Xabi Uribe-Etxebarria, fundador de Sherpa.ai

Xabi Uribe-Etxebarria, fundador de Sherpa.ai

Scale-ups

Xabi Uribe-Etxebarria, el hombre que ha puesto a España en el mapa de la inteligencia artificial

Entrevistamos al fundador de Sherpa.ai, una startup que nació con la vocación de crear un asistente virtual y terminó por llevar la IA a la empresa.

24 enero, 2021 03:17
Madrid

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Xabi Uribe-Etxebarria acude a nuestro encuentro parapetado con la pertinente mascarilla en una cafetería del centro de Madrid. La vida de este ingeniero industrial oriundo de Getxo, discurría antes de la pandemia entre sus habituales visitas a la capital y otros tantos viajes hasta Silicon Valley. Su 'look' es el propio, de hecho, de cualquier empleado de una startup norteamericana, con su portátil a cuestas y una sudadera que le abstrae totalmente de sus casi cuarenta años.

Y es que Uribe-Extebarria es ya un nombre bien conocido del ecosistema emprendedor español. Ya en 2009 fundó Anboto Group, una startup especializada en llevar el procesamiento del lenguaje natural a los servicios de atención al cliente. Más tarde, en 2012, crearía su actual juguete: Sherpa.ai, una compañía que buscaba ser una alternativa a Siri y el asistente virtual de Google, pero que en la actualidad ha acabado por convertirse en una de las firmas de inteligencia artificial más pujantes de nuestro país.

¿Cómo se inició Xabi Uribe-Etxebarria en estos lares? "Yo empecé un doctorado en procesamiento de imagen al acabar la carrera. Y ahí fue donde empecé a hacer los primeros sistemas de reconocimiento del lenguaje", explica a D+I, con su verso rápido, a veces disperso, pero siempre clarificador.

Su interés por la materia hizo que no llegara a terminar ese doctorado, pero a cambio le llevó a fundar Anboto. "El doctorado me estaba frenando de hacer lo que de verdad quería, que era montar la empresa que explotara esta tecnología", añade, antes de introducir el punto de inflexión que le llevó al emprendimiento de cabeza: un simple vídeo promocional de Apple, multinacional que luego sería una constante de interrelaciones a lo largo de su carrera.

"Era un vídeo de finales de los 80 en el que querían mostrar cómo se imaginaban el futuro a veinte años vista. Llegaron a contactar con George Lucas para hacerlo, aunque finalmente lo dirigió otra persona. En él, aparecían ya las tablets que tenemos hoy y la gente hablaba con una máquina".

Los primeros años

Regresamos al año 2009 cuando Xabi Uribe-Etxebarria funda Anboto. "Hacíamos sistemas para atención al cliente online, principalmente para 'contact centers'. Crecimos muy rápidamente y conseguimos cuentas muy importantes, de grandes bancos", rememora.

Pero eso no era suficiente para él y su equipo: "En paralelo empezamos a hacer un desarrollo más sofisticado, que pudiera responder preguntas. Se lo mostré a algunas personas, entre ellas a la exdirectora de márketing de Apple, Joanna Hoffman [actualmente en plantilla de la propia Sherpa], y me dijeron que era algo muy diferente a lo que estaba haciendo y que debería ser una empresa distinta. Esto iba más allá de un nicho de mercado, y con esa nueva patente decidí fundar otra empresa".

"Éramos superiores a Siri en tecnología y pensamos que podíamos ganarle"

Esa otra empresa es, como habrán adivinado, Sherpa. Pero ¿qué había de diferencial en su tecnología para lanzarse a esta aventura? "Me di cuenta de que la parte clave no es el reconocimiento de voz, que es simplemente pasar voz a texto. Lo que hace falta es comprender ese texto", detalla el emprendedor.

"Había dos piezas que faltaban en la ecuación. Una es el procesamiento de lenguaje natural, que es entender ese texto. La otra es el sistema conversacional, el que permite que hables con otra persona. Y pensé que con nuestra tecnología podíamos hacerlo".

Su primer desarrollo con Sherpa fue, además, el primer asistente virtual que hubo en castellano. "Tuvo mucho éxito en cuanto a descargas. Lo antes justo en los momentos en que Apple estaba comprando Siri", presume Uribe-Etxebarria. "Éramos superiores en tecnología y creíamos que podríamos ganarles. Aunque, como me he dado cuenta en este recorrido, la ejecución y la capacidad de llegar al mercado es más importante que la tecnología. Y su escala, con acceso a millones de dispositivos como los iPhone, es inmensa".

En los mentideros del sector son bien conocidos los lazos que unen a Uribe-Etxebarria con Apple. Al fichaje de Hoffman en 2020 hay que sumar el de Tom Gruber (uno de los creadores, precisamente, de Siri) en 2019. Pero, también son sonadas las recurrentes conversaciones -hasta ahora sin fumata blanca- para la posible adquisición de Sherpa por parte del coloso de la manzana mordida. 

Del asistente virtual a algo más

Paradigmáticamente, el gran espaldarazo de Sherpa no vino desde Cupertino, sino desde Corea del Sur. Samsung, el popular fabricante de electrónica de consumo, decidió instalar este asistente en todos sus dispositivos de habla hispana. También en este caso, Sherpa acabó por fichar a Celestino García, exvicepresidente corporativo de Samsung España y Portugal.

Ese fue el momento de mayor esplendor de su asistente virtual, aunque pronto Xabi Uribe-Etxebarria se dio cuenta de que ese patio de colegio se le quedaba corto. 

"No nos paramos solo en el sistema conversacional, sino que empezamos a desarrollar muchísima tecnología predictiva, de recomendación y personalización. Queríamos que el sistema te pudiera recomendar noticias o eventos que te pudieran interesar, incluso sin tener que preguntar por ellos. Que te avisara de la ropa que tienes que ponerte cada día en función del tiempo que hace..."

"Hicimos más de 60 'papers' pero nos dimos cuenta de que no éramos capaces de monetizarlos con el asistente virtual"

Una tecnología totalmente diferente a la de la conversación. "Hicimos un esfuerzo tremendo, con más de 60 'papers' publicados. Pero nos dimos cuenta de que todo ese valor no éramos capaces de monetizarlo con el asistente virtual", reconoce el fundador de Sherpa.

La solución a este particular desafío llegó de la diversificación hacia la empresa y nuevos nichos de negocio como un proveedor de inteligencia artificial de más amplio espectro. Sherpa ha llegado a acuerdos con varios medios de comunicación para mejorar sus sistemas de recomendación de noticias. También con fabricantes de automóviles para integrar su tecnología conversacional en los vehículos.

En la especialización para cada caso concreto está su receta del éxito ante el enfoque macro de Google, AWS, Alibaba y compañía. "Ojalá pudiéramos competir con ellos, estamos compitiendo contra una pequeña parte de su compañía. Pero ellos no van a hacerte un asistente para tu producto, máquina o coche. Normalmente, no tienes ninguna capacidad de programación o personalización. Nosotros ofrecemos asistentes de marca blanca que se adaptan a esas necesidades de cada cliente", explica Xabi.

Otra vieja aspiración de la startup española va en la misma línea: utilizar la inteligencia artificial para que pueda filtrar y destacar los correos electrónicos más relevantes para las personas. "Evidentemente, por motivos de privacidad no se puede hacer", admite Uribe-Etxebarria.

La privacidad, el nuevo campo de batalla

Precisamente eso nos lleva al nuevo campo de batalla de Sherpa: la privacidad. Y, para ello, la empresa ha puesto sus miras en una nueva tecnología: el aprendizaje federado.

"Empezamos a investigar sobre ello y vimos que la plataforma de Google no servía, estaba muy verde. Por eso configuramos un equipo de casi diez personas en Granada hace dos años".

"Nuestra plataforma de aprendizaje federado es la más potente del mercado"

El objetivo es lograr que su asistente tenga la máxima privacidad pero, al mismo tiempo, ampliar el alcance de sus algoritmos. "Hace un año mi equipo me confirmó que habíamos creado la plataforma más potente del mercado, en varios sentidos. Por ejemplo, la de Google está muy centrada en redes neuronales, que solo son el 20% de los algoritmos que hay", detalla Uribe-Etxebarria.

Tan importante era su tecnología que Sherpa pensaba anunciarla a bombo y platillo, el pasado abril. Iba a ser una presentación al más puro estilo de Silicon Valley, ante un teatro abarrotado en el que iban a participar varios ejecutivos norteamericanos e incluso se iba a fletar un avión desde Madrid para la prensa. Pero la pandemia echó tierra a esta puesta de largo.