Pablo Iglesias aplaudido por su grupo en el Congreso.

Pablo Iglesias aplaudido por su grupo en el Congreso. Efe

Política INVESTIDURA

Iglesias 'rompe' en directo con Sánchez: "No nos dejaremos pisotear ni humillar por nadie"

El líder morado llena de reproches su discurso en la investidura de Sánchez: "O le votamos gratis o nos acusa de ser como la ultraderecha".

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Empezó en tono tranquilo, desgranando sus peticiones para el acuerdo. Siguió con los reproches. Continuó revolviéndose contra la amenaza del candidato. Y acabó rompiendo en directo con Pedro Sánchez. Esta vez ha sido Pablo Iglesias el que ha dado por rotas las negociaciones, en un tono crispado y cargándose de razones durante sus tres intervenciones en el debate de investidura del líder socialista.

Muy breve estuvo Pablo Iglesias en su primera intervención. Pero mucho, menos de la mitad de su tiempo consumió, 13 minutos de los 30 que le correspondían, porque "su discurso ha sido muy largo y no me da tiempo a responderlas a todas"; porque ha querido dejar hueco a Jaume Asens, portavoz de En Comú-Podem, a Alberto Garzón, de IU y a Yolanda Díaz, de Galicia en Común; y porque ha preferido centrarse en las cosas que le exige a Pedro Sánchez para apoyar su investidura. Las cosas que no escuchó esta mañana en el muy extenso y poco concreto discurso del líder socialista.

Ha empezado Iglesias pidiendo "respeto" a Pedro Sánchez. Primero, porque "la dictadura no acabó en 1975, sólo se murió el dictador". Y segundo, porque "el primer pacto de Estado que usted ha propuesto ha sido al PP" y además ha sido "para proponer una reforma de la Constitución que borra de un plumazo el sistema diseñado en la Carta Magna, que es parlamentario, no presidencialista".

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Y es que el fondo del discurso del líder morado, como dijeron las fuentes oficiales de Podemos, iba a ser el mismo dijera lo que dijera el candidato, pero las formas se modularon hacia la "dureza" tras sentirse ninguneado en el discurso de la mañana.

Y ha seguido pidiéndole "disimulo", porque ese pacto que le proponía el PSOE al PP "deja claro que sólo pacta con nosotros porque no tiene más remedio". Porque las abstenciones que le ha pedido hasta la insistencia Sánchez a los populares y a Ciudadanos denotan que "con Podemos no quiere". Así que ha reclamado el secretario general morado que "por favor, no se la pida a Vox también cuando hable Santiago Abascal más tarde".

Ante unas conversaciones tan tensas y alejadas en este momento, Sánchez ha abierto la posibilidad de que no haya gobierno de coalición, sino acuerdo de investidura o de legislatura. "Entre lo que ustedes exigen y que voten con la ultraderecha un no a este Gobierno socialista hay muchas opciones... mediten su voto", les advirtió Sánchez para terminar su réplica, "medítenlo, porque hay que tener esas variables en cuenta".

Iglesias terminó sus intervenciones en un tono tensísimo, de pacto imposible: "Nos dicen 'ni hablar' a todo lo que les pedimos, ni de Hacienda, ni de Trabajo, ni de Economía, ni de Ciencia... ¿Pero qué nos ofrecen?" Iglesias, de hecho, reveló una conversación privada en Monlcoa: "Yo le propuse un modelo como el valenciano y usted se negó: me dijo que en los ministerios del PSOE no habría nadie de Unidas Podemos".

El líder de Podemos le ha llamado la atención a su presunto socio preferente: "Hombre, ustedes se quedaron sin excusas el viernes pasado", en referencia a su propia renuncia, "y ahora buscan una nueva excusa: o les votamos gratis o nos dice que somos como la ultraderecha". Porque para Iglesias, "como resultado de su incapacidad para conseguir apoyos, usted pide cambiar la Constitución y cambiar el sistema parlamentario por otro presidencialista".

Sánchez se aprovecha de Asens

Sánchez aprovechó también en su réplica la cuña introducida por Jaume Asens. Porque el portavoz de En Comú-Podem, lejos de respetar lo comprometido por Iglesias, "lealtad en los temas de Estado", su intervención se centró en reclamarle "coraje" a Sánchez, "porque sí se puede y de usted depende que se pueda"... y aunque no ha aclarado el qué, lo había dicho el día anterior en Catalunya Radio: "Una mesa de diálogo que empiece de cero y plantee todo tipo de soluciones para Cataluña, incluido un referéndum si es necesario".

Jaume Asens, portavoz de En Comú-Podem en el Congreso.

Jaume Asens, portavoz de En Comú-Podem en el Congreso. Efe

El candidato le afeó esto a Iglesias: "¿Ve como hay muchas diferencias en nuestra manera de afrontar los temas clave de España?". Para el presidente, en Barcelona Ada Colau ha podido soslayar este problema con el PSC para formar el gobierno municipal, "¿pero se puede hacer esto en el Gobierno de la nación?". 

Ustedes consideran que Cataluña solo tiene una voz", le ha espetado Sánchez a Asens. "No hay presos políticos en España, como usted dice, ¡no los hay!". y sólo ha concedido que hay un reproche a la política, "que se ha judicializado la política, cuando se le podía dar una solución política a la cuestión catalana". 

El líder de Podemos entró en el asunto en su contrarréplica: "Deben ustedes reconocer al menos que Cataluña es un problema de Estado, nosotros les planteamos tener una estrategia desde el diálogo, no desde en derecho penal". Iglesias se calentó y acusó al PSOE de "renunciar a las vías democráticas" al apoyar el artículo 155 en Cataluña.

Asens había insistido en que "hay una posibilidad de una España nueva, un plan alternativo a la amenaza del 155, que la política salga de las prisiones y vuelva a los Parlamentos, que Marchena deje de ser el ministro de la crisis territorial". En ese tono, Asens llevaba al atril lo que minutos antes comentaba en el patio cuando este periódico le preguntaba por sus palabras del domingo: "Todo eso está en nuestro programa, no hay nada de nuevo".

Sánchez aprovechó para quitarse cualquier responsabilidad de encima: "Compartimos el diagnóstico de es una crisis política, y de que todo parte del recurso del PP al Tribunal Constitucional". Pero lo hizo para continuar aclarando que "no hablamos de eso, sino de las fuerzas que quieren romper con la España constitucional". Ha continuado Sánchez contra Asens, dedicándole más tiempo que a Iglesias: "Me gustaría escucharle más veces a usted y a Ada Colau defender el estado social y democrático de derecho de España".

Porque después de agradecerle a Iglesias "su gesto de sacrificio para que se pueda", Asens había traicionado los compromisos alcanzados por su líder con el candidato, reclamando "el fin de la España que castiga", cargando toda la prueba sobre los Gobiernos de la democracia y ninguna sobre los independentistas. "Cataluña se merece un Gobierno de España que escuche y pregunte, no una pared, no uno que amenace, que castigue menos y escuche más.

Los reproches de Iglesias

Iglesias le había dado la vuelta al discurso socialista de la negociación entre ambas formaciones. Y en lugar de justificar sus deseos de que Podemos esté en el Gobierno en las "garantías" para que se cumpla el programa pactado, le ha demostrado -o querido hacerlo- a Sánchez que "nuestra experiencia a la portuguesa, desde fuera, fracasó, porque aquello era un Gobierno débil y sin apoyos". Y le ha añadido que "sólo juntos PSOE y Unidas Podemos ganamos a las tres derechas, porque su resultado fue muy bueno, pero menor que el de PP y Cs en votos y que PP, Cs y Vox en escaños".

Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, en el debate de investidura.

Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, en el debate de investidura. Reuters

El presidente en funciones ha rechazado ese diagnóstico: "Dicen que no hemos cumplido, pero saben que no es cierto". Y ha reclamado el legado de "esos 10 meses positivos como revalidaron las urnas el 28-A".

Después, el líder de Podemos ha desgranado todas las cesiones que ha ido haciendo su grupo para evitar las "excusas" del PSOE para no pactar con Podemos. La "radicalidad" del programa, "a la que renunciamos" de manera expresa; "Cataluña", que "ni siquiera ha nombrado en su discurso" y que además se cayó con el compromiso de respetar "el liderazgo del PSOE en los temas de Estado"; y la última excusa fue la presencia del propio Iglesias, "y nuestra respuesta los dejó descolocados".

Y ha terminado, sin crispación, pero mostrando hartazgo: "No podemos aceptar ser mera decoración en su Gobierno", le ha dicho. Y le ha añadido las razones por las que quiere formar parte de un gobierno de coalición. "Para que haya sueldos dignos, para que de verdad haya una transición ecológica, para que haya garantías de que se baje la factura de la luz, y para que haya competencias en los Ayuntamientos para bajar los alquileres abusivos".

El presidente no ha podido contestar a esto, simplemente ha dicho que "esos avances son todos responsabilidad de los 140 años del PSOE y los 40 años de democracia". No ha podido aclarar si aceptará o no sus reclamaciones. Pero le ha pedido "cuatro años más de cooperación" como la de los 10 meses de la anterior legislatura. Y le ha reprochado a Unidas Podemos "que ustedes rompieron el Pacto de Toledo".

Es decir, que Iglesias sí ha concretado su programa de Gobierno, reproche que le hacían los diputados de Unidas Podemos a Sánchez tras su discurso. En el patio fumando en corrillos, o desde Twitter, como Rafa Mayoral: "Sólo tenemos dos mejillas". Des pués, a este periódico lo apostillaba: "Lo he dicho todo ahí..."

El líder morado, en todo caso, ha dado más claves de lo que quieren en ese Gobierno, una vez que ha renunciado a los ministerios de Estado: "Que haya escuelas infantiles de 0 a 3 años gratuitas", y una ley de eutanasia, "porque ustedes no la apoyaron en esta Cámara cuando la trajimos", le ha recordado, y "para que haya una ley de igualdad LGTBI, por fin".

Iglesias ha conminado a Sánchez a hacerlo, a que se pueda, como ha dicho él, Asens, Garzón y Yolanda Díaz: "Para eso no pedimos nada que no corresponda. Tendríamos derecho a exigir nuestra participación en la proporción que nos dan los votos, pero aceptamos nuestros 3,7 millones de votantes". Razón por la que, ahí sí enfadado, ha reclamado: "Respétenos y no nos pida ser un elemento de decoración en su Gobierno porque no lo podremos aceptar".

El candidato socialista se revolvió ante esto admitiendo que "hay quienes me reprocharían que les incluya en el Gobierno", haciendo referencia a las acusaciones de que el Ibex 35 no quiere la coalición, "pero estoy dispuesto a correr ese riesgo".