UNICEF España
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Detrás de cada cifra de una emergencia hay historias, rostros y vidas que intentan seguir adelante. Los terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio dejaron una profunda huella en las comunidades afectadas, especialmente en el estado de La Guaira.

A través de una pequeña serie de fotografías, ocho niños, niñas y familias nos muestran el impacto del desastre y el esfuerzo por recuperar la normalidad en medio de la incertidumbre.

Las imágenes reflejan escenas de resiliencia. Niños que vuelven a jugar tras perder sus hogares, madres que encuentran espacios seguros para cuidar de sus bebés y familias que reconstruyen poco a poco sus rutinas en campamentos temporales.

[Lo primero que derriba un terremoto es la infancia]

Son historias que ponen rostro a una crisis que, según UNICEF, ha dejado a 1,8 millones de personas necesitando ayuda humanitaria, entre ellas 680.000 niños y niñas.

La emergencia ha agravado una situación ya muy frágil. Antes de los terremotos, más de 4 millones de niños y niñas en Venezuela necesitaban asistencia humanitaria.

Los daños en hospitales, escuelas e infraestructuras esenciales, junto con la interrupción de las clases y el uso de centros educativos como refugios temporales, han incrementado los riesgos para la infancia, desde la separación familiar hasta la violencia y la explotación.

Ante esta realidad, UNICEF continúa desplegando una respuesta centrada en proteger a la infancia y garantizar el acceso a servicios esenciales como agua, saneamiento, salud, nutrición, educación y apoyo psicosocial.

La organización prevé llegar a 650.000 personas, incluidos 234.000 niños y niñas, y ya ha movilizado 68 toneladas de suministros de emergencia para apoyar a las familias afectadas en su proceso de recuperación.

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    Jeremías, de 13 años

    Es uno de los supervivientes de los dos terremotos que sacudieron el estado La Guaira, en Venezuela, el 24 de junio. Gracias a una alerta sísmica que recibió en su tablet, pudo salir a tiempo de su vivienda junto a su madre, su padre y su hermana.

    Aunque su familia logró ponerse a salvo, la casa sufrió graves daños y tuvieron que abandonarla. Hoy vive en un campamento donde comparte estancia con muchos de sus compañeros de escuela.

    Allí participa en actividades lúdicas, deportivas y artísticas organizadas en los espacios recreativos instalados por UNICEF, concebidos para que niños, niñas y adolescentes puedan jugar y recuperar parte de su rutina.

    UNICEF estima que 680.000 niños y niñas necesitan ayuda humanitaria como consecuencia de los terremotos. "Me gusta el Real Madrid y Messi", cuenta Jeremías.

    UNICEF/UN0885414
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    Keilis, de 28 años

    Vio cómo los terremotos dejaron su vivienda inhabitable y obligaron a su familia a desplazarse. Junto a sus cuatro hijos —entre ellos Noah, de 4 años, que tiene hidrocefalia— enfrenta ahora un futuro incierto.

    En uno de los campamentos apoyados por UNICEF, ha recibido atención médica para tratar las heridas que sufrió en una pierna, medicamentos, alimentación y acompañamiento para sus hijos.

    En medio de esta difícil situación, recuerda que uno de ellos cumplió 10 años durante su estancia en el campamento. "No sabemos qué puede pasar con nosotros", afirma.

    UNICEF/UN0882587/Párraga
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    Josbeilys, de 10 años

    Perdió su hogar tras los terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio.

    Recuerda cómo una alerta sísmica en su tablet anunció la emergencia, el temor de su madre y el intento de rescatar a sus gatos antes de verse obligados a dejarlos atrás.

    También recuerda el impacto de saber que su escuela se había derrumbado.

    Ante la escasez de alimentos, su familia se trasladó a un refugio temporal en La Guaira, donde Josbeilys participa en actividades apoyadas por UNICEF.

    UNICEF/UN0879581/Párraga
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    Luisliannys

    Se vio afectada tras los terremotos ocurridos el 24 de junio y actualmente vive junto a su bebé en el campamento transitorio de Playa Grande, en Catia La Mar.

    Para proteger la salud y el bienestar de ambos, acude al Rincón de Lactancia Materna habilitado por UNICEF, un espacio seguro y tranquilo donde puede alimentar a su hijo mientras recibe apoyo integral.

    "Estar aquí no solo es un lugar para amamantar, sino la tranquilidad de saber que mi hijo está sano. Nos revisaron a los dos y le hicieron su prueba de tamizaje. También nos ayudaron con los medicamentos y eso me da tranquilidad".

    UNICEF/UN0889127/Paz
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    Gabriela, 16 años

    Vivió uno de los momentos más angustiosos de su vida cuando la tierra comenzó a temblar en La Guaira. En ese momento se encontraba junto a su sobrino de apenas un mes.

    "Estaba en la cama con él cuando todo empezó a moverse", recuerda.

    Aunque logró ponerse a salvo junto a su familia, perdieron su hogar y hoy encuentran refugio temporal en el estadio César Nieves de Catia La Mar.

    Gabriela acude regularmente a uno de los espacios recreativos habilitados por UNICEF, donde participa en actividades y recibe apoyo psicosocial.

    Además, colabora con los grupos de niños y niñas más pequeños, jugando con ellos. Su deseo de ayudar se ha convertido también en una forma de reconstruirse a sí misma.

    En las zonas afectadas por los terremotos, se estima que 1,8 millones de personas necesitan ayuda humanitaria, muchas de ellas familias que, como la de Gabriela, lo perdieron todo de un día para otro.

    UNICEF/UN0885833/Segovia
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    Heidi, de 43 años

    Se encontraba lavando ropa cuando un fuerte terremoto sorprendió a su familia.

    En medio de la emergencia, logró sacar a sus hijos, Heiderling y Jhainiker Matías, de la vivienda antes de que esta sufriera graves daños, al igual que muchas de las casas de sus vecinos en el barrio Aeropuerto.

    Después del sismo, Heidi quedó impactada al ver el colapso de edificios en Playa Grande y, ante el temor de nuevas réplicas, decidió pasar la noche junto a sus hijos y otros vecinos frente a la playa.

    La emergencia reavivó un recuerdo difícil: hace 12 años fue desalojada de una vivienda por fallas estructurales y pasó una década en un refugio.

    Tras conseguir una nueva casa apenas dos años atrás, hoy vuelve a enfrentarse a la incertidumbre de perder su hogar.

    UNICEF/UN0885815/Vargas
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    Yilbert, de 15 años

    Sobrevivió junto a su familia a los terremotos de magnitud 7,5 y 7,2 que sacudieron La Guaira con apenas un minuto de diferencia.

    Yilbert recuerda que se encontraba regresando de un concierto cuando comenzaron los temblores. Lo primero que se le pasó por la cabeza fue su familia.

    Corrió a casa para comprobar que estaban bien y encontró a sus seres queridos a salvo, aunque el terremoto había dejado su hogar gravemente afectado y tuvieron que trasladarse al campamento temporal instalado en el estadio César Nieves, en Catia La Mar.

    "Estoy agradecido de estar con vida", asegura. Apasionado por la música, sueña con dedicarse profesionalmente a ella algún día. En la imagen, Yilbert posa junto a su madre.

    UNICEF/UN0885771/Segovia
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    Gleidys y su hijo Donis Chirinos, de 3 años

    Se vieron afectados por los terremotos del 24 de junio y actualmente viven de manera temporal en el Campamento del estadio César Nieves.

    En los espacios recreativos de UNICEF, Donis puede jugar, aprender y sentirse seguro.

    Gleidys participa activamente en cada actividad junto a su hijo, compartiendo momentos que fortalecen su vínculo y le brindan la contención emocional que necesita.

    Para ella, este espacio representa un lugar de tranquilidad y esperanza donde pueden sobrellevar juntos los desafíos de la emergencia.

    UNICEF/UN0889611/Paz