Matt Damon interpreta a Ulises en esta versión de la obra Homero realizada por Christopher Nolan.

Matt Damon interpreta a Ulises en esta versión de la obra Homero realizada por Christopher Nolan. Melinda Sue Gordon IMBD

Historias

La polémica 'Odisea' de Christopher Nolan y por qué necesitamos que Ulises siempre vuelva a Ítaca

La adaptación del director Christopher Nolan de la obra de Homero ha causado polémica solo con su tráiler y adelantos.

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Unos protestan porque las armaduras de los personajes no se corresponden con la Edad de Bronce. Otros porque dos actrices no blancas interpreten a la diosa Atenea o a Helena de Troya. El de más allá porque no le gusta cómo han mostrado en los tráilers al cíclope Polifemo.

La Odisea, de Christopher Nolan, es una de las películas más odiadas de la historia… antes de estrenarse. Llega a cines el 17 de julio, con Matt Damon en el papel de Ulises, rey de Ítaca, buscando el camino a casa desde la Guerra de Troya, en la visión particular del poema de Homero del director de Oppenheimer o Interstellar.

Esta es una de las historias más universales y recontadas de la literatura, fundamental para la cultura Occidental y conocida en todo el mundo. Pero ni nosotros la vemos como la vería un lector —o más bien oyente, que se recitaba— de Homero ni de la misma forma que un estudiante del siglo XIX o un ilustrado del XVIII. Nos choca que no sea histórica

Patricia González, historiadora y autora de libros como Sirenas, amazonas y adúlteras (editorial Roca) o Soror. Mujeres en Roma (Desperta Ferro), explica: "Es imposible una odisea histórica porque el poema original contiene elementos de ocho etapas diferentes de la historia de Grecia".

Para ella, lo relevante es que ni siquiera en las películas de historia "se puede hacer algo históricamente correcto, porque no tenemos todos los datos".

En su caso particular, prefiere que se haga algo diferente, porque reflejar la Edad de Bronce tal cual en la Odisea "igual es más propio de un documental, pero en una película de ficción te saca de la historia".

De hecho, la historiadora encuentra más problemático que haya gente que crea que Gladiator representa cómo era la antigua Roma o 300 cómo era la Esparta real, cuando son fantasía. "Hay gente que ve Gladiator 2 y se cree que había naumaquias con tiburones en el Coliseo".

González pone como ejemplo sobre la imagen distorsionada del pasado las estatuas blancas de la antigua Grecia. "El neoclasicismo, en el siglo XVIII, nos convenció de que lo bueno es blanco. Y si las ponemos como eran originalmente, digamos que con colorines, nos choca, nos parece hortera".

Pero es un prejuicio actual, no algo histórico: "En Roma, en Grecia, o en el mundo micénico en el que Homero basó la Odisea, estaba todo coloreado. Lo pintaban todo".

En ese sentido pide combatir "esa especie de imaginario colectivo sobre una antigüedad seria, tristona y demás, que no se corresponde con la realidad".

La historiadora sostiene que parece que los personajes de la cultura clásica tienen que ser muy serios y formales. En realidad, "los griegos y los romanos estaban todo el día haciendo bromas, sabemos que tenían un humor muy tontorrón, equivalente a nuestros chistes de Lepe".

Una Odisea para cada uno

María, divulgadora y experta en mitología, que habla desde el canal de YouTube Archivo Mitológico, en el que ha analizado varias versiones de las aventuras de Odiseo, incluido un reciente musical.

Cree que, más que reescribir la obra de Homero, "cada época lee la Odisea a su manera. Los elementos se reinterpretan según la visión de cada época, y eso pasaba ya en la Antigüedad".

Si autores como Nolan vuelven a las aventuras de Odiseo es "porque se trata de una historia completa que da mucho juego. También porque es un héroe moderno, que supone una evolución frente a otros más tradicionales de la mitología como Hércules".

Ulises "es un gran protagonista, resulta fácil identificarse con su objetivo de querer volver a casa y tiene un montón de momentos que lo humanizan, de gran impacto emocional"

Por ejemplo, cuando intenta abrazar a su madre en el inframundo o cuando su perro lo reconoce. Todo eso contribuye a su modernidad: es un héroe que se pregunta que significa serlo en una épica que habla sobre el poder de estas obras", concluye la divulgadora.

La experta en mitología cree que una buena adaptación debe respetar "la importancia del hogar, que se encuentra en el centro de la historia". El corazón de la obra está en la contraposición entre la grandiosidad de las aventuras y la intimidad de la casa del héroe, sostiene.

Para ella esa es la clave y no tanto si las armas se corresponden o hay actores racializados. "Si lo colocas temporalmente entre la Edad de Bronce y mezclas elementos con cabeza, puedes crear un mundo que es a la vez histórico y fantástico, precisamente lo que se supone que debe ser la Odisea".

El perdedor más humano

Patricia González explica que el antropólogo ruso Vladimir Propp "dice que en realidad siempre contamos las mismas historias. Hay una serie de arquetipos y todos los relatos que contamos son los mismos. En este caso, la idea del viaje y de la vuelta a casa".

Para ella la Odisea "cumple muy bien con esas condiciones". El héroe sale a la aventura, tiene una serie de problemas, pasa pruebas y regresa con final feliz. "Nos sirve un poco para todo y lo reinterpretamos en muchas formas".

De esta forma podemos tener el Ulises de Joyce o Ulises 31, que era un Odiseo que vivía aventuras en el espacio, desgrana González. Este personaje es "el más humano de todos los héroes, pero porque la lía. La mitad de las cosas que le pasan son culpa suya".

Se le puede ver como un héroe moderno por sus ardides y usa la inteligencia en lugar de la fuerza, pero en la Antigüedad o en la Edad Media lo llegaron a ver como un personaje negativo, expone.

Esa representación de Ulises, como un villano o un personaje más contraejemplo que modelo a seguir, sería chocante para el espectador actual, pero la historiadora recuerda que en la Iliada "el personaje llega a justificar asesinar niños".

Además, aunque se cuente que convence a Aquiles que se una a la guerra, no es verdad, "en el original no le persuade porque Ulises es torpe socialmente".

Precisamente por eso, González cree que volvemos a él una y otra vez: "Es un héroe más atractivo en el fondo porque es un poco bribón y porque es un perdedor, y nos encantan las historias de perdedores".

Empatizar con un Aquiles maravilloso, buen guerrero, estupendo y arrogante, cuesta un poco más. Por el contrario, "Ulises es un tipo que quiere volver a casa, tarda mucho tiempo, y cada vez que parece que lo va a conseguir, le pasa algo. Es mucho más humano".