Madrid contiene la respiración ante el imparable avance de la segunda oleada del coronavirus. A pesar de que la rápida propagación de los contagios ha encendido todas las alarmas, la Comunidad que dirige Isabel Díaz Ayuso ve un rayo de esperanza en el horizonte basándose en tres datos muy concretos. 

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La región ha conseguido acumular seis días consecutivos con un número cada vez menor de casos positivos comunicados en 24 horas (de los 5.327 que sumó el 15 de septiembre ha pasado a contar con 757 nuevos casos el lunes 21 de septiembre). Madrid, además, está a punto de aplanar el denominado "ratio cero", que es la proporción entre los nuevos contagios y los curados. El dato estaba este martes en el 1,08. El tercer elemento que mantiene con esperanza a los dirigentes madrileños es el número de ingresos hospitalarios: este martes entraban en el hospital 69 personas menos que 24 horas antes.

"Si se revierte la tendencia y hay más curados que contagiados habrá menos ingresos y las UCIs estarán menos colapsadas", resume a EL ESPAÑOL un miembro del equipo del Gobierno regional, que mantiene una cautela extrema antes de hablar de una "evolución positiva" de la pandemia.

Sanciones aplazadas

El Gobierno de Madrid tiene serias dudas sobre la eficacia de las medidas ya tomadas en las zonas más castigadas y a estas horas evalúa si hace extensivas las mismas restricciones a los 21 distritos que conforman Madrid capital y a las localidades de la región más afectadas por la segunda oleada. 

De hecho, 48 horas han bastado para que el Ejecutivo madrileño constate que es "imposible controlar" la entrada y salida de personas de las 37 áreas básicas de salud a las que el Ejecutivo madrileño ha impuesto restricciones de movilidad por el disparo de los contagios. De momento, la Comunidad va a aplazar hasta el fin de semana las sanciones que se impondrán a los ciudadanos que se salten las reglas en las zonas restringidas, según han confirmado a este diario fuentes de toda solvencia. La medida debe contar con la ratificación de una autoridad judicial.

La policía local que trabaja desde el lunes en las zonas afectadas por las restricciones de movilidad ha comprobado la "enorme dificultad" que supone para los ciudadanos "tener que saber dónde empieza y dónde termina el perímetro de su zona sanitaria" para cumplir con las restricciones. Los agentes desplegados este lunes y martes por el territorio madrileño que ha retrocedido en la desescalada han dedicado todo su tiempo a informar a los vecinos de la situación que atraviesa su barrio y de que solo se puede salir del perímetro para lo básico: trabajar, comprar o ir al médico. La gran duda a resolver era precisamente delimitar la zona por la que se pueden mover.

Caos

Las dos primeras jornadas de 'nueva normalidad' en barrios confinados ha sido "un caos por la cantidad de dudas que hemos sido incapaces de resolver", según fuentes conocedoras de la situación. Como ejemplos ponen a ciudadanos que se han encontrado con que el colegio de su hijo pertenece a otro barrio o personas que aparcaron el vehículo fuera del perímetro de su zona sanitaria. "Son asuntos del día a día para los que hay que buscar una respuesta", añaden las mismas fuentes.

El Gobierno regional acordó que los ciudadanos que residan en una zona afectada y se salten las restricciones se enfrentan a multas que oscilan entre los 600 y los 60.000 euros a partir de este mismo miércoles. Ante la dificultad de poner en marcha las restricciones y ante la incapacidad de resolver un aluvión de dudas de los ciudadanos, se ha decidido dedicar unos días más a concienciar a la ciudadanía de las nuevas imposiciones antes de recurrir a las sanciones económicas.

Generalizar

Los dos grupos de trabajo creados entre el Ejecutivo central y el autonómico para hacer un seguimiento pormenorizado a la situación de Madrid se han reunido este martes para evaluar la expansión de las medidas a más territorios de Madrid. En el comité territorial, la opinión que más pesó es la que defendía que las medidas impuestas a 37 zonas concretas se extiendan a los 21 distritos de la capital e, incluso, a toda la región. El objetivo es unificar criterios y evitar confundir más a los ciudadanos. 

En el encuentro paralelo, Fernando Simón ha planteado que se imponga las diez de la noche como hora límite para que cierren todos los locales de Madrid, independientemente de los niveles de contagio de la zona en la que se encuentre. En el equipo del Ejecutivo madrileño, sin embargo, apuestan en un principio por mantener ese horario restrictivo en los negocios nocturnos que se sitúen dentro del confinamiento perimetral e intentar salvar los establecimientos que estén en un territorio menos afectado, permitiéndoles estar más horas abiertos.

Sin anuncios nuevos

El viceconsejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Antonio Zapatero, recordó este miíercoles que "estamos en una situación de crecimiento sostenido. La decisión definitiva la tendremos probablemente resuelta el viernes". Y pidió la máxima colaboracióna la ciudadanía: "Lo más importante es tener claro que nada vale si no somos responsables con las medidas de seguridad". 

El equipo de Ayuso cruza los dedos para que se mantenga la tendencia a la baja de los datos, pero ya tiene puestos todos los escenarios encima de la mesa, excepto recurrir al estado de alarma. Uno de los proyectos que está evaluando la consejería de Sanidad de Madrid es cómo desviar a ciudadanos que dan positivo en las zonas más afectadas a instalaciones habilitadas en exclusiva para que asintomáticos o enfermos con síntomas leves puedan pasar la cuarentena sin riesgo de contagiar. En este caso concreto, Madrid mira hacia Zaragoza para replicar el éxito de la capital aragonesa en pleno verano.