Decenas de militares de las Fuerzas Armadas escuchaban el relato de Aminata Diabaté. Como ellos, vestía uniforme: era teniente coronel del Ejército maliense. La invitada hablaba con voz llana, sin levantar una palabra encima de la siguiente. "Estoy muy emocionada", admitía, al mismo tiempo que elucubraba sobre la inestabilidad que sacude su país. Sumó una serie de razones y lanzó una petición: "Es necesario incluir a más mujeres en el Ejército, os voy a contar por qué".

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El relato de Aminata tuvo lugar este jueves, en el acto celebrado con motivo del 30º aniversario de las misiones españolas en el exterior. La ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles, moderó el debate. Un encuentro que se articuló en torno a varios testimonios; además de la militar maliense participaron el teniente general del Ejército del Aire (retirado), Pedro Bernal Gutiérrez, el  general de brigada del Ejército de Tierra (retirado), José Rodríguez Rodríguez, y la directora de Gabinete de la Presidencia del Consejo de Estado, Alicia Cebada Moreno.

El de Aminata Diabaté emocionó especialmente al auditorio, entre el que se encontraban los efectivos del Ejército español.

"Mi país está atravesando una crisis extraordinariamente grave", aseveró la teniente coronel maliense. En el inicio de su alocución agradeció a las Fuerzas Armadas españolas el esfuerzo que realizan en el país africano. Recordemos que un contingente desplegado bajo el paraguas de la Unión Europea asesora a las autoridades de Mali e instruye a sus tropas en la lucha contra el yihadismo.

Pero la inestabilidad viene de mucho antes. Aminata habla de los tiempos en los que se encadenaron varios golpes de Estado: 1997, 2002, las asonadas de 2012... Que a su vez propiciaron el auge del radicalismo yihadistas en el norte del país: "Estamos asistiendo a una guerra asimétrica", aseveró.

El proceso de reconstrucción

La militar desveló en el foro cómo participó en el proceso de reconstrucción del país entre esas inestabilidades. Cómo en la guerra, hombres uniformados se llevaban a las mujeres de las aldeas para que las forzasen repetidamente. Habló de los niños abandonados, de los traumas, de la sinrazón que golpeaba con crudeza a una población hastiada.

Acto celebrado este jueves en el Ministerio de Defensa. Defensa

El Ejército oficial trataba de recuperar las posiciones perdidas frente a los golpistas. Y Aminata se encargaba de formar a los soldados que librarían las batallas: "Les decía que, por mucha rabia que tuviesen, el cuerpo de una mujer no podía constituir un trofeo de guerra. Había una sed de venganza, pero no podían actuar así porque eso no lo hacen los representantes de un Estado".

En ese avance, apoyados por una fuerza internacional -especialmente en materia de asesoramiento-, el Ejército oficial fue librando las aldeas. A su paso, se encontraban temor y desconfianza hacia ellos; rescoldos de las atrocidades cometidas por los golpistas.

Los traumas de las mujeres

"El trauma era tal que las mujeres con las que nos cruzábamos no confiaban en nuestros equipos -detalló Aminata Diabaté-. Fue entonces cuando recurrí al mando de la operación y le dije: 'Están heridas pero no confían en los hombres, hay que enviar mujeres a nuestros equipos'. Tuvo mucho éxito".

Entre otras anécdotas, la militar maliense desgranó los meses que pasó en la selva acompañada del Estado Mayor de su Ejército. Allí planeaban las tácticas para alcanzar la ansiada estabilidad, al tiempo que atendían a la población que vivía en las aldeas. Ella era la única mujer de aquel contingente.

"Salíamos de patrullas y programas de reabastecimiento. Llegamos a una aldea. No había hombres y las mujeres asomaban las cabezas por las ventanas. Mi jefe paró y me dijo: 'Usted, Aminata, se va a acercar a las primeras viviendas'. Salieron tres mujeres con dos niñas. Una de ellas, al verme, se cayó al suelo de miedo".

Las mujeres, víctimas de atrocidades en la guerra, se aproximaron a Aminata con temor. "Se mantuvieron muy prudentes, me tocaban para comprobar si yo también lo era. Cuando vieron que tenía pecho, hicieron una señal y me rodearon 17 mujeres con curiosidad". La militar detalla que, sólo entonces, aceptaron las medicinas que les daba el contingente. Lo que no aceptaron fue la revisión de un equipo médico: "No confiaban".

Como conclusión, Aminata aseveró la "necesidad" de incluir a mujeres en las tropas para afrontar ese tipo de situaciones: "Debería ser una obligación, se tiene que ayudar, que asistir, apoyar, asistir, conocer, tener piedad de aquellas poblaciones, crear un clima de confianza, hacia nosotros y hacia las tropas amigas".