Las políticas fiscales de un país no están sólo para financiar los servicios públicos, también sirven para orientar la economía. Es decir, para incentivar determinadas actividades y sectores en detrimento de otros, ya sea por motivos de eficiencia, de futuro o, incluso, puramente ideológicos. Dada la situación actual, en la que España trata de salir de los efectos de la pandemia, esas políticas son aún más perentorias. Y se aplican "quirúrgicamente", como "planes de choque".

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Así lo explican fuentes del Ministerio de Economía para darle sentido al nuevo modelo de ERTE en el que están trabajando: un modelo "a la inversa" que incentive la reincorporación al mercado laboral más que la "hibernación" del empleo.

El Gobierno de Pedro Sánchez fía el inicio de la recuperación económica, largamente aplazada por mor de las oleadas de la Covid y el retraso en el calendario de vacunación, en la segunda campaña de verano del coronavirus.

De este modo, a falta aún de casi dos meses para su caducidad, la vicepresidenta segunda, Nadia Calviño, ya ha puesto en marcha los primeros estudios para cambiar el concepto de los ERTE.

La medida es clave, sobre todo ante las cifras de paro de este martes, que la vicepresidenta admitía que "no son buenas". El tercer mes del año "no ha sido positivo" para el mercado laboral, reconocía Calviño, aunque señaló que "fue de menos a más" en lo que respecta a las afiliaciones a la Seguridad Social y a la reincorporación de trabajadores en ERTE... y esto es lo que se quiere impulsar.

Vacunas y ayudas directas

"Para el empresario, sin duda, será más caro poner a trabajar a sus empleados que mantenerlos en ERTE", admiten las citadas fuentes de Economía. Pero la entrada en vigor de este nuevo diseño de protección laboral coincidirá con la llegada del "último paquete de 11.000 millones", aprobadas hace ahora casi un mes en el Real Decreto de ayudas directas a las pymes y los autónomos.

"Son 7.000 millones en inyecciones económicas, además de otros 3.000 en créditos que reduzcan deuda y otros 1.000 de recapitalizaciones", recuerdan en el equipo de Calviño.

Un esfuerzo fiscal sobrevenido, con el que no se contaba en el equipo de Economía ni en el de Hacienda, que hasta hace dos meses "daban por cerrada la etapa de los estímulos", explican fuentes de Moncloa. Pero antes de poder abrir la de la reactivación, los efectos de la tercera ola, de la tormenta Filomena y la atonía de los mercados globales recomendaron un estímulo adicional. 

En Presidencia se da por hecho que la llegada cientos de miles de nuevas dosis de las vacunas contra el coronavirus permitan ir levantando las restricciones a la movilidad en el territorio nacional, y no prorrogar el estado de alarma. De hecho, Sanidad mantiene su compromiso de que se podrá cumplir el calendario y que "en verano, el 70% de la población esté inmunizada"... claro, que ya se da por hecho que esa proporción se alcance "a finales" de verano.

En todo caso, el Gobierno pretende así dar un empujón para dinamizar la actividad económica en los sectores principales de la campaña turística. La hostelería y la restauración, el ocio y el transporte dependen para su supervivencia de que no haya dos veranos de crisis y en éste ya se vislumbre la recuperación.

'Contrarreforma' laboral

El actual modelo de protección temporal para los empleos estará vigente hasta el 31 de mayo. Y el equipo económico del Ejecutivo quiere que el diseño de la próxima tanda de modelos invierta el concepto. "Si el objetivo es proteger el empleo y el tejido productivo", explica este portavoz, "la mejor manera, ahora, será que con el verano incentivemos la reactivación económica".

En las próximas semanas, se terminará de definir el modelo jurídico que se aplicará. Pero otras fuentes del Ejecutivo coinciden en que la idea es poner en marcha un mecanismo similar al del verano de 2020. La medida buscará facilitar la reincorporación gradual de los trabajadores para acompasar los ritmos, según sectores de actividad.

En el Ministerio de Economía se plantea este nuevo modelo de ERTE como "un paso intermedio entre el diseño actual y el que se establezca a medio plazo", cuando se aborde la reforma laboral que pretende abordar el Ejecutivo. Y en este punto cuentan con que la Vicepresidencia tercera de Yolanda Díaz trabaje en sintonía, aprovechando su acreditada capacidad de negociación con los agentes sociales.

La vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, reunida con los agentes sociales. Efe

Pero lo cierto es que la también ministra de Trabajo ya había iniciado sus contactos con empresarios y sindicatos para dar comienzo a los trabajos preliminares de ese objetivo. El equipo de Díaz aún no ha definido su posición ante esta iniciativa de Calviño de darle la vuelta a los ERTE, que ha tomado la delantera en un campo que es de la responsabilidad de la vicepresidenta tercera... aunque el Ministerio de Trabajo de la líder de Unidas Podemos en el Gobierno está encuadrado en el ala económica, que dirige la socialista.

Ésta es la prueba, creen en Moncloa, de que era necesario el baile de las dos vicepresidencias tras la salida de Pablo Iglesias del Gobierno. "La estructura del gabinete pertenece a las atribuciones del presidente", explica una fuente del Gobierno. "Y él dibujó una al inicio de la legislatura que tenía un motivo" y cuando hubo que cambiarla, "le tenía que dar coherencia", y Yolanda Díaz no podía "mandar" sobre Nadia Calviño en la contrarreforma laboral, aunque mantendrá su cartera de Trabajo.

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