Un cable submarino.
Alisios, Canoa y OlaLuz: los tres cables submarinos desplegados por Google en las Américas contra la brecha digital
Su objetivo es mejorar la conexión entre América del Norte, el Caribe, América Latina y Europa.
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Alisios, Canoa y OlaLuz son los nombres clave de tres cables impulsados por Google para dotar de mejor conectividad a Europa y las Américas. Estos proyectos se suman al programa Americas Connect.
El cable Alisios, que toma su nombre de los vientos que durante siglos impulsaron a los exploradores entre continentes, unirá Chile, Panamá y la República Dominicana.
Canoa, por su parte, conectará la República Dominicana con las Bermudas. La palabra proviene del taíno, aunque se utiliza globalmente. Canoa se conectará con Nuvem y Sol, para ofrecer una ruta resiliente desde Latinoamérica y el Caribe hacia Europa y Estados Unidos.
Finalmente, OlaLuz, cuyo nombre alude a las ondas de luz que transportan la información a través del fondo oceánico, unirá la República Dominicana y Florida. A esto se suma una nueva ramificación del cable Firmina que aterrizará también en territorio dominicano, reforzando la red hacia América del Sur.
Brian Quigley, vicepresidente de Infraestructura de Red Global de Google Cloud, responsable del proyecto destaca su impacto: "La economía digital del planeta descansa sobre una infraestructura submarina que la mayoría de usuarios jamás ve, pero sin la cual ni la telemedicina, ni la inteligencia artificial, ni el almacenamiento en la nube serían posibles".
Soporte técnico e impulso a la economía
Luis Rodolfo Abinader Corona, presidente de la República Dominicana, expresó su agradecimiento a Google: "Cerrar la brecha digital, fomentar el talento local e impulsar oportunidades económicas basadas en la tecnología son clave para nuestro futuro".
José Raúl Mulino, presidente de Panamá, destacó que la iniciativa se alinea con la Estrategia Nacional Digital de su país. "Sirve para cultivar el talento tecnológico local e impulsar el crecimiento económico de alta tecnología", subraya.
En esta misma línea se posicionó el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Louis de Grange: "Esta infraestructura se traducirá en beneficios directos para nuestros ciudadanos, al empoderar a las empresas locales y acercar la economía digital a los hogares".
En 1956 comenzó a funcionar el TAT-1, el primer sistema telefónico transatlántico por cable submarino. Aunque cada vez más se asocia la conectividad con los satélites, la inmensa mayoría del tráfico mundial circula por fibras ópticas submarinas.