"Todo depende de lo que voten nuestras bases... y de las posiciones que tomen los otros grupos". Son palabras de Irene Montero, número dos de Podemos, en la mañana de este martes a la salida de la Junta de portavoces del Congreso de los Diputados. Aparte de quejarse de que la Cámara Baja lleva "casi tres meses parada" sin la posibilidad de trabajar y de controlar al Gobierno en funciones, Montero trataba de zafarse de las preguntas que, insistentemente, le lanzaban los periodistas. "¿Pero Unidas Podemos votará no o se abstendrá?".

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La portavoz parlamentaria se perdía en circunloquios para no fijar posición "antes de tiempo". Primero, por respetar la consulta interna a sus bases -aún en curso-. Segundo, porque aunque no lo digan en alto, escuece la acusación de que puedan emitir el mismo voto que Vox en la sesión de investidura de Pedro Sánchez. 

Y es que de momento, y tal como están las cosas, la posición del grupo confederal es la que le sirva para que Pedro Sánchez no sea investido presidente ni en la primera votación del martes -en la que necesita una imposible mayoría absoluta- ni en la segunda del jueves -en la que le bastarían más síes que noes-. Y decimos "de momento" porque aún queda alguna vaga esperanza.

Pablo Iglesias, en una reunión con su grupo en el Congreso de los Diputados. ADP

Según ha podido saber este periódico, el secretario general de Podemos reduce a "un 20%" las opciones de que Sánchez deje de estar en funciones a partir de la próxima semana. Así lo comentó Iglesias en una conversación con periodistas aunque, a tenor de los acontecimientos, todavía parece un cálculo muy alto.

"Más cesiones"

Fuentes de la dirección del partido lamentaban este martes que "queda menos de una semana, y no hemos recibido una llamada de Pedro Sánchez". Y es que la "mano tendida" de Iglesias sigue en el mismo lugar que ha estado desde el día después del 28-A. Es más, este martes incluso deslizó durante su entrevista con la Sexta que estaba dispuesto "a ceder en muchas cosas" si el PSOE aceptaba de una vez sentarse a negociar "un Gobierno de coalición sin vetos ni líneas rojas".

Qué quiere decir ese "muchas cosas" es el detalle que no dio. Pero la digresión seguía a las insistentes preguntas sobre su disposición a aceptar quedarse personalmente fuera del Ejecutivo en el caso de que Sánchez aceptara cualquier otro ministro de su formación. Salvando las distancias, la sugerencia de Iglesias se asemeja a la que la semana pasada pronunció Santiago Abascal desde Murcia: "Si nos reunimos los tres, desatascamos la situación", dijo el presidente de Vox para pedir "respeto" a Albert Rivera.

Pero esa concesión era un toque de atención a Sánchez, un "a ver si llamas" para acelerar esto, que queda menos de una semana. Iglesias insiste en que los "temas de Estado no serán problema" y de hecho fija en "que se cumplan los artículos de los derechos sociales que recoge la Constitución" su objetivo negociador para que haya un Gobierno progresista. "Y de coalición", por supuesto.