El taimen siberiano es una de las especies identificadas en riesgo.

El taimen siberiano es una de las especies identificadas en riesgo. Zeb Hogan

Historias

El colapso de las migraciones de peces de agua dulce: sus poblaciones han disminuido un 81% en un cuarto de siglo

Un informe de la ONU identifica 325 especies que necesitan que los gobiernos realicen esfuerzos internacionales coordinados de conservación.

Más información: Ecosistemas en pie de guerra: el río Marañón en Perú y la incansable lucha por la protección legal de su hábitat

I. Sánchez
Publicada

Cientos de especies de peces de río están colapsando, como advierte la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Estos ecosistemas son el escenario de algunas de las migraciones más largas e importantes de la Tierra, pero estos invertebrados están entre los más amenazados del planeta.

Así lo asegura una nueva evaluación de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS), un tratado ambiental de las Naciones Unidas.

El informe se ha publicado este martes y ha identificado 325 especies de peces migratorios de agua dulce como candidatas para que los gobiernos realicen esfuerzos internacionales coordinados de conservación. Una cifra que asciende hasta las 349 si se suman las 24 ya incluidas en la lista de especies de la CMS.

Graciela Gómez Nicola, investigadora del grupo de Evolución y diversidad animal y humana de la Universidad Complutense de Madrid, ha definido la situación como "una imagen alarmante" en declaraciones a Science Media Center (SMC) España.

Según el informe, las poblaciones de peces migratorios de agua dulce en todo el mundo han disminuido aproximadamente un 81% desde 1970 y el 97% de las 58 especies incluidas en la lista de la CMS (tanto de agua dulce como salada) están amenazadas de extinción.

"Es una crisis de biodiversidad silenciosa, mucho más grave de lo que la sociedad percibe", ha lamentado. También ha recordado que la desaparición de estos peces amenaza seriamente la salud de los ecosistemas locales y la seguridad alimentaria de muchas comunidades, que dependen históricamente de estas migraciones.

El documento se ha elaborado utilizando amplios conjuntos de datos globales y evaluaciones de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) de casi 15.000 especies de peces de agua dulce.

El informe ofrece la visión general más completa hasta la fecha sobre las necesidades de conservación de los peces migratorios de agua dulce, aseguran desde la CMS.

Presas contaminación y sobrepesca

Desde el organismo de la ONU explican que los peces en peligro son especies que dependen de ríos conectados a través de las fronteras nacionales para su migración y supervivencia.

Sin embargo, la construcción de presas, la fragmentación del hábitat, la contaminación, la sobrepesca y los cambios en los ecosistemas derivados del cambio climático los ha sometido a una disminución acelerada.

Asia es, con diferencia, el territorio con más peces de agua dulce en peligro. El análisis de la CMS ha identificado 205 especies solo en este continente. El segundo puesto lo ocupa, a bastante distancia, Sudamérica, con 55.

Entre las especies prioritarias también se encuentran 50 de Europa, incluyendo los tres de España: el sábalo (Alosa alosa), la lamprea de arroyo (Lampetra planeri) y el salmón del Atlántico (Salmo salar).

Cierran la lista África, con 42 especies en peligro y América del Norte con 32, desglosa el análisis del organismo de la ONU.

Salmón del Atlántico.

Salmón del Atlántico. iStock

Entre las cuencas fluviales prioritarias se incluyen el Amazonas y el Río de la Plata-Paraná en Sudamérica, el Danubio en Europa, el Mekong en Asia, el Nilo en África y el Ganges-Brahmaputra en el subcontinente indio.

Las poblaciones de animales que habitan ecosistemas fluviales están disminuyendo a un ritmo más rápido que los terrestres y los marinos. Sin embargo, su colapso recibe menos atención internacional, lamentan desde la CMS.

Muchos de estos peces dependen de largos corredores fluviales ininterrumpidos que conectan zonas de desove, áreas de alimentación y zonas de cría en llanuras aluviales, a menudo a través de varios países.

Desde la CMS proponen tres herramientas prácticas que los gobiernos pueden implementar para empezar a preservar estos ecosistemas de manera inmediata. En primer lugar, proteger los corredores migratorios y los flujos ambientales.

El siguiente nivel implica aplicar planes de acción a escala de cuenca y un monitoreo transfronterizo. Por último, instan a las potencias a fomentar la pesca estacional coordinada.

Cooperación internacional

En este sentido, Brasil propone varias medidas de conservación relacionadas con el Amazonas y el Río de la Plata-Paraná. Ha planteado el Plan de Acción Multiespecie para el Bagre Migratorio Amazónico (2026-2036), que implica la cooperación regional y en el que participan varios países.

El Amazonas sigue siendo uno de los últimos grandes refugios para los peces migratorios de agua dulce, pero la creciente presión urbanística amenaza esa condición.

Concentra 20 especies susceptibles de ser incluidas en el Apéndice II de la CMS, una lista que incluye especies migratorias con un estado de conservación desfavorable que necesitan acuerdos de cooperación internacional para su gestión.

Entre sus habitantes está el bagre dorado (Brachyplatystoma rousseauxii), que tiene la migración de agua dulce de ciclo de vida más larga de cualquier pez. Su viaje abarca 11.000 kilómetros, desde las cabeceras andinas hasta las zonas de cría costeras.

Brasil también ha propuesto añadir el bagre sorubim manchado (Pseudoplatystoma corruscans) al Apéndice II de la CMS. En su petición, ha destacado la necesidad de una acción coordinada en la Cuenca del Plata, donde se ven amenazados por las represas, las alteraciones del caudal y la presión pesquera.

Estas iniciativas suponen los esfuerzos internacionales más ambiciosos realizados hasta ahora para salvaguardar a los peces migratorios de agua dulce.

Brasil no debe ser el único país en actuar. Zeb Hogan, autor principal del informe, subraya que la protección de estas especies requiere la colaboración internacional "para mantener los ríos conectados, productivos y llenos de vida".

Michele Thieme, vicepresidenta y subdirectora de agua dulce del Fondo Mundial para la Naturaleza en Estados Unidos, insta a las potencias a gestionar los ríos como sistemas interconectados, con coordinación transfronteriza. También a que inviertan ya en soluciones para todas las cuencas afectadas, "antes de que se pierdan estas migraciones del todo".

Los ríos, continúa, no reconocen fronteras, y tampoco los peces que dependen de ellos. "La crisis que se desarrolla bajo nuestros ríos es mucho más grave de lo que la mayoría de la gente imagina, y se nos acaba el tiempo".