Vendimia
SOS en Montilla-Moriles: falta mano de obra para la vendimia con 10.636 cordobeses cobrando el ‘paro agrario’
Agricultores y bodegueros piden más eficacia en la intermediación pública y medidas urgentes para contratar inmigrantes con seguridad jurídica.
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Las uvas de la variedad Pedro Ximénez están ya en su punto. En Montilla-Moriles se apresuran para recogerlas a mano, con mimo, y después dejar que el sol remate la faena en las paseras. Pero hay un problema. Uno grave: faltan manos. En el campo, en los lagares y en las bodegas.
Y al mismo tiempo, se da la paradoja de que hay 3.074 demandantes de empleo en el sector agrícola en la provincia de Córdoba en las listas del SEPE en julio, y 10.636 personas cobrando las prestaciones de TEAAS (Trabajadores Eventuales Agrarios Beneficiarios del Subsidio Especial por Desempleo) y Renta Agraria.
La voz de alarma sobre la “enorme dificultad para encontrar trabajadores disponibles para realizar las labores de vendimia” la ha dado el Colectivo VitiVinum, que agrupa a viticultores, lagares y bodegas de la zona vitivinícola Montilla-Moriles.
El problema no es nuevo. Es ya un clásico en el campo andauz. Pero este año se "ha agravado” y “está alcanzando una situación especialmente preocupante”.
“La uva alcanza su punto óptimo de maduración en unas fechas determinadas y no puede esperar (...) La falta de mano de obra puede provocar retrasos en la recolección, pérdida de calidad de la uva, incremento de costes e incluso que determinadas parcelas no puedan vendimiarse a tiempo”, asegura el colectivo en un comunicado.
Cosecha un 30 o 40% superior
La vendimia en Montilla-Moriles da para unos 100.000 jornales, y necesita alrededor de 2.200 trabajadores temporeros. Este año se espera una campaña entre un 30 y un 40% superior a la del año pasado, con uva de gran calidad. Atrás quedan años de sequía y plagas.
La gravedad de la situación por las vacantes en las viñas y bodegas la confirma Antonio López, presidente sectorial de vino en Cooperativas Agroalimentarias de Andalucía y presidente de la cooperativa La Aurora de Montilla.
“Falta gente en prácticamente todas las fincas y bodegas. La falta de mano de obra es un gran problema para un cultivo como el nuestro, que la necesita de forma intensiva”, explica.
Lo que pasa estos días con la uva Pedro Ximénez es un buen ejemplo: hay que cogerla en su punto justo. Una ventana de unos pocos días, que se reduce aún más con muchos días consecutivos a más de 40 grados. Con sus 13 grados.
Y hay que ponerla inmediatamente después en las paseras. Pero no hay trabajadores suficientes.
VitiVinum dirige su mensaje de alerta a “las administraciones y organismos competentes: Extranjería, Empleo, Junta de Andalucía, Ayuntamientos, Diputación, Consejo Regulador y organizaciones agrarias”.
“Consideramos necesario que las Administraciones, organismos y entes involucrados analicen si el actual sistema de prestaciones, subsidios y ayudas vinculadas al desempleo agrario está suficientemente coordinado con las necesidades reales de contratación durante las campañas agrícolas”, aseguran.
“La protección social que todos apoyamos, debe garantizarse a quienes verdaderamente la necesitan. Sin embargo, debe diseñarse de manera que no desincentive la incorporación temporal al mercado laboral cuando existe una oferta real de empleo, con contrato, salarios justos conforme a convenio y alta en la Seguridad Social”, añaden.
El colectivo ha constatado la presencia en la comarca de inmigrantes que desean incorporarse a la campaña, pero que “no pueden ser contratados legalmente debido a que su situación administrativa todavía no les permite trabajar”.
Y mientras las uvas pasándose en el campo.
Por eso solicitan que se coordinen las campañas agrarias con otros programas como el PFEA, o que se revise la compatibilidad y coordinación entre determinadas prestaciones y subsidios por desempleo y la realización de trabajos agrícolas temporales.
También reclaman que se refuercen los mecanismos públicos de intermediación laboral y “mecanismos administrativos ágiles, urgentes o excepcionales para que las personas extranjeras residentes en nuestra comarca que cumplan los requisitos legales y dispongan de una oferta real de trabajo puedan obtener autorización para trabajar durante las campañas agrícolas”.
Problema nacional
El problema, constata Antonio López, es general en todas las zonas vinícolas andaluzas y españolas. La falta de mano de obra y el relevo generacional es uno de los retos no ya del vino, sino de todo el sector agrario.
En Huelva han logrado tener los trabajadores suficientes para recoger los frutos rojos a través de contingentes contratados en origen, en un modelo exitoso.
En el olivar, la respuesta está siendo la mecanización, adaptando las plantaciones a los requerimientos de los nuevos sistemas de recolección en sistemas intensivos o superintensivos.
En Almería, la alta rotación de campañas en los invernaderos ha propiciado el asentamiento de muchos inmigrantes.
En Montilla-Moriles, como en otras zonas vitivinícolas, no hay demanda como para un contingente, dos tercios de las plantaciones están en vaso y requieren recogida manual y sólo un tercio en espaldera y pueden mecanizar la vendimia.