La corta de la mina de Aznalcóllar (Sevilla).
Grupo México avanza en la recuperación minera de Aznalcóllar con sondeos y obras para la depuradora de aguas
Se prevén 450 millones de euros de inversión y 2.000 empleos en 2029.
Atalaya hace la primera voladura para su mina Masa Valverde.
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Minera Los Frailes, subsidiaria de Grupo México y titular de los derechos mineros de Aznalcóllar, ha iniciado una campaña de investigación con 5,5 millones de inversión para “ampliar el conocimiento de los recursos minerales del yacimiento y analizar la posibilidad de extender la vida útil del proyecto”.
Un proyecto, el de una nueva mina subterránea, que ya cuenta con todos los permisos y en el que va a invertir 450 millones de euros en su primera fase, para comenzar a extraer cobre y otros metales entre 2028 y 2029.
La recuperación de la minería en Aznalcóllar, según estimaciones de la compañía, supondrá la creación de 1.200 empleos directos e indirectos y otros 800 inducidos. En los tres años de construcción la cifra de empleo que se maneja es de 1.000 puestos.
Investigación
Para la campaña de investigación que ha comenzado, Minera Los Frailes ha contratado a la compañía andaluza INSERSA, junto con Geoplanning y Edasu. Hay 50 profesionales implicados.
Se espera realizar un total de 26.000 metros de sondeos con recuperación de testigo para su estudio y análisis, tanto en el área denominada Mina Santiago como en los flancos este y oeste de la Mina de Los Frailes.
En este programa se han alcanzado profundidades de hasta 730 metros. El análisis de estas muestras permite conocer mejor el yacimiento y elaborar modelos tridimensionales del subsuelo para planificar el futuro desarrollo de las galerías.
Al mismo tiempo que se hacen los sondeos, se están realizando obras de adecuación y mejora, los trabajos de ingeniería, seguridad, las labores para la restauración ambiental del entorno y otros servicios auxiliares, con 200 personas ocupadas.
Coordinación del trabajo
Minera Los Frailes adjudicará “próximamente” la ingeniería de la planta de tratamiento de mineral, una de las principales actuaciones de la primera fase inversora.
La planta tendrá una capacidad prevista de 2,7 millones de toneladas de mineral al año, a partir de las cuales se obtendrán concentrados de zinc, plomo y cobre.
Junto a las labores subterráneas, esta planta de tratamiento concentra 350 millones del esfuerzo inversor para poner en marcha la mina.
La futura explotación se desarrollará mediante minería subterránea y se diseña para operar con sistemas no tripulados y transporte mediante cintas, lo que reduce la exposición de los trabajadores a determinadas operaciones y optimiza el movimiento del mineral.
Ya está en marcha la construcción de la estación de tratamiento de agua, adjudicada a Aqualia Industrial. Supone una inversión de 50 millones de euros e incluye tanto la planta como un emisario para conducir el agua tratada hasta un punto de vertido autorizado en el Guadalquivir.
Tanto durante la construcción como para sostener la operación la filial de Grupo México va a necesitar apoyo de empresas auxiliares de obra civil, montaje industrial, ingeniería, mantenimiento, logística, digitalización, seguridad industrial, tratamiento de aguas y gestión ambiental, además de servicios generales.
Los perfiles demandados son los de ingenieros de minas, ingeniería y supervisión de obra para las especialidades de civil, electricidad, instrumentación y control, mecánica, ecología y medioambiente, y administración.
Medio Ambiente
Casi el 20% de la inversión total se destina a actuaciones medioambientales, “orientadas especialmente a la protección de los recursos hídricos, la conservación del entorno y la rehabilitación de los antiguos pasivos mineros”.
Según datos de la empresa, más del 80% del agua utilizada en la operación será reutilizada en el mismo proceso tras su tratamiento, mientras que el proyecto no contempla la construcción de presas ni balsas de lodos.
Los residuos del proceso minero se transformarán en pasta cementada para el relleno de huecos mineros, reduciendo así la necesidad de instalaciones permanentes de almacenamiento.
En paralelo, Minera Los Frailes desarrolla un programa de rehabilitación de los antiguos pasivos mineros presentes en el entorno, con actuaciones sobre las escombreras y los suelos afectados años atrás por la actividad histórica.
“Para ello se aplicarán soluciones de restauración basadas en el diseño geomorfológico y en el aprovechamiento de subproductos, incorporando criterios de economía circular”.
El proyecto contará además con un sistema específico de seguimiento ambiental, con controles sobre el agua y el medio receptor, para garantizar la vigilancia del cumplimiento de los estándares ambientales durante la operación.
Esta pata ambiental no es menor en el proyecto de Grupo México. En el recuerdo colectivo local y del sector está la catástrofe de 1998.
Además, la recuperación de la minería en Aznalcóllar ha provocado una reacción de colectivos ecologistas, que alertan sobre los vertidos al Guadalquivir.
El proyecto ha sido sometido a una rigurosa tramitación administrativa que según responsables de la Junta de Andalucía va incluso más allá de los mínimos legales exigibles con todo tipo de garantías.
Según la administración y la empresa, la nueva mina vendrá a solucionar el problema de las enormes cantidades de agua contaminada con metales acumuladas en las antiguas cortas a cielo abierto.
En el pueblo, de fuerte tradición minera, las noticias sobre la recuperación de la actividad en la zona se celebran como una fiesta.
Masa Valverde
El sector de la minería está en ebullición en toda la Faja Pirítica entre Huelva y Sevilla. Hoy mismo, otra de las grandes del sector en España, Atalaya Mining, ha realizado la primera voladura del yacimiento Masa Valverde, a apenas 70 kilómetros de Aznalcóllar.
La voladura marca el inicio del desmonte del emboquillado de la bocamina.
La compañía que explota la histórica mina de Riotinto invierte en este yacimiento 175 millones de euros, con la previsión de generar más de 750 empleos entre directos e indirectos durante sus 14 años de vida útil.
Atalaya cuenta con la concesión minera otorgada en 2023 y con todos los permisos ambientales en regla con la vista puesta en iniciar la producción a finales de 2028.