Los ponentes del evento posan con María Entrecanales, Tomás Movellín y la presentadora Anne Igartiburu.

Los ponentes del evento posan con María Entrecanales, Tomás Movellín y la presentadora Anne Igartiburu. Javier López-Dóriga

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La reconquista de la atención en la era de la distracción: el reto de proteger la salud mental frente al secuestro digital

La jornada Psyche ha debatido sobre cómo recuperar el equilibrio en una sociedad marcada por la hiperconectividad, la soledad y la IA.

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El Auditorio del Campus de Acciona en Madrid se convirtió este jueves en el epicentro de un diálogo urgente: cómo recuperar el equilibrio en una sociedad marcada por la hiperconectividad, la soledad y la incertidumbre existencial que proyecta la Inteligencia Artificial.

Bajo el nombre de Psyche, esta jornada –impulsada por TANE Philanthropy y liderada por María Entrecanales– reunió a referentes mundiales para abordar lo que los expertos denominan una "crisis de la cognición".

Lejos de la visión tradicional que separa la psique del organismo físico, esta jornada —presentada por Anne Igartiburu— subraya que mente y cuerpo forman una unidad inseparable que exige una visión integral.

A través de las ponencias de Johann Hari, Nazaret Castellanos, Adam Gazzaley y con la intervención de Diana de Arias, el evento trazó un mapa para recuperar el equilibrio entre la mente y el cuerpo en un mundo diseñado para la fragmentación.

Del cerebro al cuerpo integral

La jornada fue inaugurada por María Entrecanales, [CARGO] que justificó la pertinencia del encuentro lamentando: "Vivimos permanentemente conectados y estamos más solos que nunca".

A partir de ahí, propuso un camino de autorreflexión para escapar del "piloto automático" que condiciona nuestras decisiones y nos desconecta de nuestra esencia. "La salida a los conflictos internos siempre está dentro", afirmó, subrayando que espacios que aportan luz sobre el funcionamiento cerebral son hoy más necesarios que nunca.

Este enfoque fue profundizado por la neurocientífica Nazaret Castellanos, neurocientífica, física y divulgadora. En su conferencia, defendió un cambio de paradigma radical: la salud mental debe entenderse desde la biología del cuerpo completo y no solo "de cuello hacia arriba".

La experta explicó cómo el cerebro integra constantemente la información del organismo a través del nervio vago, lo que influye en la percepción de quiénes somos. En una de sus intervenciones más técnicas, explicó que los tres pilares de esta relación son el intestino, el estómago y la respiración.

El cuerpo como protagonista de la mente

El británico Johan Hari, autor, periodista y best seller de The New York Times, conocido por Lost Connections y Stolen Focus, dos ensayos sobre salud mental, conexión social y pérdida de atención en la sociedad contemporánea, fue otro de los grandes invitados.

En su intervención, centrada en cómo hemos ido perdiendo la atención en las últimas décadas, ha querido dejar un mensaje muy claro: "El foco y la atención sostenidos son el núcleo de todos los logros humanos". Todo requiere de estos dos factores, que él califica como "nuestro superpoder".

Nazaret Castellanos durante su conferencia en Psyche.

Nazaret Castellanos durante su conferencia en Psyche. Javier López-Dóriga

Si se deterioran, también empeora nuestra capacidad para resolver problemas, por lo que ha instado al público a intentar recuperarlas para que, con ellas, "vuelva nuestro superpoder".

Hari también quiso abordar el sentimiento de culpa individual cuando se habla de este tema. "Nuestra atención no ha colapsado; ha sido robada por fuerzas poderosas", dijo en alusión a las grandes tecnológicas.

Además, lo unió a las tensiones políticas que se viven actualmente en el mundo: "La democracia es atención colectiva... No es una coincidencia que esta crisis de atención esté ocurriendo al mismo tiempo que la crisis de la democracia".

Lo mismo planteó respecto a la depresión, la ansiedad y las adicciones: no deben abordarse como fallos individuales, sino investigando las condiciones que generan sufrimiento. Puso el foco en comprender el malestar exige mirar también los vínculos, el contexto y la vida social.

De la amenaza tecnológica a la medicina digital

El neurocientífico, autor y emprendedor estadounidense Adam Gazzaley profundizó en esta "crisis de la cognición" global, afectando desde la memoria en mayores hasta la atención en jóvenes. Criticó el paradigma actual de la "píldora mágica", señalando que mientras la mortalidad por enfermedades cardíacas o infecciosas cae, las patologías mentales como la depresión y el suicidio van en la dirección opuesta.

Frente a esto, propuso la "medicina experiencial": el uso de tecnología, como videojuegos terapéuticos, para aprovechar la neuroplasticidad del cerebro.

Su juego Endeavor, aprobado por la FDA, utiliza algoritmos que adaptan el desafío en tiempo real para mejorar la atención de forma sostenible, a diferencia de los fármacos cuyos efectos revierten al cesar el consumo.

Gazzaley también exploró el futuro de combinar estas experiencias digitales con moléculas que aumentan la plasticidad, como los psicodélicos, para guiar tratamientos de forma más segura.

Resiliencia y reformulación

La nota de esperanza y pragmatismo la puso Diana de Arias, quien relató cómo tras sufrir un ictus a los 23 años tuvo que reaprender a leer, hablar y andar. De su proceso de rehabilitación nació Decedario, una metodología de entrenamiento cognitivo que hoy ayuda a más de 150.000 personas.

Johan Hari y Adam Gazzaley durante al mesa redonda que puso fin al evento.

Johan Hari y Adam Gazzaley durante al mesa redonda que puso fin al evento. Javier López-Dóriga

"El equilibrio no es un lugar fijo al que llegar... es la habilidad de escuchar nuestro propio sistema: cuerpo, mente y emociones", explicó. Su intervención reivindicó el juego como una herramienta de rehabilitación seria y la necesidad de integrar a las familias en el proceso de recuperación.

En la mesa redonda final, moderada por Tomás Movellín, Hari y Gazzaley debatieron sobre la responsabilidad de Silicon Valley. El primero propuso pasar de un modelo de "capitalismo de vigilancia" a uno de suscripción o propiedad pública para cambiar los incentivos que dañan la atención. Por su parte, Gazzaley advirtió sobre los riesgos de la "IA Agéntica" y el "offloading cognitivo", donde delegamos en algoritmos nuestra capacidad de pensar y razonar.

La jornada concluyó con una visión compartida: la salud mental en el siglo XXI no puede abordarse solo en la clínica. Requiere una reconexión profunda con el cuerpo, una regulación estricta de la economía de la atención y una apuesta decidida por tecnologías que, en lugar de sustituir nuestra inteligencia, la potencien. Como resumió de Arias: "Vivimos demasiado rápido para escucharnos, y quizá el equilibrio empieza justo ahí".