Hablar hoy de sostenibilidad no es fácil. No porque falte información, sino porque sobra ruido: titulares alarmantes, objetivos inalcanzables y una sensación constante de que siempre llegamos tarde.
El hogar, paradójicamente, es uno de los espacios donde más impacto podemos generar… y también donde más pesa la sensación de bloqueo. Queremos hacer las cosas mejor, pero no siempre sabemos por dónde empezar, ni si nuestro esfuerzo tendrá sentido. Y cuando la sostenibilidad se percibe como un listado de deberes, acaba convirtiéndose en una carga más.
Los datos lo confirman: solo un 5% de los españoles realiza un consumo responsable de forma habitual, a pesar de que la mayoría declara tener conciencia ambiental, según el reciente estudio Marcas con Valores 2026. No es una contradicción, es el reflejo de un desaliento colectivo.
La preocupación existe, pero convive con barreras muy reales: desconfianza, procrastinación climática, inflación, falta de tiempo y, sobre todo, la sensación de que el esfuerzo individual no cambia nada.
En Leroy Merlin vemos este fenómeno a diario. Personas que quieren mejorar su hogar y reducir su impacto, pero que sienten que la sostenibilidad es complicada, cara o reservada a quienes pueden permitirse grandes reformas. Esa percepción no habla de falta de compromiso, sino de un relato que durante años ha presentado el cambio como algo de todo o nada.
Y es precisamente ahí donde creemos que hay que cambiar el enfoque. Porque el hogar no tiene por qué ser un espacio de renuncias, sino un lugar donde la sostenibilidad se viva como una actitud cotidiana, flexible y adaptada a cada realidad económica y social. No como una obligación moral, sino como una forma práctica de cuidar lo que ya tenemos.
En España, más del 80% de las viviendas cuenta con una calificación energética E, F o G. Más que una señal de atraso, este dato refleja una enorme oportunidad: la mayoría de los hogares puede mejorar su eficiencia energética sin necesidad de transformaciones radicales.
Pequeñas decisiones - como mejorar el aislamiento, optimizar la climatización o controlar y optimizar el consumo - tienen un impacto directo en el confort y la factura energética.
Por ejemplo, algo tan simple como aislar bien es la base de un hogar eficiente. Mejorar la envolvente térmica de la vivienda evita pérdidas de calor en invierno y entradas de calor en verano.
Materiales como la lana de roca, la fibra de vidrio o ventanas de doble acristalamiento pueden reducir hasta un 60% las pérdidas térmicas, mientras que elementos sencillos como burletes, persianas o toldos complementan el aislamiento de forma económica.
Asimismo, apostar por sistemas de climatización eficientes, como aerotermia, bombas de calor o suelos radiantes, permite disfrutar de un confort uniforme, logrando ahorros de hasta un 75% en comparación con métodos tradicionales.
Combinar esto con una gestión inteligente - termostatos programables, iluminación LED y hábitos conscientes - multiplica los resultados sin comprometer la comodidad del hogar.
En Leroy Merlin acompañamos a los hogares en cada paso del proceso, con soluciones adaptadas a diferentes necesidades y presupuestos. Nuestro objetivo es que cada hogar pueda mejorar su eficiencia de manera práctica, accesible y efectiva.
De esta manera, la sostenibilidad deja de ser una lista de obligaciones y se convierte en una oportunidad para mejorar el hogar, ahorrar en la factura, reducir emisiones y sentir que cada acción cuenta.
Porque cambiar el mundo empieza por lo que hacemos en casa, un paso a la vez, con decisión y conocimiento. Y lo mejor: cada gesto que hacemos hoy se traduce en un hogar más cómodo, eficiente y preparado para el futuro.
*** Harry Hospitalier es director de Mercados Técnicos de LEROY MERLIN España.