Uno ojo con lentillas.

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Los top semanales del Índice de la Digitalización: lentillas inteligentes para controlar robots con la mirada

Entre las innovaciones destacadas de esta semana se encuentran también un sistema que permite a las vacas ordeñarse solas o un robot que ‘toca’ la fruta para determinar si está madura y cosecharla.

Más información: Wake Up Box, la nueva herramienta para el 'reskilling' permanente de los líderes empresariales

Guillermo R. Gil
Publicada
Las claves

Las claves

Investigadores de Corea del Sur han creado lentillas inteligentes que permiten controlar robots con movimientos oculares, usando sensores ópticos y procesamiento con inteligencia artificial.

Un sistema desarrollado en Argentina permite que las vacas se ordeñen voluntariamente mediante robots, aumentando la eficiencia y mejorando el bienestar animal.

Científicos de EE UU han desarrollado un chatbot con inteligencia artificial que orienta a pacientes sobre la necesidad de atención médica, adaptando sus respuestas al lenguaje cotidiano.

Un robot creado en la Universidad Cornell puede detectar la madurez de frutas por el tacto y cosecharlas sin dañarlas, facilitando la automatización de cultivos delicados.

Una simple mirada puede ser suficiente para transmitir complicidad o rechazo. Bastan un parpadeo, un guiño o un leve movimiento ocular para comunicar más de lo aparente, aunque sea de manera involuntaria. Quién no ha advertido alguna vez miedo, ilusión o indiferencia en ojos ajenos por mucho que el interlocutor se esmerara por esconderlos, y la tecnología, lejos de encorsetar esta habilidad tan humana, la potencia para dotarla de posibilidades innovadoras y vanguardistas.

Es el caso de uno de los últimos desarrollos revelados por el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología de Ulsan (Unist), en Corea del Sur, donde han creado unas lentillas inteligentes que traducen los gestos de los ojos en órdenes para controlar robots sin necesidad de usar las manos. Un avance cuyas posibilidades, más allá de la robótica, se adentran también en campos como la asistencia médica o la exploración en entornos de riesgo.

Esta es solo una de las innovaciones que reúne esta semana Wake Up BOX, la herramienta de reskilling que aloja el índice de digitalización Inndux 500 y publica los análisis más completos de decenas informes internacionales, agrupados en el Consenso de Tendencias.

En el top 10 de esta semana, y además de las posibilidades del control de robots mediante lentillas inteligentes, aparecen también un chatbot que guía a pacientes para ayudarles a decidir si requieren atención médica, un sistema que permite a las vacas que se ordeñen solas, y un robot que ‘toca’ la fruta para determinar si está madura y, en ese caso, cosecharla sin dañarla.

La esencia del avance desarrollado por Unist, que ha sido publicado en la revista científica Advanced Functional Materials, son unos sensores ópticos diminutos que se imprimen en forma de matriz directamente sobre la lentilla.

Gracias a ellos, se detectan los cambios sutiles en la distribución de la luz que provocan los movimientos oculares, como los parpadeos o la dirección de la mirada. Esas señales se procesan después mediante la inteligencia artificial, que ya ha demostrado que es capaz de identificar los gestos con una precisión superior al 99%, y permite así controlar dispositivos externos, como un brazo robótico, en tiempo real.

Uno de los hitos de este trabajo reside además en su fabricación, ya que, para integrar los sensores en una superficie curva y tan pequeña como una lentilla, los investigadores desarrollaron una nueva técnica de impresión que permite depositar los píxeles fotosensibles sin procesos complejos. Esta es la clave que abre la puerta a la escalabilidad del sistema e incluso a su adaptación a otras aplicaciones electrónicas portátiles.

Vacas que se ordeñan solas

Precisamente gracias a la robótica, y tras un largo proceso de validación que se ha prolongado durante diez años, investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) de Argentina han constatado cómo un novedoso sistema que permite a las vacas ordeñarse de forma voluntaria puede elevar la eficiencia de las explotaciones lecheras. Un desarrollo que incorpora asimismo herramientas y sensores de análisis que monitorizan la producción, la alimentación y la salud animal en tiempo real.

En cuanto a su funcionamiento, son las vacas las que acuden por sí mismas a un robot que realiza el proceso de ordeño de forma autónoma. Los resultados del Inta confirman que este método podría alcanzar los 32 litros diarios por animal y niveles productivos por hectárea que superan ampliamente los promedios tradicionales. Además, la tecnología habría mostrado efectos positivos en cuanto al bienestar animal y la sostenibilidad. Por ejemplo, se apunta a bajos niveles de mastitis y un uso más eficiente del agua.

Por otro lado, y desde el norte del continente americano, un equipo de científicos de la Universidad de California en San Diego ha desarrollado un chatbot impulsado con inteligencia artificial pensado para orientar a los pacientes cuando dudan de si un síntoma requiere de cita médica o atención urgente. Este sistema se apoya en un centenar de protocolos clínicos de la Asociación Médica Estadounidense y huye de las respuestas genéricas, para así reproducir el razonamiento que realizaría el personal sanitario durante el proceso de triaje.

Del mismo modo, el chatbot es capaz de adaptar sus intervenciones al lenguaje cotidiano para hacer comprensibles las recomendaciones médicas que suelen resultar complejas para el paciente. El sistema ha sido probado ya en más de 30.000 conversaciones simuladas, identificó el protocolo adecuado en un 84% de los casos, y siguió los pasos de decisión con una precisión superior al 99%, por lo que se espera que próximamente se valide en hospitales con pacientes reales y pueda servir de apoyo, nunca como sustituto del médico.

Robots que detectan y cosechan fruta madura

Por último, y de regreso a la robótica, investigadores de la Universidad Cornell han creado una pinza blanda capaz de determinar por el tacto si una fruta está madura y, en ese caso, recogerla sin dañarla. El sistema emplea sensores de fibra óptica flexibles integrados en los propios dedos del robot, que miden la presión y la curvatura para ‘sentir’ la firmeza del fruto, del mismo modo que lo haría una mano humana. Con esa información, el dispositivo ajusta la fuerza de agarre y, en lugar de tirar de la fruta, la desprende mediante un giro controlado para evitar deterioros.

El prototipo incorpora además una cámara para localizar frutos ocultos entre hojas cuando la visión es necesaria, aunque su valor emerge sobre todo cuando se trata de cosechar especies cuya maduración es difícil de detectar a simple vista, como aguacates o piñas. Una tecnología que podría facilitar la automatización de cultivos delicados y ampliar la disponibilidad de variedades difíciles de comercializar por su fragilidad o por las dificultades para cosecharlas en el momento óptimo.

Por ahora se trata de una tecnología experimental, validada con fresas como modelo de prueba y publicada en la revista científica Nature Communications, pero sus aplicaciones podrían ir más allá de la recolección. El equipo plantea que robots de este tipo podrían favorecer modelos agrícolas más sostenibles, por ejemplo, en sistemas de cultivos mixtos, donde distintas especies se combinan para reducir plagas, fertilizantes o estrés hídrico, un manejo complejo que todavía resulta difícil escalar sin apoyo automatizado.