La decisión del Ministerio de Defensa de poner a disposición de las comunidades autónomas a 150 equipos de las Fuerzas Armadas con los que reforzar la vacunación masiva frente a la pandemia de la Covid-19 ya ha tenido su respuesta en todo el territorio.

Hasta 13 autonomías, más Ceuta y Melilla, han solicitado la colaboración de los Equipos de Vacunación Móviles que la ministra Margarita Robles ordenó activar este pasado lunes. 

Las dosis de las distintas vacunas, fundamentales ante la variante ómicron, están siendo administradas por los equipos multidisciplinares de los ejércitos en toda la geografía española.  

Las únicas regiones que por el momento no han solicitado la ayuda de las Fuerzas Armadas son País Vasco, Cataluña, Navarra y Madrid. Todas las demás, al igual que las ciudades autónomas, han pedido ya a Defensa la colaboración en esta materia. 

Estas actuaciones, aseguran desde el entorno de la ministra, están destinadas a reforzar la vacunación frente a la pandemia dentro de las acciones coordinadas junto al Ministerio de Sanidad. Se trata de "impulsar la vacunación tanto en aquellas personas mayores de 12 años que aún no se han vacunado como en las personas para las que está autorizada una dosis de refuerzo".

Es decir, a los mayores de 40 años que hayan cumplido 6 meses desde su segunda dosis o a los que se vacunaron con Janssen.

Rastreadores

Con estas medidas se pone en marcha lo acordado por el presidente del Gobierno junto a los presidentes y presidentas autonómicos en la Conferencia de Presidentes celebrada el pasado 22 de diciembre.

En total, las Fuerzas Armadas han movilizado a 1.000 militares. Son ellos los que integrarán los 150 Equipos Móviles de Vacunación iniciales.

Además de los 1.500 rastreadores militares ya activos en la detección de los miles y miles de casos detectados en esta ola, estos grupos reforzarán la ayuda a las distintas autonomías a la hora de inocular las dosis.

Además, la ministra Margarita Robles ha cedido también los hospitales militares para emprender con mayor rapidez esta labor. Son el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, Centro Sanitario de Vida y Esperanza, de Madrid y el Hospital General de la Defensa de Zaragoza.

Continúa la Misión Baluarte

Defensa tenía previsto dar por finalizada el próximo 31 de diciembre la llamada Misión Baluarte, orientada sobre todo al apoyo a las labores de rastreo de las comunidades autónomas. Sin embargo, la aparición de la nueva variante y la subida de la incidencia han obligado a cambiar de planes a las Fuerzas Armadas. Por eso han vuelto a incrementar el número de militares volcados en la lucha contra la pandemia.

Así lo ha reveló este lunes Margarita Robles en una visita a la Unidad de Vigilancia Epidemiológica instalada en la base de la Brigada Paracaidista del Ejército de Tierra en Paracuellos del Jarama (Madrid). Desde allí proporcionan apoyo a las cinco provincias castellanomanchegas.

La participación de las Fuerzas Armadas contra la Covid-19 empezó en marzo de 2020 con la misión Balmis, que sacó a miles de militares a la calle para tareas de desinfección, labores logísticas, traslado de pacientes entre hospitales y de fallecidos a las morgues provisionales instaladas en la Comunidad de Madrid. Ahora, la Misión Baluarte continúa. 

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