Trump mostró su desacuerdo con la Corte Suprema y busca imponer nuevas medidas económicas.
Revés judicial a los aranceles de Trump y respiro para el sector tecnológico de Silicon Valley
La decisión de la Corte Suprema alivia a Silicon Valley, uno de los sectores más afectados por la política arancelaria, ya que gran parte de sus procesos productivos y de ensamblaje dependen de fábricas ubicadas en otros países.
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La semana pasada, la Corte Suprema estadounidense anuló la estrategia impulsada por Trump de imponer aranceles generalizados y agresivos a otras naciones con el objetivo de fortalecer la producción nacional.
La estrategia adoptada por Trump poco después de regresar a la Casa Blanca en enero de 2025 comenzó a fracturar las relaciones internacionales del país con el resto del mundo, incluidos algunos de los aliados históricos de Estados Unidos.
No obstante, según la Constitución de los Estados Unidos, el poder de imponer aranceles recae en el Congreso, no en el presidente. Aunque la figura del presidente pueda actuar en determinados supuestos de emergencia nacional bajo leyes específicas, el tribunal consideró que, en este caso, el presidente se excedió de sus atribuciones.
Resulta significativo que una corte dominada por jueces conservadores, tres de ellos nombrados por el propio Trump, concluyera que hubo una extralimitación de competencias.
La decisión de la Corte Suprema conservadora dejó al presidente visiblemente molesto. Desde la Casa Blanca ya se ha insinuado la posibilidad de explorar otras vías para imponer nuevas rondas de aranceles.
Uno de los sectores más afectados por la política arancelaria fue Silicon Valley, ya que gran parte de sus procesos productivos y de ensamblaje dependen de fábricas ubicadas en otros países, donde el coste de producción es considerablemente más bajo.
El aumento de costos, junto con la inestabilidad de las cadenas de suministro internacionales, amenazaba con debilitar la posición de Silicon Valley como líder global en innovación.
Los aranceles encarecieron componentes esenciales para la infraestructura de inteligencia artificial, uno de los proyectos prioritarios del sector tecnológico actualmente.
Grandes firmas tecnológicas como Apple, Meta, Tesla y Alphabet sufrieron pérdidas millonarias significativas en los primeros meses posteriores al anuncio de los aranceles.
Por este motivo, no es de extrañar que estas compañías acabaran tendiendo puentes con la administración Trump con el fin de obtener exenciones específicas para sus intereses.
En el caso de Apple, su CEO, Tim Cook, mantuvo contactos con la administración republicana para evitar un incremento sustancial en los costes de fabricación del iPhone. Además, es relevante recordar que el máximo ejecutivo donó personalmente un millón de dólares para la inauguración presidencial el año pasado.
El resultado fue que Apple logró ciertas excepciones para smartphones y semiconductores, lo que mitigó parcialmente el impacto en su cadena de suministro.
¿Reactivación de las inversiones a largo plazo?
Otro de los sectores que sufrió las consecuencias de este incremento de aranceles fue el de los videojuegos. La subida provocó un aumento notable en el precio de las consolas y otros dispositivos electrónicos importados, afectando directamente al consumidor final en la mayoría de los casos.
La decisión tomada por la máxima instancia judicial abre la puerta a que los precios en Estados Unidos puedan estabilizarse. El ámbito tecnológico podría volver a operar de manera similar a como lo hacía antes de esta escalada arancelaria, reduciendo la incertidumbre y facilitando la planificación de inversiones a largo plazo.
Para la administración Trump, sin embargo, el fallo supone una pérdida estratégica en un momento crítico para la expansión de la infraestructura de centros de datos en todo el territorio estadounidense.
Por otra parte, Silicon Valley se enfrenta a desafíos adicionales en la construcción de centros de datos en el país, entre ellos la falta de talento especializado y la escasez de ingenieros.
Relocalización inmediata: un reto complejo
La manufactura avanzada de semiconductores requiere procesos extremadamente delicados y herramientas de precisión que aún no están plenamente disponibles en las cadenas de suministro nacionales, lo que limita la capacidad de relocalización inmediata.
Ahora queda por ver si el gobierno será obligado a devolver a las empresas afectadas los aranceles ya recaudados.
Se desconoce cuál podría ser el alcance económico de un eventual reembolso de los aranceles ya recaudados. Dado el volumen de las importaciones afectadas y la magnitud de las operaciones de las grandes tecnológicas, el impacto podría ascender a decenas de miles de millones de dólares.
Sin embargo, Trump no parece dispuesto a contemplar esa posibilidad. Según la Casa Blanca, la corte no se pronunció expresamente en su fallo sobre la obligación del gobierno de compensar a las compañías perjudicadas, lo que deja abierta la puerta a una prolongada batalla legal.