Una planta industrial.

Una planta industrial.

Grandes actores

Los top semanales del Índice de la Digitalización: un motor eléctrico impreso en 3D contra las paradas en fábrica

El Consenso de Tendencias analiza informes internacionales que exponen cómo el vector tecnológico se sitúa ya como clave en la geopolítica europea.

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Guillermo R. Gil
Publicada

Las claves

El MIT ha desarrollado una plataforma de impresión 3D capaz de fabricar motores eléctricos completamente funcionales en tres horas, agilizando el reemplazo de componentes críticos en la industria.

Un nuevo sistema de visión inspirado en la retina humana mejora la seguridad de vehículos autónomos al cuadruplicar la velocidad de procesamiento de información relevante.

Un proyecto europeo reutiliza residuos plásticos industriales para crear asfaltos más sostenibles, reduciendo emisiones y consumo energético sin comprometer la durabilidad de las carreteras.

La inoculación temprana de hongos micorrízicos en plantas de tomate permite incrementar hasta un 45% su contenido en antioxidantes y reducir el uso de fertilizantes convencionales.

Un motor averiado puede bastar para detener la cadena de montaje de una enorme factoría de automóviles. Es entonces cuando el reloj comienza a correr en contra, y si el reemplazo no se encuentra disponible en fábrica, el retraso bien podría costar varios días de producción.

Es por este motivo que desde el Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT) han desarrollado una innovadora plataforma de impresión 3D que genera motores eléctricos completamente funcionales en un único proceso, y con una precisión además que compite con los sistemas de ensamblado tradicionales.

Esta es solo una de las innovaciones que reúne esta semana Wake Up BOX, la herramienta de reskilling que aloja el índice de digitalización Inndux 500 y publica los análisis más completos de decenas informes internacionales, agrupados en el Consenso de Tendencias.

En el top 10 de esta semana, y además de la impresión 3D de motores eléctricos, figuran un sistema de visión inspirado en el ojo humano que mejora la seguridad de los vehículos autónomos, un proyecto que transforma residuos plásticos en aditivos para asfaltos, y una ‘vacuna’ que permite obtener tomates con hasta un 45% más de antioxidantes.

Precisamente tanto el vector tecnológico como el industrial se colocan ahora como ejes estratégicos de la geopolítica europea. Más allá de la diplomacia, las fronteras o los tratados, quienes controlen la capacidad de producir, operar y proteger las infraestructuras digitales críticas determinarán también su margen de maniobra, la autonomía y la resiliencia.

En este sentido, y como se expone en el último informe al respecto publicado en Wake Up BOX, la propia Comisión Europea ha enmarcado esta realidad en el seno de su seguridad económica, un cambio que se acelera por el impulso de tres dinámicas que se analizan en el documento.

Imprimir motores eléctricos en tres horas

El sistema desarrollado por el MIT parte de las impresoras de extrusión, aquellas que ‘exprimen’ materiales a través de una boquilla. Pero en este caso, las máquinas se modifican para que puedan albergar cuatro cabezales distintos, y cada uno de ellos se destina a un tipo de sustancia y formato, desde filamentos fundidos hasta tintas inyectadas a presión.

Es esta arquitectura la que permite alternar, capa a capa, desde materiales magnéticos y elementos de transmisión de corriente hasta diferentes compuestos eléctricos, en un mecanismo innovador muy poco habitual en las impresoras 3D de este tipo. Mediante esta combinación, los investigadores del MIT han logrado crear un motor lineal operativo en apenas tres horas, y que solo requirió de un único paso posterior para su puesta a punto.

También en el marco de la automoción y de la conducción, investigadores de la Northeastern University, en Boston, han desarrollado un nuevo sistema de visión que permite a los vehículos autónomos procesar información con mayor rapidez, lo que significa una mejora sustancial en sus mecanismos de seguridad.

En concreto, los científicos de este equipo se han inspirado en la retina humana para crear una solución que replica la manera en la que el cerebro prioriza la gestión de los cambios. Así, y con dispositivos electrónicos que simulan las conexiones neuronales, en este enfoque permite a un vehículo autónomo centrarse solo en los movimientos relevantes, y multiplicar de este modo por cuatro su velocidad de procesamiento.

De residuos plásticos a material de asfaltado

Y del volante pasamos al asfalto, porque las carreteras que pisamos a diario se fabrican, en gran medida, con derivados del petróleo como el betún, un material con una elevada huella de carbono. No obstante, un proyecto europeo financiado con fondos públicos propone darle una vuelta de tuerca a esa fórmula, y plantea la reutilización de residuos plásticos industriales, especialmente polietileno de baja densidad, para incorporarlos a mezclas asfálticas más sostenibles. El objetivo es reducir emisiones y consumo energético sin comprometer la resistencia y durabilidad que demanda la infraestructura vial.

Una planta industrial de SpaceX.

Una planta industrial de SpaceX.

Por último, y ya desde el sector de la agroalimentación, un equipo de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC), en Granada, junto a la Universidad de Sevilla y la cooperativa granadina SAT Hortoventas, ha comprobado que la inoculación temprana de ciertos hongos, los llamados micorrízicos, en plantas de tomate incrementa de forma significativa su contenido en carotenoides, una serie de antioxidantes. Esta estrategia, aplicada en fase de vivero, permite aumentar entre un 30% y un 45% estos compuestos beneficiosos y, al mismo tiempo, reducir el uso de fertilizantes tradicionales sin afectar al rendimiento ni al manejo habitual del cultivo.

La tecnología en la geoestrategia europea

En un contexto fuertemente marcado por la competencia tecnológica global y las tensiones geopolíticas recientes, el control de las infraestructuras digitales críticas y de la producción tecnológica se sitúan como vector clave dentro de la estrategia europea. Un escenario en el que, como bien señala el último informe al respecto publicado en Wake Up BOX, se identifican tres tendencias fundamentales. La primera de ellas es la reindustrialización de los semiconductores, una prioridad estratégica para el continente ya que, como bien se ha demostrado, una disrupción en el suministro de chips podría paralizar sectores como la automoción.

La segunda dinámica implica al cloud como infraestructura estratégica. La nube ha dejado de ser un servicio tecnológico para convertirse en la base sobre la que operan administraciones públicas, empresas y servicios esenciales. Por ello, cuestiones como la jurisdicción de los datos, el control operativo o la dependencia de grandes proveedores extracomunitarios adquieren una relevancia geopolítica. La soberanía digital se mide, así pues, también por la capacidad real de desplegar y gestionar infraestructuras críticas bajo estándares europeos.

Como tercer factor, el documento apunta a la convergencia entre inteligencia artificial, sistemas autónomos y capacidades de defensa. La integración de tecnologías del ámbito civil en entornos militares está redefiniendo los equilibrios estratégicos, ya que reduce tiempos de reacción y aumenta la eficiencia operativa. En este marco, la ventaja competitiva depende de la capacidad de transformar innovación tecnológica en poder industrial y de seguridad. Así pues, estas tres tendencias anteriores, interconectadas, configuran la base material y digital sobre la que Europa tratará de reforzar su posición en los próximos años.