El prototipo de rover lunar de la startup Astrolab.
Economía lunar: startups de EEUU se alían para explotar la Luna
Astrolab e Interlune firman un acuerdo en la carrera privada por los recursos lunares.
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SpaceX abarató drásticamente el coste de los lanzamientos espaciales en la última década. Al mismo tiempo, la agencia espacial estadounidense, la NASA, abrió el mercado a las empresas privadas mediante una alianza público-privada histórica que ha cambiado el modelo tradicional de exploración espacial. En paralelo, China emerge como un competidor cada vez más temible.
Todos estos factores son los ingredientes que, en conjunto, han dado lugar a una nueva carrera espacial acelerada.
En esta ocasión, el foco se centra en la posibilidad de establecer una actividad económica permanente en la superficie de la Luna. Este es el escenario en el que la industria privada quiere iniciar su futura industrialización.
El Tratado del Espacio Exterior de 1967 prohíbe que los países reclamen soberanía sobre la Luna o sobre cualquier otro cuerpo celeste. Sin embargo, en la práctica, muchas empresas interesadas en explotar materiales lunares consideran que existe un vacío jurídico relevante, ya que no existe una regulación internacional clara que limite o defina estas actividades.
Por su parte, China aspira a realizar alunizajes tripulados antes de que termine esta década. Pekín también tiene planes para construir bases lunares robóticas como parte de una alianza tecnológica con Rusia. Estados Unidos no se queda atrás, aunque la NASA se ha visto obligada a aplazar algunos de sus proyectos más ambiciosos del programa Artemis.
La Artemis II estaba destinada a convertirse en la primera misión en cinco décadas en enviar un vuelo tripulado de prueba alrededor de la Luna, sin realizar un aterrizaje. Sin embargo, tras varios retrasos provocados por problemas técnicos, la NASA anunció que Artemis II no despegará antes de abril, como muy pronto, tras detectarse un problema en el flujo de helio de uno de los sistemas del cohete Space Launch System.
Las aspiraciones de Estados Unidos de volver a poner un astronauta en la superficie lunar dependen ahora de la evolución del programa Artemis. Si no se producen más retrasos significativos, el objetivo sería lograr un nuevo alunizaje tripulado alrededor de 2028.
En este contexto, no resulta sorprendente que haya surgido un sector privado inmerso en la carrera por la conquista lunar. Estados Unidos cuenta actualmente con el ecosistema de empresas espaciales comerciales más activo del mundo, con numerosas startups respaldadas por capital de riesgo y contratos gubernamentales.
La inversión es un elemento clave en este nuevo ecosistema. Sin financiación, el desarrollo de tecnologías para operar en la superficie lunar sería prácticamente inviable. Dentro de este panorama destacan dos startups.
La primera de ellas es Astrolab, fundada en 2019 en Los Ángeles por exempleados de SpaceX. La empresa se dedica a diseñar y desarrollar una flota de rovers capaces de operar en la superficie lunar y en otros cuerpos planetarios. La startup cuenta con contratos multimillonarios con la NASA y el respaldo de inversores privados.
La segunda compañía es Interlune, con sede en Seattle. Se trata de una empresa centrada en la extracción de recursos espaciales que aspira a identificar, extraer y comercializar materiales naturales de la Luna para su uso en la Tierra. Fundada en 2020, la empresa ha recaudado hasta ahora alrededor de 20 millones de dólares en inversión.
Ambas empresas anunciaron recientemente una alianza “extraterrestre”. Según el acuerdo, Astrolab aportará la movilidad en la superficie lunar mediante sus vehículos robóticos, mientras que Interlune proporcionará la tecnología necesaria para realizar las operaciones de extracción.
Interlune tiene un interés particular en la extracción de helio-3, un isótopo extremadamente raro en la Tierra. Este material es considerado un posible combustible para reactores de fusión nuclear, además de tener usos potenciales en computación cuántica y en técnicas avanzadas de imagen médica.
La Luna ofrece, además, otros beneficios. Su superficie contiene hierro, titanio, uranio y distintos minerales raros, además de metales preciosos como el oro o los elementos del grupo del platino.
Al mismo tiempo, la Luna podría funcionar como una plataforma estratégica, sirviendo de base logística para futuras misiones tripuladas a Marte.
No habrá que esperar demasiado para ver los primeros resultados de la colaboración entre Interlune y Astrolab.
En agosto de 2025, Interlune anunció sus planes para integrar una cámara multiespectral a bordo del rover FLIP de Astrolab en una próxima misión lunar. El objetivo será medir y estimar las concentraciones de helio-3 en el terreno mediante sensores.
La misión está prevista para este mismo año si el calendario de lanzamientos se mantiene tal como está previsto.