Pedro Sánchez ha visto truncado su balance de curso. No así su discurso de 42 minutos, en el que ha desgranado sin una sola autocrítica todas las leyes, decretos, órdenes ministeriales y órdenes aprobadas durante la emergencia sanitaria. Pero sí ha tenido que dedicar la inmensa parte de las preguntas de la prensa a repetir las tres líneas del comunicado de Moncloa del lunes y a evitar explicar su papel en la decisión de Zarzuela "por las supuestas actividades reprobables de un miembro de la Casa Real".

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Aunque no tocó una línea de la intervención inicial, sí que tenía muy preparado qué decir sobre la noticia del año, la salida de España de Juan Carlos, el Rey Emérito: "Quiero responder a eso con cinco cosas", dijo... pero la principal fue una sola, recrecer el cortafuegos en defensa de Felipe VI: "Lo que se juzga no son instituciones, se juzga a personas". 

El presidente se ha negado a dar un solo detalle de las negociaciones con el Monarca, iniciadas el pasado febrero: "Las conversaciones entre el jefe del Gobierno y el Jefe del Estado son discretas, me limito a respetar la decisión de la Casa Real, que ha sido la de marcar distancias".

En Moncloa negaban que el anuncio de la Casa Real a cuenta del "traslado en estos momentos" de Juan Carlos fuera de España estuviera pactado, o siquiera acompasado con la tradicional rueda de prensa de mitad de curso de Pedro Sánchez.

En ella, el presidente presumió de su gestión durante la pandemia, de las leyes que ha impulsado mientras luchaba contra el coronavirus, se puso tarea para los próximos meses y anunció que "la recuperación ya ha comenzado", y que lo que toca ahora es "consolidarla". Sánchez dijo que "en 2021 la recuperación económica cogerá un ritmo mayor, en 2022 se consolidará y en 2023 seremos más competitivos y resolutivos", vaticinaba el jefe del Ejecutivo.

"Deslealtad" en la coalición

Pero "la actualidad ha desbaratado todo lo preparado", aseguraban fuentes de Moncloa a este periódico minutos antes de la comparecencia del presidente. "La actualidad" es la salida de Juan Carlos I de España y la embestida contra la Monarquía, redoblada, de su socio de coalición, Pablo Iglesias.

En realidad, y como es evidente, la respuesta de los cinco puntos estaba más que preparada, y de esa intentó no salirse Sánchez en cada uno de los rebotes que recogían los periodistas: "El Gobierno, y yo como presidente, manifiesta su absoluto respeto a las decisiones que ha tomado la Casa Real. Porque suponen distanciarse de supuestas conductas reprobables y reprochables".

"Quiero destacar", añadió, "que cuando ha habido casos de corrupción de partidos políticos no se ha puesto en duda el sistema de partidos... aquí lo que se juzga no son instituciones, se juzga a personas. Don Juan Carlos está a disposición de la Justicia, como cualquier otro español".

Y para acabar: "A mi juicio, la respuesta es la que corresponde a una democracia vigorosa. Porque la Casa Real ha marcado distancias frente a estas supuestas conductas que pudieran ser irregulares".

Pero es que Sánchez no había hecho mención a "la actualidad" en su larga intervención inicial, ni una palabra sobre la Monarquía, la división en el Gobierno o la defensa de la Constitución y la Monarquía parlamentaria.

¿Ha sido usted "desleal" con Unidas Podemos al no comunicarles la decisión de Felipe VI?, se le preguntó, en referencia a las críticas de Irene Montero. "El Gobierno de coalición está más fuerte que nunca, lo digo de corazón... pregunten cuantas veces quieran, les diré lo mismo porque es la verdad".

El balance

Centró su discurso en hacer el primer balance de los primeros siete meses de su segundo Gobierno, el primero de coalición... justo ahora que ésta misma se ha puesto en duda por parte de la número dos de Iglesias en Unidas Podemos.

En el reparto de papeles en la formación morada, a Irene Montero le ha tocado llevar un par de días protagonizando los ataques más duros contra el PSOE: "No estábamos informados" de las delicadas negociaciones con Zarzuela; "quien mira a la derecha no es el Gobierno, sino una parte de él"... e incluso advertía sobre la debilidad del pacto con los socialistas, en una entrevista antes de acudir a Moncloa este martes: "Desearía que esto no haya debilitado la coalición, lo tenemos que hablar en el Consejo de Ministros".

Y a fe que lo hablaron. La reunión del gabinete de Sánchez, convocada a las 9.30, se prolongó más del doble de lo habitual. Las citas ordinarias suelen despacharse en un par de horas y sin embargo, este martes hasta las 13.46 la Secretaría de Estado de Comunicación no confirmaba que "el Consejo de Ministros ha terminado". Y es que la última cita antes de las vacaciones de agosto fue la más dura, políticamente hablando, de lo que va de legislatura.

Presumir para defenderse

Aun así, el presidente no salió ante las cámaras hasta que llegó la hora del telediario. Y su prolijo balance se extendió hasta sobrepasar la media hora de discurso. Sánchez centró sus logros en cuatro ejes: la consolidación económica y la digitalización, la transición ecológica, la igualdad de género, y la cohesión territorial y social... "siempre con la seña de identidad de este Gobierno, el diálogo". 

Y en este punto, el presidente lució su iniciativa de la mesa con los separatistas catalanes, pese a que su segunda convocatoria estaba prevista para el mes de julio, y la cita no ha llegado. Y pese a que no mencionó una sola vez la polémica con los presos y su reingreso en prisión. "Estamos contra la desigualdad entre personas, y también entre territorios", añadió. "Pero siempre desde el diálogo con todos los interlocutores". 

Presumió Sánchez, para tratar de defender su pacto de Gobierno, de que de los 428 compromisos del acuerdo de coalición, "se han activado a 31 de julio el 55% de los mismos, y antes de final de año habremos cumplido con un 17% de ellos". Prometió cumplir con todos a final de la legislatura, "que será larga y fructífera, como ya dije en el Congreso".

También se puso varios objetivos para los próximos meses, "que la pandemia nos urge a acelerar y que los fondos europeos nos posibilitan": reforzar el sistema de salud; implantar un plan vivienda "porque la construcción es un motor de la recuperación"; crear "empleo de calidad"; un plan de empleo público "que modernice la Administración, sobre todo la de la Justicia".

Además, Sánchez se propone consolidar el crecimiento económico, aprobando por ejemplo la carta de derechos digitales, y el plan estatal de I+D+i, "porque la ciencia es un pilar fundamental para el progreso y la seguridad de las sociedades"; afrontar el reto demográfico con "una política de infraestructuras mallar"; nuevas leyes de igualdad de trato; tomar medidas de protección al consumidor; y el proyecto de ley de memoria democrática "como medida imprescindible para consolidar nuestra cultura democrática".

Esta última iniciativa estaba prevista para el mes de julio, también. Y como una reforma de la norma vigente desde los Gobiernos de Zapatero. Finalmente, el Gobierno ha retrasado el plan.