El exministro Eduardo Zaplana (i) y el exdiputado navarro Jaime Ignacio del Burgo.

El exministro Eduardo Zaplana (i) y el exdiputado navarro Jaime Ignacio del Burgo.

Política ENTREVISTA

Del Burgo a la jueza: “Si Bolinaga fue liberado por humanidad, no es legítimo tener preso a Zaplana"

Jaime Ignacio del Burgo no da crédito. Abogado y doctor en Derecho, se afana en comprender a la jueza que instruye el caso Zaplana, pero no puede: “Si a Bolinaga se le liberó por razones humanitarias, no existe legitimidad moral ni jurídica para mantener a Eduardo en prisión”. Indignado, el que fuera mano derecha en el Congreso del político valenciano redactó un escrito para la magistrada durante la tarde de Nochebuena: prolongar el encierro de un enfermo de leucemia en “riesgo de muerte” es “excesivo y vejatorio”.

Horas después, la hija de Zaplana llamó al histórico diputado y senador del PP para agradecerle haber encabezado la petición de libertad. Un extremo que ya defiende un colectivo heterogéneo más allá de las siglas: Pablo Iglesias o Arnaldo Otegi entre ellos.

Del Burgo ha estado dándole vueltas. Le inquieta el informe del doctor Sanz, que trata al exministro en el valenciano Hospital La Fe: “Bomba de relojería (…) grave peligro vital”. La prisión de Zaplana, que está siendo investigado en unas diligencias iniciadas en 2015 aún no finalizadas, "rebasa los límites de la Constitución", insiste Del Burgo en su entrevista con este periódico. “El artículo 15 proclama que todos los españoles tenemos derecho a la vida y a la integridad física sin que, en ningún caso, podamos ser sometidos a tortura ni a penas o tratos degradantes”.

Zaplana está siendo investigado por blanqueo de capitales, cohecho, prevaricación, malversación de caudales públicos, tráfico de influencias, fraude en la contratación, delito fiscal… Sobre él se cierne la sospecha de haber cobrado comisiones millonarias. Preguntado al respecto, Del Burgo arguye: “En esta vida todo es posible, pero vista su disposición en el pasado para luchar contra la corrupción… No me lo imagino”.

Poco después de redactar su escrito, Del Burgo descubrió que la magistrada mencionó “los hospitales en los paraísos fiscales” como sustento de un hipotético riesgo de fuga: “¿Cómo se puede sostener que un enfermo en el estado en que se encuentra Zaplana vaya a escaparse?”. El dirigente valenciano padece distintos cuadros infecciosos y ha perdido casi nueve kilos en seis meses.

"Hablar de riesgo de fuga es ridículo"

La jueza de instrucción enarbola dos motivos para mantener a Zaplana encerrado –actualmente está en el hospital, pero se ha apremiado su vuelta al penal de Picassent–: una posible fuga y el riesgo de destrucción de pruebas. Del Burgo ha buceado en las leyes para intentar desmontar ambas razones. “Lo de la fuga es ridículo y más bien parece un subterfugio para el eludir el cumplimiento de la ley. La jueza sabe mucho mejor que yo que si sólo existe el riesgo de destrucción de pruebas el plazo máximo de encarcelamiento son seis meses. Pero, claro, si a eso se une lo de la fuga, la privación provisional de libertad puede prolongarse uno o dos años. Pero, repito. ¿Cómo se va a fugar un enfermo en ese estado?”.

Además, discurre Del Burgo, la Ley de Enjuiciamiento Criminal prevé en su artículo 508 que la prisión provisional pueda verificarse en el domicilio del investigado, con las medidas de vigilancia necesarias, cuando la enfermedad entrañe grave riesgo para su salud.

En otro orden, el abogado navarro critica las filtraciones que se han venido produciendo a pesar del secreto de sumario: “Han sido muy negativas para el investigado y la jueza tiene la obligación de garantizar dicho secreto”.

Cuando Del Burgo se sentó al teclado, no sabía que la jueza había restringido considerablemente las visitas de Zaplana en el hospital: “Esa incomunicación puede calificarse de acoso psicológico. Atenta contra la dignidad e integridad moral de la persona. No hay palabras para definir la prohibición de que sea visitado por el capellán del centro hospitalario o el cardenal Cañizares, ¿acaso piensa la magistrada que podrían ayudarle a destruir pruebas?”.

Jaime Ignacio del Burgo se despide con un ruego a la jueza: “Por favor, tome en consideración los informes de los médicos. Medite, ¿qué pasa si Zaplana muere en prisión?”.