Dijo Yolanda Díaz que "todas las partes ceden" en su nueva medida de los "permisos remunerados recuperables" para aplicar el "cierre total de toda actividad no indispensable" durante lo que queda de estado de alarma. Si es que no hay que ampliarlo más... que esa pregunta no se la pasó el secretario de Estado durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros extraordinario de este domingo contra el coronavirus.

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Y dijo eso porque la decisión de Pedro Sánchez llegó este viernes, como todo en este estado de alarma, cuando nadie lo esperaba y tras mucha pelea interna en su gabinete. De nuevo, Pablo Iglesias pide, Nadia Calviño niega, Sánchez decide. Lo conocían sólo los más cercanos y se cerró entre el jueves 26 y la noche del viernes 27

Este lunes cerrarán todos los sectores laborales de España, salvo una cuarentena -curiosa coincidencia-, pero hasta la noche del domingo los responsables de recursos humanos de una gran empresa, autónomos societarios o dueños de un pequeño negocio que hubiera estado en marcha hasta el viernes, se quedaron pegados al ordenador dándole a F5 para ver si les había tocado o no. El documento llegó casi a medianoche y con sorpresas, una moratoria de 24 horas más, dado el atropello con el que se habría tenido que hacer todo. Una parte del Gobierno se llevaba las manos a la cabeza, la otra resoplaba.

Pablo Iglesias atiende una intervención de Nadia Calviño en el Congreso de los Diputados. Efe

Y es que en esta emergencia del coronavirus, los Consejos de de Ministros son largos y tediosos. Hay que leer, y discutir, punto a punto cada real decreto y, aun así, el texto legal sale aprobado en pañales, a falta de retoques... casi como un borrador. O sin casi.

Epidemias sanitaria y económica

Es la consecuencia de la necesidad de ir aprobando regulaciones según avanzan las epidemias, la sanitaria y la económica, y sus efectos, los personales y sociales. En ese contexto, el presidente navega desde el principio entre las dos aguas que le agitan su vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, y su vicepresidenta tercera, Nadia Calviño.

El líder de Unidas Podemos lleva desde el sábado pasado, como ya informó este diario, presionando por un estado de alarma más restrictivo para que el Ejecutivo decretara el "cierre total de toda actividad no indispensable". Con los objetivos de parar los contagios de manera radical y ofrecer equidad a los trabajadores.

La exfuncionaria de la Comisión Europea, por su parte, mantiene su atención en las cifras macroeconómicas con el vértigo de que los millones de menos en las Bolsas no se traduzcan en millones de más en las listas del paro. Además de con la misión, natural de su puesto, de salvaguardar en lo posible el tejido productivo para cuando esto pase... sea cuando sea.

Sin respuestas

Yolanda Díaz, encargada de presentar la medida que ha soliviantado a los empresarios -tendrán que pagar a sus trabajadores durante dos semanas aunque no produzcan-, no contestó a qué pasará si en estos 15 días no se dobla la curva. Ni Pedro Sánchez lo hizo el sábado a por qué no llevó esto al decreto de prórroga que aprobó el viernes y solicitó al Congreso el miércoles pasado.

Es más, por qué de hecho su grupo lo rechazó en las votaciones de la Cámara cuando iba incluido en las resoluciones propuestas por varios de los grupos, entre ellos el Popular.

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en rueda de prensa en Moncloa. Efe

Ninguno de los dos lo hizo porque la primera no lo sabe y el segundo no lo sabía. El miércoles aún se discutía quién ganaba la batalla entre Iglesias y Calviño. La también ministra de Economía había dejado claro en rueda de prensa el lunes que "no se puede cerrar más de lo cerrado". Que "lo esencial precisa de actividades subsidiarias para funcionar" y que había que evitar que el parón económico fuese peor.

El 'aviso Echenique' 

Pero sí hubo una señal en la sesión que acabó a las 2.00 h de la madrugada del jueves e iniciada el miércoles pasado: Pablo Echenique, portavoz de Unidas Podemos, se permitió el lujo de sugerirle al presidente una decisión en la que Iglesias había prometido ya no insistir más: "Si la cosa se pone peor, quizás haya que tomar medidas más restrictivas".

El vicepresidente se había comprometido con Sánchez a no dar más la batalla por esa vía. Y, como consecuencia, había logrado arrancar el compromiso al Gobierno de que a uno de los más inmediatos Consejos de Ministros se llevará la aprobación de una "renta mínima temporal" y de una suspensión de los alquileres "para las personas vulnerables".

Entonces, ¿por qué Echenique se unió a los grupos de la oposición que le insistían al Ejecutivo con "un confinamiento más duro"? 

"Ceden todos"

El presidente Sánchez ya estaba terminando de negociar la fórmula, en privado, solo con Calviño e Iglesias: ni para la una ni para el otro. El líder morado podrá vender el relato de que ha ganado, si es que ésa fuera su intención. Sí, finalmente, se decreta el "cierre total".

Y como muestra, el Ministerio de Trabajo lleva un decreto a un Consejo de Ministros extraordinario con una "medida inédita" en el mundo para "hibernar la economía": los llamados permisos remunerados recuperables.

Consejo de Ministros con Sánchez, Montero, Ábalos, Illa, Díaz, Marlaska y Robles en la sala y el resto de ministros por vía telemática. Efe

Por su parte, Calviño consigue que no se cierre prácticamente nada más de lo que ella no quería cerrar. El decreto, de hecho, está redactado en negativo -"cierra todo menos..."- pero, repasando los borradores previos, la política socialista puede darse por satisfecha con que no cambia mucho: sí, afecta a unos siete millones de trabajadores -como informa este lunes Invertia-, pero es temporal y los empresarios, finalmente, verán recuperadas las horas pagadas.

El acuerdo fue de última hora, como se decía más arriba. No lo conocían más que un núcleo muy cercano de los colaboradores de Sánchez, Iglesias y Calviño, hasta que se incluyó a Díaz. Y se gestó entre el jueves 26 y el viernes 27 hasta la noche.

Y como dijo en su comparecencia la ministra de Trabajo, "ceden todas las partes". Aunque igual que los empresarios se ven perdedores en esta batalla -"son medidas bolivarianas y no tienen nuestro visto bueno"-, lo cierto es que, una vez más, Iglesias no logra todo lo que desea pero Calviño pierde más de lo que quería.

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