Economía

Trump ve "posible" acuerdo con China en plena cuenta atrás de más aranceles

9 mayo, 2019 22:07

Alfonso Fernández

Washington, 9 may (EFECOM).- El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó hoy que aún es "posible" un acuerdo con Pekín, tras haber recibido una "hermosa" carta del dirigente chino, Xi Jinping, aunque precisó que considera una "excelente" alternativa la subida de los aranceles a las importaciones del gigante asiático.

"Es posible. Veremos (...) Recibí una muy hermosa carta del presidente Xi en la que afirmaba: 'Trabajemos juntos, hagamos algo'", señaló Trump en declaraciones en la Casa Blanca.

Esta medianoche se cumple el plazo marcado por el mandatario para alcanzar un acuerdo con China; de lo contrario, reiteró que elevará los aranceles a importaciones chinas valoradas en 200.000 millones de dólares del 10 % actual al 25 %.

"Estábamos llegando muy cerca de un acuerdo y entonces empezaron a renegociar el acuerdo. No vamos a aceptar eso", reprochó.

Lo que se presumía como una semana en la que, finalmente, se lograría cerrar el acuerdo, o al menos apuntalar los últimos detalles, se ha convertido en una nueva sesión de incertidumbre.

El domingo, con apenas dos tuits y tras una tregua de más de seis meses, Trump revolucionó los mercados y alejó la posibilidad de un fin a la guerra comercial entre las dos mayores economías mundiales.

"Durante diez meses China ha estado pagando aranceles a Estados Unidos del 25 % sobre 50.000 millones de dólares en bienes tecnológicos y del 10 % hasta los 200.000 millones de dólares en otros bienes (...) Los del 10 % subirán al 25 % el viernes", señaló en su cuenta personal de Twitter.

Como consecuencia, y empezando por Asia, los mercados internacionales comenzaron a encadenar caídas notables ante el recrudecimiento de las tensiones comerciales, que se han prolongado durante la semana.

Pese al tono más conciliador de hoy, Trump reiteró que no tiene problema alguno en proseguir con los planes de aumentar los aranceles en la medianoche del jueves al viernes si no hay acuerdo.

"Nuestra alternativa es excelente. Soy diferente a mucha otra gente. Yo sí creo que los aranceles para nuestro país son muy valiosos", indicó, al asegurar que estos gravámenes suponen 100.000 millones de dólares al año para las arcas estadounidenses.

Esta afirmación va en contra de las explicaciones de los economistas, que consideran que estos costes adicionales no los pagan los exportadores chinos, sino que son trasladados al consumidor final estadounidense.

Trump dio a entender, además, que EE.UU. cuenta con margen de maniobra dado el buen momento económico del país, con un ritmo de crecimiento del 3,2 % en el primer trimestre del año, y una tasa de desempleo del 3,6 %, en niveles cercanos al pleno empleo.

Desde primera hora de la mañana, los jefe negociadores de Estados Unidos, Robert Lighthizer, y China, el viceprimer ministro Liu He, se encuentran reunidos en Washington en una nueva ronda de conversaciones para alcanzar un acuerdo comercial.

Y, de nuevo, a contrarreloj en un escenario no desconocido.

Trump ya advirtió a finales del año pasado de que, si no alcanzaba un acuerdo con China antes del 1 de marzo, elevaría del 10 % actual al 25 % los aranceles que aplica a las importaciones chinas por valor de 200.000 millones de dólares.

Sin embargo, y en el último momento, optó por prorrogar este plazo para dar margen a las negociaciones en marcha.

Por su parte, el Gobierno chino remarcó hoy que está "completamente preparado para defender sus intereses" en la disputa comercial con Estados Unidos y amenazó con "represalias".

Desde diciembre, Pekín ha adoptado medidas de buena voluntad, como la bajada de aranceles a los vehículos importados de EE.UU., la reanudación de la compra de soja o la presentación de un proyecto de ley para prohibir la transferencia forzada de tecnología.

Pero, como condición para no intensificar sus aranceles que afectan desde textiles y alimentos hasta combustibles, Washington quería también que Pekín se comprometiera a cambios estructurales en su economía, proteger la propiedad intelectual de las empresas estadounidenses y un mecanismo de penalizaciones que asegure el cumplimiento de los compromisos acordados por China.