El entorno del vicepresidente Pablo Iglesias no quiere perder energías en la pelea interna. Pero no oculta su malestar, e incluso indignación, con actitudes concretas de las vicepresidentas Carmen Calvo y Nadia Calviño durante las ya dos semanas de emergencia sanitaria a causa del coronavirus.

La confrontación con la vicepresidenta primera -ingresada este domingo con infección respiratoria- y con la tercera, que empezó con el enfoque económico de las medidas de choque, seguía este fin de semana con la petición de "cierre total" de las industrias no indispensables.

"Un Gobierno que no debate no es un buen Gobierno", defendía Iglesias el pasado jueves, pero esa declaración parecía ser un intento de encauzar las cosas y poner el foco en su mantra: "Los esfuerzos que no hagamos hoy serán las desgracias sociales de mañana".

Nadia Calviño y Pablo Iglesias, con el presidente Sánchez y otros ministros, en el Consejo del estado de alarma. EP

Los ministros morados del Ejecutivo son muy conscientes de la correlación de fuerzas, que hay batallas que dan y se pueden perder en el Consejo -como la de la moratoria a los alquileres o la de los autónomos-. Y no quieren desviar la atención de "hacer lo que hay que hacer", como explicaban a este periódico fuentes de su entorno al corroborar que ven adecuado aplicar más restricciones al renovar el estado de alarma, este miércoles en el Congreso.

A modo de ejemplo, citan expresamente las filtraciones interesadas a la prensa, con falsedades e inexactitudes -explican-, de las deliberaciones del Gobierno el sábado en que se decretó el estado de alarma. Y la campaña desatada en medios tradicionalmente cercanos al PSOE a partir de la rueda de prensa que dio Pablo Iglesias junto a Salvador Illa en Moncloa, el pasado jueves. Consultadas fuentes de Presidencia del Gobierno, dijeron desconocer este enfado en los ministros morados.

"Deslealtad"

A finales de la semana pasada, la reacción inicial en Podemos ante estos mensajes que trataban de señalar a Iglesias como gestor negativo de la crisis fue la de señalar a "las derechas". Los líderes del partido, en sus redes sociales, atribuyeron a la "deslealtad" del Partido Popular, Ciudadanos y Vox que la emergencia del coronavirus se empezaba a volver en contra del Gobierno.

El portavoz parlamentario, Pablo Echenique, señaló a la periodista estrella de la Cadena Ser, Angels Barceló, por el "akelarre de tertulianez cuñada contra el vicepresidente" Iglesias, que atribuyó a "órdenes de arriba" para "intentar desestabilizar el Gobierno de España en plena epidemia en vez de a informar". Y se llegó a sugerir que había una operación mediática para favorecer un Gobierno de concentración PSOE-PP

Y hasta el vicepresidente morado había convertido aquella primera -y hasta ahora única- comparecencia pública en un mitin. Desde la sala de prensa de Moncloa, dejó caer que los recortes de los Gobiernos del PP se pagan ahora, "y que el camino tomado por este Ejecutivo difiere mucho del que se tomó en la anterior crisis". Aquella fue en 2008, el que rebajó las pensiones y congeló los sueldos de los funcionarios fue el PSOE, pero de eso ya nadie se acuerda...

Aunque lo cierto es que el mar de fondo en el Ejecutivo es interno y no tiene que ver con la oposición, que está mostrando "responsabilidad" en el apoyo al estado de alarma y a las medidas terriblemente restrictivas que comporta. En Podemos preocupa el comportamiento "puntual" de algunas personas del Gobierno, explican. Pero, preguntadas las fuentes por si la preocupación llega a temer una intención de romper la coalición, niegan la mayor. 

Presión a Sánchez

Eso sí, este periódico ha podido confirmar que los ministros de Unidas Podemos están muy molestos con la actitud hostil de Carmen Calvo y Nadia Calviño en las últimas dos semanas. Las que van desde el pasado 10 de marzo, cuando el Consejo de Ministros aprobó su primer paquete de medias de choque económicas.

Una "primera entrega" que para Iglesias fue muy tímida, ya que fuentes de su entorno revelaban entonces a este periódico la insistencia del líder morado al socialista en que se "adelantara" a lo que podía venir y "liderara" la respuesta. Con mayor determinación legislativa, por un lado, y con mayor presencia mediática, por otro.

Carmen Calvo, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en el Consejo de Ministros para aprobar el estado de alarma. Efe

Ahí se larvó una tensión que no ha dejado de crecer hasta este mismo lunes, en que Calviño tuvo que responder hasta tres veces en rueda de prensa a preguntas sobre la petición -una más- de Iglesias para que el Gobierno decrete el cierre de todas las industrias no indispensables. Pero no es la confrontación "ideológica" de Calviño lo que causa malestar a Iglesias y sus ministros, sino esas acciones concretas, y contrarias a la unidad de acción.

De hecho, en el caso de Calvo incluso creen que el problema no es político, sino personal, tas constatar la complicidad de Iglesias con Sánchez, "que es total, al menos por ahora", explican fuentes de la Vicepresidencia de Derechos Sociales. Y también por las polémicas desatadas alrededor del anteproyecto de Ley de Libertad Sexual, auspiciado por Irene Montero... antes de que se desatara la "guerra sanitaria, económica y social al coronavirus".

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