Carlos Espinosa de los Monteros.

Carlos Espinosa de los Monteros. .

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Muere Carlos Espinosa de los Monteros, el hombre de la 'Marca España' que fue ejemplo para la clase empresarial

El reconocido empresario también es el padre de Iván Espinosa de los Monteros, uno de los fundadores de Vox.

E.E.
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Las claves

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Carlos Espinosa de los Monteros falleció en Madrid a los 82 años, tras una extensa carrera en la administración pública y la gran empresa española.

Desempeñó cargos destacados como vicepresidente del INI, presidente de Iberia y Aviaco, y máximo responsable de Mercedes-Benz España durante 21 años.

Fue el primer alto comisionado para la Marca España, promoviendo la imagen internacional del país y recibiendo diversas distinciones por su labor.

Era IV marqués de Valtierra, padre de cinco hijos y figura relevante en una de las sagas familiares más extensas de España.

Carlos Espinosa de los Monteros y Bernaldo de Quirós ha fallecido en Madrid a los 82 años. Con su muerte desaparece uno de los representantes más reconocibles de una generación de altos ejecutivos españoles que desarrolló su carrera a caballo entre la Administración pública y la gran empresa.

Durante más de medio siglo, su trayectoria enlazó el Ministerio de Comercio, el Instituto Nacional de Industria (INI), Iberia, Mercedes-Benz, Inditex y la promoción internacional de España.

Espinosa de los Monteros fue uno de esos hombres puente capaces de transitar desde la empresa pública de la Transición hasta las multinacionales y los consejos de administración de algunas de las mayores cotizadas españolas.

Nacido en Madrid el 18 de marzo de 1944, se licenció en Derecho por la Universidad Complutense en 1965 y en Dirección de Empresas por ICADE un año después. Completó su formación con un MBA en la Northwestern University de Estados Unidos y, en 1969, ganó la oposición de Técnico Comercial del Estado.

Su primera etapa profesional estuvo vinculada al servicio público. Tras pasar por el Ministerio de Comercio, fue consejero comercial de España en Chicago entre 1972 y 1976. A su regreso se incorporó al INI como director comercial y en 1979, con apenas 35 años, fue nombrado vicepresidente del gran conglomerado empresarial del Estado.

En enero de 1983, el recién estrenado Gobierno de Felipe González lo situó al frente de Iberia y Aviaco.

Le correspondió gestionar las aerolíneas públicas en una etapa marcada por las pérdidas, los conflictos laborales y la necesidad de reordenar el transporte aéreo español. Durante su mandato impulsó un plan de reconversión y saneamiento de Iberia, antes de abandonar ambas presidencias en marzo de 1985.

Aquella etapa cerró el periodo más intenso de su carrera en la empresa pública y abrió la puerta a su incorporación al sector privado. Después de pasar por Cenemesa, en 1988 llegó a Mercedes-Benz España como consejero delegado. Dos años más tarde asumió también la presidencia, una responsabilidad que mantuvo hasta su jubilación en 2009.

Sus 21 años como máximo responsable de Mercedes-Benz España constituyeron la etapa más larga de su carrera ejecutiva.

Durante ese periodo dirigió la expansión de la multinacional alemana en España y la transformación de su fábrica de furgonetas de Vitoria, que recibió inversiones acumuladas superiores a los 1.000 millones de euros.

También presidió DaimlerChrysler España, la patronal automovilística Anfac y la Organización Internacional de Constructores de Automóviles. Entre 1992 y 2000 fue presidente del Círculo de Empresarios, institución de la que posteriormente se convirtió en presidente de honor.

Su presencia se extendió a numerosos consejos de administración.

Entró en el de Inditex en mayo de 1997 y permaneció en él hasta julio de 2018. Entre 2005 y 2012 ejerció como vicepresidente no ejecutivo del grupo fundado por Amancio Ortega. También fue presidente de González Byass entre 2001 y 2006 y consejero de Acciona y Schindler.

Desde 1998 presidía Fraternidad-Muprespa. Mantuvo esa responsabilidad hasta su fallecimiento y todavía el pasado mes de julio participó en la presentación de los últimos resultados de la mutua, que había alcanzado un nuevo récord de afiliación.

Marca España

La última gran responsabilidad institucional de Espinosa de los Monteros llegó en julio de 2012. En plena crisis de deuda y cuando España necesitaba recuperar la confianza de inversores y mercados internacionales, el Gobierno de Mariano Rajoy lo nombró primer alto comisionado del Gobierno para la Marca España.

El cargo tenía rango de secretario de Estado, aunque no estaba remunerado. Su misión consistía en coordinar a las administraciones, empresas y organizaciones involucradas en la promoción exterior de los activos económicos, culturales, científicos y sociales del país.

El nombramiento resumía buena parte de su propia biografía: un técnico del Estado con una extensa experiencia empresarial y una fuerte vocación internacional. "No hay labor más apasionante que defender y promocionar aquello que más quiero, España", aseguró durante aquella etapa.

Marca España nació, sin embargo, sin presupuesto propio y con una estructura administrativa muy reducida. En 2018, el Tribunal de Cuentas cuestionó la falta de regulación, la duplicidad de algunas funciones y la ausencia de objetivos medibles y controles suficientes. Las objeciones se dirigieron especialmente al diseño y funcionamiento del organismo.

Espinosa de los Monteros cerró su etapa en octubre de 2018, después de comunicar al ministro Josep Borrell su intención de abandonar la vida pública. El nuevo Gobierno transformó posteriormente el proyecto en la Secretaría de Estado de la España Global.

Su labor fue reconocida con la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. También recibió la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil y la Banda de la Orden Mexicana del Águila Azteca.

Espinosa de los Monteros recogió parte de sus experiencias en el libro Cosas que me enseñó la vida gracias a la empresa, publicado por Deusto en 2011. En él abordó las lecciones acumuladas durante cuatro décadas en puestos de máxima responsabilidad.

En una entrevista concedida a EL ESPAÑOL en 2020 defendió la humildad como primera condición del liderazgo y de la colaboración entre el Estado y las empresas. "El requisito número uno es ser humilde", sostuvo. También reclamaba planificación, capacidad de escucha y respeto por quienes arriesgaban su patrimonio y conocían directamente cada sector económico.

Su familia

IV marqués de Valtierra, estaba casado con María Eugenia de Simón y Vallarino y era padre de cinco hijos, entre ellos el empresario y exdirigente de Vox Iván Espinosa de los Monteros.

En el ámbito familiar ejercía además como guardián de las llamadas "Espinosadas", las reuniones que cada cinco años congregaban a centenares de integrantes de una de las sagas más extensas de España. En una conversación con EL ESPAÑOL explicaba que en aquellos encuentros "lo que menos importa son las siglas políticas".

La Fundación Atenea, promovida por su hijo Iván, ha lamentado la pérdida de una figura cuya "trayectoria, profesionalidad y compromiso dejan una huella imborrable".

Su legado profesional dibuja también parte de la transformación económica de España: desde la empresa pública y la reconversión industrial hasta la internacionalización de las grandes compañías y la defensa de la reputación exterior del país.