspectos “más lesivos” de la Reforma del Partido Popular, en tanto que la formación liderada por Pablo Iglesias pretendía derogarla por completo. Será un tema clave para fijar la esencia y los parámetros ideológicos y económicos del nuevo Gobierno. 

2. SMI. El Gobierno en funciones anunció a finales de diciembre que la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de 2020 tendría que esperar a la formación del nuevo Ejecutivo. Ahora que Sánchez ya es presidente, llegará el momento de concretar cuánto aumentará el SMI este año y cuál será la senda para continuar elevándolo durante la legislatura. En mente, la posibilidad de que PSOE y Podemos, con el apoyo de ERC, lo incrementen ya hasta los 1.000 euros, o cerca, tras la subida del 22,3%, hasta los 900 euros, emprendida en 2019. 

3. Pensiones. La revalorización de las pensiones en 2020, de un 0,9%, también quedó a expensas de la formación del nuevo Ejecutivo. Más allá de esta subida, que con toda probabilidad se acordará en el primer Consejo de Ministros, lo relevante será comprobar cómo pretende poner en marcha el Gobierno una nueva reforma que apuntale la sostenibilidad y la suficiencia de las pensiones en un momento en el que el gasto se está disparando sin necesidad de que el número de pensionistas esté aumentando de manera importante. Para reforzar la creciente presión que el sistema público de pensiones está soportando, este año alcanzará con toda probabilidad dos hitos: primero, el de llegar a una pensión media para el conjunto del sistema de 1.000 euros; y segundo, el de superar los 10.000 millones de euros mensuales en la nómina de las pensiones. 

4. Presupuestos Generales. Sin mucho tardar, el nuevo Gobierno de coalición se pondrá a trabajar en los Presupuestos de 2020. La intención es presentarlos en primavera. Si su configuración será clave para conocer con claridad la esencia del nuevo Ejecutivo, su aprobación -o no- será determinante para calibrar el alcance y la sostenibilidad de la nueva legislatura. 

5. Impuestos. El nuevo Gobierno se enfrenta en este terreno a dos cuestiones principales: por un lado, los impuestos para las rentas más altas; y por otro, los impuestos para las empresas más grandes. En los dos casos, el espíritu perseguido es que paguen más, elevando el importe de los últimos tramos de las rentas mayores o creando tramos nuevos y poniendo un mínimo al Impuesto sobre Sociedades. Otros campos, como la imposición de la ‘Tasa Tobin’ o de la ‘Tasa Google’, también tendrán su protagonismo en el marco fiscal del Ejecutivo de Sánchez-Iglesias. 

6. Alquiler. El acuerdo de Gobierno firmado por PSOE y UP lo expone con claridad. “Frenaremos las subidas abusivas del alquiler”, establecen en el punto 2.9.3. Ahora llega el momento de aplicar este compromiso con medidas concretas. El alquiler social o el alquiler turístico también serán objeto de cambios con el nuevo Ejecutivo. 

7. Bankia. Lo previsto es que a estas alturas Bankia fuera ya un banco privado. Pero los calendarios iniciales han saltado por los aires y el Estado sigue teniendo un 61,8% de la entidad. Esta realidad convierte al banco presidida por José Ignacio Goirigolzarri en un ‘caso abierto’, porque está por ver cuáles serán los planes del Gobierno sobre su futuro. Iglesias nunca ha ocultado su intención de que Bankia se convierta en el origen de una banca pública. Lo que se decida sobre su porvenir será clave también para el conjunto del sector, porque Bankia puede ser ‘la pieza’ a partir de la cual se reanude el baile de las fusiones en el sector. El Banco de España y el Banco Central Europeo estarán muy pendientes de esta cuestión. 

8. Energía. La descarbonización y la transición hacia una energía verde resultan innegociables para Sánchez e Iglesias. La clave, de nuevo, serán los ritmos y los incentivos propuestos para conseguirlo y tratar de marcar un horizonte predecible para las empresas y los consumidores. Las idas y venidas con los coches diésel en los últimos meses, con el consiguiente impacto en las ventas de estos vehículos, constituyen un ejemplo de la claridad precisa en este terreno, 

9. Déficit y deuda pública. España sigue teniendo un problema con el déficit. No de las magnitudes del pasado, cuando llegó a superar o rondar el 10%, pero no por ello deja der ser importante. Todo indica que nuestro país no cumplió el compromiso de 2019, cuando el objetivo era reducirlo al 2%, y que tampoco alcanzará la meta de este año, consistente en reducirlo al 1,1%. Más allá de resultar anecdótica, esta realidad resta capacidad de maniobra fiscal al Gobierno con el gasto público a la hora de estimular una economía que se está frenando y seguirá engordando una deuda pública que si bien en estos tiempos de bajos tipos de interés parece que no preocupa, sí debería hacerlo si se piensa a medio y largo plazo, puesto que ahora supera el billón de euros y ronda el 100% del Producto Interior Bruto (PIB).

El reto para el Ejecutivo residirá en cómo compaginar el control de las finanzas públicas para no perjudicar la credibilidad ni la solvencia de España a medio y largo plazo con un programa de coalición que apunta, por un lado, hacia un incremento seguro del gasto público y, por otro, hacia unos mayores ingresos fiscales que se antojan pretenciosos.