Silvia Gómez durante su intervención en el 'Longevity Experience Forum'.
Silvia Gómez, experta en microbiota: "El desequilibrio intestinal ya se considera un sello del envejecimiento"
La especialista en aparato digestivo explica cómo es la relación entre las bacterias de nuestro interior y la longevidad.
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La concepción tradicional del cuerpo humano está experimentando un vuelco en la ciencia contemporánea. Lejos de ser un simple canal de procesamiento alimentario, el aparato digestivo se erige hoy como un órgano sistémico vital y un pilar fundamental si queremos envejecer de forma saludable.
Para desgranar esta revolución invisible, el primer 'Longevity Experience Forum', organizado por Magas y EL ESPAÑOL, ha contado con Silvia Gómez, doctora especialista en aparato digestivo y experta en microbiota. En este marco, la experta ha arrojado luz sobre este universo microscópico demostrando cómo estos microorganismos sostienen las riendas de nuestra salud y envejecimiento.
Lo primero, ha sostenido Gómez, es ver que el paradigma médico clásico está obsoleto. La medicina ya no analiza el intestino de manera aislada, sino como un eje conector que repercute en el sistema inmunitario y el bienestar.
"Mantener una microbiota joven es clave en la longevidad", ha afirmado rotunda la doctora. Al igual que perdemos masa muscular o densidad ósea con los años, nuestro ecosistema bacteriano también cambia de forma inevitable con el paso del tiempo. Va reduciendo la diversidad y alterando la estabilidad de las funciones vitales del organismo.
A medida que cumplimos años, disminuyen drásticamente perfiles de bacterias esenciales con una potente función antiinflamatoria, como las bifidobacterias, mientras que proliferan otros microorganismos perjudiciales. "Cuando envejecemos perdemos microbiota que nos desinflama", ha detallado Gómez, alertando sobre la necesidad de frenar este desequilibrio en edades maduras.
Sin embargo, los estudios científicos en personas centenarias arrojan una luz de esperanza sumamente esclarecedora. La especialista ha destacado que en estos perfiles longevos se ha visto un ecosistema microbiano específico y resiliente. Esta microbiota rica les permite contrarrestar la inflamación y alcanzar una gran calidad de vida.
Silvia Gómez Senent, doctora especialista en aparato digestivo y experta en microbiota
Por el contrario, el desequilibrio de la flora intestinal —conocido como disbiosis— se considera hoy "un sello como mecanismo biológico del envejecimiento". Gómez ha asociado esta pérdida de integridad digestiva con la alteración de la barrera intestinal, lo que acaba permitiendo el paso de sustancias inflamatorias y toxinas directamente al torrente sanguíneo.
La doctora también ha explicado que este daño repercute en el eje intestino-cerebro, alterando la liberación de neurotransmisores esenciales como la serotonina o la dopamina. Las señales clínicas en consulta que delatan este problema abarcan digestiones pesadas, estreñimiento por la menor movilidad intestinal o un cansancio crónico generalizado, ha explicado durante su intervención.
Asimismo, las fluctuaciones hormonales en las mujeres aceleran estas perturbaciones, volviendo su barrera intestinal mucho más vulnerable. Ante esta realidad, la experta ha ofrecido pautas claras y aplicables desde hoy mismo en el día a día, calificando la adopción de un estilo de vida consciente como una estrategia innegociable.
"La dieta mediterránea favorece el crecimiento de bacterias antiinflamatorias", ha asegurado la médico con firmeza. Esta alimentación aporta una fibra de alta calidad que los microorganismos fermentan en el colon. Al comerse esa fibra, liberan butirato, un ácido graso vital que desinflama y aporta energía celular.
La hidratación, el descanso y el control del estrés diario resultan también determinantes. En este foro, Charlotte Mejat ya había advertido sobre el cortisol alto; ahora, Gómez ha confirmado que el estrés altera gravemente el ritmo circadiano de estas bacterias vivas, perjudicando la autopista de comunicación que conecta de forma directa el intestino con el cerebro.
La experta ha recordado que la vanguardia científica abre caminos revolucionarios para la medicina de precisión, explorando desde probióticos personalizados hasta el trasplante de microbiota fecal. Este último procedimiento, testado con éxito en ratones, consiste en trasplantar heces de un donante sano.
Estas investigaciones han demostrado que es viable transferir la resiliencia bacteriana de un organismo joven a uno envejecido, modulando la inflamación sistémica. Gómez ha concluido con optimismo, recordando a los asistentes al foro que el futuro de su salud y la conquista de una madurez plena está en sus manos.