Los policías y el confidente acusados, en el banquillo de la Audiencia Provincial de Madrid

Los policías y el confidente acusados, en el banquillo de la Audiencia Provincial de Madrid

Tribunales

Cuando unos policías fabrican pruebas falsas para que puedas vengarte de tu novia

Dos policías nacionales están acusados de introducir una pistola y droga en el coche de una joven a cambio de 10.000 euros

Dos policías nacionales, Javier Jiménez y Gabriel Rodríguez, se enfrentan a 17 años de prisión por colocar, presuntamente, una pistola, cocaína, MDMA, heroína y una balanza de precisión en el coche de una joven con la intención de que ingresara en prisión. A cambio, Nouredine Maarouf, fugado de la Justicia, habría acordado entergarles 10.000 euros para que se vengaran de su novia.

Por estos hechos, que denunció la Brigada de Asuntos Internos de dicho Cuerpo, los dos agentes fueron destituidos en el año 2014. Ahora son investigados por presuntos delitos de cohecho, falsedad documental y detención ilegal.

Noureddine Maarouf denunció en enero de 2014 que su expareja Sofía B., de 23 años, le había robado 53.000 euros de su casa. Para "darle un escarmiento", según la Fiscalía, habría ideado un plan con los dos policías y Mohamed Laamarti, el dueño de un bar de copas de Moratalaz (Madrid) que a su vez era confidente de los agentes. Según los investigadores, éste habría entregado a los patrullas tres sobres con el dinero que el urdidor del plan le habría dado previamente.

Ascender a subinspector

Los policías, sin embargo, niegan conocer a Noureddine Maarouf. Durante la primera sesión del juicio, que se ha celebrado en la Audiencia Provincial de Madrid, el policía Javier Jiménez ha dicho que su confidente, Mohamed Laamarti 'El Pajarito', le contó que "había una chica y un chico que dormían a los clientes para robarles el dinero". A partir de esa filtración, según el policía, habría empezado a investigar a la joven a pesar de que no se encontraba en una unidad de investigación. Según su versión, decidió hacerlo en solitario porque los hechos, "cuanto más bonitos, más espectaculares, mejor son premiados en esa búsqueda de ascender".

En este sentido, tanto él como el agente Gabriel Rodríguez han sostenido que la joven, en el momento en que le pidieron salir del coche, les apuntó con una pistola y la accionó dos veces, aunque no se disparó, sino que hizo "clac" y "clac".

Sostienen que la mujer llevaba en su bolso papelinas con un total de 10,6 gramos de cocaína, 8,72 gramos de MDMA y 10,2 gramos de heroína, así como una balanza digital. 

Los líos del 'Pajarito'

En su declaración también como investigado, el informador de los agentes, Mohamed Laamarti, que se enfrenta a 12 años de prisión por los delitos de cohecho y detención ilegal, ha relatado con lagunas y diversas contradicciones que la única relación que le unía a los policías era la de que le daban protección "por si había una redada". "No me llevaba nada a cambio, pero si tenía que cerrar a las 3.30 podía cerrar a las 5.30 y si había una redada, me avisaban", ha explicado.

Éste ha contado que los hombres fueron dos veces de uniforme a recoger los sobres que le había dejado Nouredinne Maarouf previamente y una última de paisanos.

La contradicción del testigo

En la primera sesión del juicio, además de los investigados, también ha declarado la afectada, Sofía B., y varios testigos. La mujer ha contado que la noche de los hechos salió con unas amigas y, puesto que no podía conducir porque estaba borracha, llamó a un amigo para que la recogiera de la discoteca La Rosa Azul de Moratalaz. 

Allí declara que los agentes se situaron detrás de su coche, la hicieron salir a pesar de que no conducía el coche y le comunicaron que estaba detenida trasladándola a la comisaría. Sostiene que no fue informada de los motivos de su detención, que el bolso donde presuntamente se encontraba la droga y la pistola no eran suyos, porque ella llevaba otro distinto.

Uno de los testigos propuestos por la joven, el amigo que fue hasta la discoteca para conducir su coche porque ella no podía, ha sido pillado en un renuncio o mentira. Mientras en la fase de instrucción dijo que había ido a por ella con su coche, esta vez ha declarado que fue caminando y que tardó siete minutos, exactamente el mismo relato que ha sostenido ella.