Jose Ignacio Goñi en el patio de Casa Avintia antes de la entrevista con ENCLAVE ODS.

Jose Ignacio Goñi en el patio de Casa Avintia antes de la entrevista con ENCLAVE ODS. Eva Calzadilla

Historias

El hogar gratuito para quienes llegan a Madrid a acompañar a un familiar hospitalizado: "Es como una terapia de grupo"

Casa Avintia ha acogido a 500 familias, 1.500 personas, desde que empezó a funcionar hace cuatro años en la capital de España.

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Acompañar a tu mujer o a tu hijo en el hospital es una experiencia muy dura, que empeora si el ingreso es, además, fuera de tu comunidad autónoma. En esa situación, a la preocupación por su estado de salud se suma la incertidumbe de dónde residir durante ese proceso.

Para cuidar bien a la otra persona es imprescindible poder contar con un lugar en el que descansar, que pueda ser una suerte de refugio en esos días al salir del hospital. Sin embargo, es muy difícil alquilar una vivienda cuando no sé sabe cuánto tiempo vas a vivir en ella.

Lo cuenta Carmen Varela, directora de Fundación Avintia desde el hogar que tienen en Madrid para acoger a estos acompañantes. Son personas que vienen de fuera de la comunidad y que pueden alojarse en sus habitaciones de forma completamente gratuita.

Desde su puesta en funcionamiento en 2022, han acogido ya a 500 familias, 1.500 personas en total, celebra Varela. Dos de esas personas son Manuel López y José Ignacio Goñi. El primero llegó a la capital con su mujer en noviembre de 2025.

Sufre una afección cardíaca por la que le operaron en Murcia, donde residen. También le realizaron dos bypass coronarios, pero la afección siempre volvía a manifestarse. Desesperados, decidieron acudir al Hospital de La Paz, en Madrid, donde le instan a operarse de inmediato porque su vida corría peligro.

A finales de noviembre llegan al centro sanitario y lo que iba a ser un ingreso de dos o tres semanas, se convierte en una estancia de meses porque no han parado de sucederse las complicaciones, cuenta López.

Manuel López y José Ignacio Goñi charlan en el patio de Casa Avintia

Manuel López y José Ignacio Goñi charlan en el patio de Casa Avintia Eva Calzadilla

Goñi es de Pamplona y vive también en una de las habitaciones de Casa Avintia con su mujer. Los dos vinieron también a La Paz con su hijo de 17 tras sufrir una sepsis meningoencefálica. Enfermedad que le ha provocado la pérdida de ambas piernas y el brazo izquierdo.

En su caso, fueron derivados a este centro desde su hospital en Pamplona, donde el menor había pasado un mes en la Unidad de Cuidados Intensivos. En el hospital de la capital estuvo dos meses más en el mismo servicio hasta que lograron trasladarlo a planta.

Además, tiene otro hijo más pequeño de 15 años que sigue en la capital navarra, pero pasa todos los fines de semana en Madrid con ellos.

En el caso del segundo, se turna con su mujer. Cuando él llega al hospital, ella vuelve a la habitación a descansar y viceversa. Aun así, Goñi y López reconocen que esos breves momentos con otras de las personas que se alojan en Casa Avintia son casi "una terapia de grupo".

Carmen Varela en su despacho en Casa Avintia.

Carmen Varela en su despacho en Casa Avintia. Eva Calzadilla

Cuando se cruzan en la cena o en la puerta del hospital siempre se preguntan por sus familiares y su evolución y acaban hablando de su situación. "Te abres más que fuera de aquí", destaca López.

Apoyo mutuo

Tanto López como Goñi, exponen que Casa Avintia es un lugar bastante de paso. Ellos, y el resto de compañeros, están en el hospital todo el día. "Aquí vienes casi a ducharte, comer algo y dormir un poco".

Varela cuenta que muchas veces las propias familias se han organizado entre sí. Por ejemplo, para compartir coche o ir juntos en el transporte público si van al mismo hospital. Incluso, ha visto casos en los que, al abandonar este hogar, algunas personas han intercambiado sus teléfonos para mantener el contacto.

30 familias

Las instalaciones de Casa Avintia cuentan con tres módulos y cada uno tiene 10 habitaciones con baño privado. En total, pueden acoger a 30 familias a la vez con un máximo de cuatro miembros. Una capacidad de 120 personas. Todos llegan de la misma forma, derivados por los trabajadores sociales de sus hospitales.

Asimismo, los hogares cuentan con una cocina y un salón y dan a un gran patio. Esto último es algo crucial para Varela. Estar todo el día en el hospital es agotador y supone una gran carga mental, apunta. Por eso es fundamental que al llegar a casa puedan tener un lugar donde tomar el aire y poder relajarse un poco.

Casa Avintia cuenta también con una zona de juegos para las familias que se alojan con niños.

Casa Avintia cuenta también con una zona de juegos para las familias que se alojan con niños. Eva Calzadilla

"A veces miramos las cámaras y vemos que hay gente de madrugada paseando en pijama porque no pueden dormir [debido a la preocupación por su familiar ingresado]", destaca la directora de Fundación Avintia.

Para asegurar que la convivencia es lo mejor posible para todos, tienen una serie de normas. "Somos muy estrictos, pero la gente lo entiende cuando entra", señala Varela. Algunas de ellas son las prohibiciones de fumar y beber alcohol en todo el recinto.

Tampoco se permite hablar por teléfono, ni hacer ruido, en las zonas comunes por la noche. Todo esto se les explica a los usuarios a la llegada y la directora de Fundación Avintia celebra que, generalmente, se respeta cada regla. "No hemos tenido problemas con ninguna de las 500 familias", apunta.

El servicio que ofrecen es tan necesario que en cuanto una habitación queda vacía, queda ocupada en el mismo día. Desde la fundación resaltan que es un alojamiento únicamente para personas con pacientes ingresados en el hospital.

Imagen del interior de una de las habitaciones de Casa Avintia.

Imagen del interior de una de las habitaciones de Casa Avintia. Eva Calzadilla

Una vez que reciben el alta hospitalaria deben abandonar la habitación, aunque tengan que permanecer en la ciudad por revisiones médicas frecuentes.

El tiempo medio de estancia es de 29 días, pero es muy difícil saber cuánto tiempo se quedarán los usuarios cuando llegan. "Hay gente que venía para dos semanas y ha estado meses aquí", relata Varela.

Aunque en Casa Avintia no hacen distinción y acogen a familiares de todo tipo de pacientes, su directora cuenta que últimamente han recibido muchas mujeres embarazadas. En esos casos, los médicos detectan algún problema en el bebé y derivan a las madres a hospitales en Madrid para que los pequeños puedan recibir la mejor atención al nacer.

En ese sentido, López dice que ese es el motivo común que lleva a todos a estar allí. "Vienes a Madrid porque es uno de los sitios de referencia en temas de salud". Por eso, contar con una ayuda como esta les quita una gran carga de encima, subraya Goñi. "Vienes de un día para otro y no es fácil gestionarlo todo".