Carlos Bertomeu, propietario de Air Nostrum e Iryo.

Carlos Bertomeu, propietario de Air Nostrum e Iryo. Mónica Mollá

V Aniversario EL ESPAÑOL DE VALENCIA

El arrojo de Bertomeu, el CEO que decidió "en una noche" comprar su aerolínea y luego saltó del avión al tren

El hoy presidente de Air Nostrum e Iryo se lanzó a comprar su empresa en 2014 para evitar que la tomara un fondo buitre.

Carlos Bertomeu recibe el premio EL ESPAÑOL DE VALENCIA a la Trayectoria Empresarial en la primera edición de los galardones.

Formulario de inscripción a la gala del V Aniversario de EL ESPAÑOL DE VALENCIA

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"No soy valiente ni visionario, simplemente he actuado con la información en la mano". Así se autodefine Carlos Bertomeu, presidente de Air Nostrum e Iryo. Huye del elogio. Pero su historia es la de un directivo con arrojo que compró Air Nostrum en un momento muy delicado y sorprendió de nuevo años después al saltar del avión a los trenes de Iryo.

Su periplo empresarial ha merecido el premio EL ESPAÑOL DE VALENCIA a la Trayectoria Empresarial en la primera edición de estos galardones, que se entregan en el V Aniversario de la delegación valenciana del periódico de Pedro J. Ramírez. Bertomeu atiende a este diario en las instalaciones de Iryo en Madrid, ya con algo de sosiego tras la tragedia de Adamuz, para repasar su biografía con motivo del galardón.

Empezó de directivo, pero pronto supo que quería ser propietario. "Yo quería ser empresario, pero el análisis del entorno te lleva a la conclusión de que ahora se juega a grandes o no se juega". Bertomeu fue durante años el CEO de Air Nostrum, aerolínea líder en aviación regional en España y una de las mayores de Europa de este segmento.

El empresario valenciano, nacido en 1963, forma parte de la empresa desde su fundación, cuando en el año 1994 el grupo Nefinsa apostó por el proyecto con Bertomeu como parte del equipo directivo.

"Durante dos años analizamos el sector para no repetir los errores de las compañías que habían salido mal. Luego, pusimos creatividad española, un muy buen equipo, los socios adecuados y muchísimo curro", explica sobre los inicios de la aerolínea.

Mientras formaba parte del equipo directivo de la empresa franquiciada de Iberia, Bertomeu se convirtió en accionista minoritario de la propia aerolínea. En paralelo, a título personal, se adentró en otros negocios. En 2003 se incorporó al accionariado del exitoso Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI).

Sin embargo, el punto de inflexión en su andadura profesional fue su salto de directivo a propietario de Air Nostrum, un proceso propiciado por dos etapas de crisis en el seno de la compañía y en la economía nacional.

"Todo se torció en la crisis del 2008 al 2013, hicimos todo lo que podíamos hacer. Yo apostaba por reducirnos el sueldo en proporción para evitar despidos, es una empresa con buena gente y habíamos contratado desde 'pequeñitos' a todos los miembros del equipo", asegura.

Carlos Bertomeu.

Carlos Bertomeu. Mónica Mollá

En 2008, tras la crisis económica, Air Nostrum puso fin a 12 ejercicios con beneficios. El siguiente año, la caída del sector aéreo llevó a la compañía a llevar a cabo un plan de choque "exigente" con el que recuperó los beneficios en 2010.

"Volvimos a ganar dinero en el 2010 en una época en la que nadie ganaba dinero. Me preguntaban si yo era un experto y hasta me llamaron tres o cuatro personas para preparar reestructuraciones", afirma Bertomeu.

El salto a propietario

Tras la crisis que tuvo lugar entre 2011 y 2013, "la segunda oleada", Bertomeu estaba "convencido de que la compañía estaba preparada para volver a ganar dinero". Fue en 2014 cuando dio el paso y se convirtió en el máximo accionista de la aerolínea. Los dueños de Nefinsa, duramente golpeada por la crisis inmobiliaria, no podían en aquel momento soportar el ritmo inversor que requería Air Nostrum para salir adelante.

Fue durante el proceso de venta de la empresa, cuando quería adquirirla "un fondo con nombre de pájaro" -Bertomeu evita decir buitre- cuando Bertomeu dio el paso adelante. Temía que la compra por parte del fondo fuera "para desmantelarla".

Su decisión estuvo "basada en el conocimiento" que tenía sobre la situación y el mercado, pero no exenta de las dificultades patrimoniales. "Puse todos los huevos en la misma cesta", confiesa. Y fue absolutamente sobrevenido.

"La empresa es mi niña. Fue un 'pensat i fet' de una noche. Al día siguiente se iba a presentar la oferta del fondo y yo no me podía dormir, me puse a hacer todos los números y dije: si cojo como garantía las acciones del IVI y logro un poco de ayuda, me salen las cuentas", rememora Bertomeu.

Carlos Bertomeu.

Carlos Bertomeu. Mónica Mollá

Lo que hizo fue salvar a su empresa arriesgando su patrimonio personal. Y no solo el suyo. También el de Toni Pellicer y José Remohí, sus socios del IVI. Él, explica, tomó la decisión "en una noche". Y a ellos los convenció "en una mañana". Se deshace en elogios al mencionarlos por la confianza que tuvieron en él. También hacia la familia Serratosa por aceptar en el último momento su oferta y no la del fondo. "Nunca olvidaré el respaldo que tuve", subraya.

Años después, sin embargo, también reconoce los miedos. Le atenazaron durante años. "Claro que estaba asustado. Estuve asustado la noche que lo decidí, la noche siguiente, durante dos años, e incluso también después. Para que os hagáis una idea, cuando vino la crisis de la pandemia todavía no había cobrado los créditos y ni había terminado de pagar", relata.

En números, la operación de compra rondó los 45 millones de euros. Por un lado, se produjo una inyección de capital de 25 millones; el resto, 20 millones, llegaron en créditos. Bertomeu afrontó personalmente el 54%, mientras que sus socios del IVI le acompañaron con un 15% cada uno.

"Confío en España"

En paralelo a su labor en Air Nostrum, al igual que el valenciano entró de lleno en el sector a partir de la liberalización del mercado aéreo, Bertomeu tuvo visión para aprovechar la primera liberalización de la alta velocidad en España y crear Iryo en el año 2022.

El salto al sector ferroviario con el proyecto de alta velocidad no fue una decisión repentina, sino el fruto de un análisis a largo plazo. "Llevo 15 años en esto, era otro sector que se iba a liberalizar. Tienes que estar convencido de que puedes hacerlo mejor, y si yo entro, la cabeza me lleva a pensar que lo podía hacer mejor".

Asentó el proyecto de Iryo sobre una base optimista sobre el potencial de las infraestructuras ferroviarias y la evolución del turismo nacional.

Carlos Bertomeu frente al mapa de la red ferroviaria.

Carlos Bertomeu frente al mapa de la red ferroviaria. Mónica Mollá

"Cuando se liberalizara, estaba claro que iba a haber interés de las compañías extranjeras para operar en la red ferroviaria española. Porque es la mejor de Europa, porque tenemos un gran país con mucha capilaridad y creciente, y porque tenemos más turistas que nadie", destaca.

Por todo ello, él cree en España. "Yo creo mucho en España y esta generación de españoles ha hecho un milagro posicionándola. Nos hemos inventado el turismo gastronómico y el cultural, hemos hecho infraestructuras para que se puedan hacer los viajes,...", explica. "Hay cosas que hacemos bien en España".

Todo ello reforzó su apuesta por Iryo, un proyecto que requirió alianzas sólidas para su financiación y puesta en marcha. Tras descartar a ciertos inversores porque su modelo no encajaba con la gestión de clientes "uno a uno", logró cerrar el consorcio perfecto.

Una unión que posiciona a Iryo como una de las referentes en la alta velocidad y a Bertomeu como uno de los empresarios modelo del sector.

La tragedia en las vías

Este último año ha sido uno de los más complicados para la empresa ferroviaria como consecuencia del trágico accidente de Adamuz, en Córdoba, donde fallecieron 46 personas el domingo 18 de enero tras el descarrilamiento de un Iryo. Las investigaciones detectaron después que todo lo provocó un desperfecto en la vía, pero la incertidumbre era máxima en los primeros instantes.

Bertomeu, pese a no estar en España, fue uno de los primeros en llegar al lugar del accidente, donde, sin dormir, se puso a disposición de las familias de las víctimas y los afectados desde el primer momento.

En su intervención ante los medios, todavía sin conocer las causas del suceso, respondió a todas las preguntas de la prensa sobre el accidente, consciente de la importancia de dar respuestas ante lo ocurrido. Los políticos tan solo hacían declaraciones institucionales en esos momentos.

"Habían muerto muchas personas. ¿Cómo no íbamos a dar la cara para decir: 'vamos a ayudarles en todo lo que podamos'?", recuerda Bertomeu.

Su primer sentimiento fue de "absoluta y profunda tristeza", una emoción que todavía mantiene a día de hoy. "Es una pena inmensa en que muera gente que no se lo merecía", lamenta.

"Dije que era un accidente muy extraño porque en tantos años de transporte no había pasado algo así. En la causa no me tenía que pronunciar, había y hay una investigación en curso", explica.